El gran chollo inmobiliario de los Juegos

Los Juegos han activado la economía local. Según datos de Airbnb, la media diaria del alquiler de pisos y apartamento es de 536 reales (153 euros), o sea, unos 50 euros por persona

Foto: (FOTO: Valeria Saccone)
(FOTO: Valeria Saccone)

¿Los Juegos Olímpicos son un chollo para los habitantes de Río de Janeiro? Depende de cómo se mire. Según la empresa estadounidense de hospedaje Airbnb, el marco-evento deportivo moverá en total 247 millones de reales, es decir, 70 millones de euros. Es una cifra respetable que equivale a la mitad de toda la facturación de 2015. Hasta el 1 de agosto, esta plataforma ha registrado 66.000 reservas en pisos o cuartos, con una media de tres huéspedes por reserva. Airbnb es un proveedor oficial del Comité Río 2016 gracias a un acuerdo oficializado en abril de 2005. De los 95.000 anuncios que actualmente Airbnb ofrece en Brasil, 38.000 están en Río de Janeiro.

Por lo pronto, todo apunta a que los cariocas se han refugiado en Airbnb para huir de la crisis o para ganar un dinero extra. “Ahora mismo estoy en Cartagena de Indias gracias al dinero que he ganado con Airbnb”, cuenta Cissa desde Colombia. Esta paulista afincada en Río de Janeiro decidió huir de la agitación olímpica y alquilar su piso de dos cuartos a través de esta empresa online. El apartamento tiene una localización envidiable, en Copacabana, a 300 metros de la playa.

Según datos de Airbnb, la media diaria del alquiler es de 536 reales (153 euros), o sea, unos 50 euros por persona. “Yo esperaba ganar mucho más. Hace unos meses, la expectativa era de conseguir unos 1.000 reales por día (286 euros). Pero tardé en decidirme y cuando puse el anuncio, era una época en la que nadie estaba alquilando. Había demasiada oferta. Creo que la fiebre del Airbnb estalló a principio del año. Conclusión: tuve que alquilar por mucho menos, entre 400 y 500 reales por noche (115-143 euros). Sin embargo, no me puedo quejar. Mi meta era conseguir 6.000 reales (1.715 euros). Al final han sido 5.300 reales (1.515 euros)”, explica Cissa. 

Una pareja, en la terraza del apartamento que han alquilado en Río (FOTO: Valeria Saccone)
Una pareja, en la terraza del apartamento que han alquilado en Río (FOTO: Valeria Saccone)

Cuestión de confianza

“Yo estoy muy satisfecha, por lo menos de momento. A ver a la vuelta, cuando recupere mi piso. Espero no llevarme ninguna sorpresa. De todas formas, ya tengo experiencia con Airbnb y nunca hubo problemas”, dice Cissa. “Por si acaso, he elegido a parejas. No me fiaba de dejar mi casa en manos de un grupo de hombres solteros”, continúa Cissa. “Fíjate que estaba pensando en mudarme a otro piso después de los JJ. OO. porque este es demasiado caro. Pero con este dinero extra voy a poderme quedar. Es una buena noticia, porque mi piso me encanta”, añade.

“Yo alquilé a un amigo de una amiga. Voy a ganar mucho menos de lo que pensaba: 2.250 reales por 13 días (643 euros). Pero me daba más confianza dejar mi apartamento en manos de alguien conocido”, afirma Carol, que vive en el barrio residencial de Flamengo. Para poder alquilar su estudio, ha tenido que pedir cobijo en casa de amigos.

“En mi caso me ha ido muy bien. He conseguido alquilar todo lo que tenía”, cuenta Iris, fundadora de Partiu Rio, una empresa online que alquila pisos a turistas. “En general los dueños que estaban dispuestos a negociar los precios han hecho un buen negocio. Y los que se han empecinado a pedir valores exagerados se han quedado sin alquilar por querer ganar demasiado”, revela. En su cartera de clientes, Iris tenía varios tipos de perfiles: desde apartamentos en Lapa, el barrio bohemio, por unos 350 reales la noche (100 euros), hasta pisos cerca de la playa por 600-700 reales (170-200 euros). También había inmuebles de lujo por unos 2.000 reales por día (570 euros).

Imagen de un grupo de turistas en un hostal de Río (FOTO: Valeria Saccone)
Imagen de un grupo de turistas en un hostal de Río (FOTO: Valeria Saccone)

El Mundial de fútbol

Para Fernanda Junqueira, dueña del hostal Bossa in Rio, en Santa Teresa, los Juegos Olímpicos han sido un negocio redondo. “Tengo aquí a un grupo grande de holandeses que ha arrendado todo el hostal hace más de un año. Es lo que un empresario del turismo desea: todas las habitaciones ocupadas durante todo el periodo olímpico”, explica. “En mi caso me ha ido mejor que durante el Mundial de fútbol, porque vendí todo de golpe y con mucha antelación. Pero otros dueños de hostales se están quejando de que el movimiento ha sido bastante menor de lo que esperaban. Muchos clientes han dejado las reservas para última hora. En los Mundiales, la gente se organizó antes”, agrega.  

Eso sí, Fernanda está preocupada con lo que se le cae encima después del periodo olímpico. “Para los Paralímpicos no tengo ninguna reserva. El mercado hotelero en general está inquieto. Por la experiencia de otros JJ. OO. sabemos que se acerca un enorme agujero negro de varios meses, porque la gente que quería visitar Río de Janeiro en 2016 ha aprovechado los Juegos. Afortunadamente, creo que Río está dando una imagen positiva al mundo. Espero que esto ayude el turismo en el futuro próximo”, señala.

Imagen de un mural en Río de Janeiro (EFE)
Imagen de un mural en Río de Janeiro (EFE)

La prohibición de Australia

En el caso de Gilson Fumaça, dueño del hostel Favela Scene, en la favela Santa Marta, los JJ. OO. han sido una gran decepción. “Comparado con los Mundiales, para mí ha sido un fiasco. No hay punto de comparación. Por otra parte, si consideramos que el hostel estaba casi vacío desde hace un tiempo, puedo decir que las cosas han mejorado. Pero no ha sido lo que imaginaba”, cuenta este empresario y guía turístico que organiza visitas guiadas en esta favela pacificada desde finales de 2008.

Gilson atribuye la falta de clientes a la campaña de miedo que ha lanzado la prensa internacional y nacional. “La gente no entiende que hay favelas y favelas. Si bien es cierto que en la zona norte de la ciudad hay tiroteos todos los días, esto no pasa en todas las comunidades. Aquí es muy tranquilo”, asegura. Países como Australia han prohibido expresamente a sus atletas que visiten las favelas, incluso las pacificadas, durante el período olímpico. “Yo estoy notando una crisis tremenda incluso con las visitas guiadas. En mi caso, la postura de los consulados y de la prensa con el tema de la seguridad ha hecho que no llegue a ganar ni el 10% de lo que ingresé durante el Mundial”, reconoce.

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