Atlético de Madrid: El insólito crecimiento empresarial del Atlético continuará si Simeone lo permite

El insólito crecimiento empresarial del Atlético continuará si Simeone lo permite

Este miércoles en Lyon el Atlético de Madrid tiene en su mano conquistar un nuevo título que le mantenga entre los mejores clubes de Europa y consolide el crecimiento económico del equipo

Foto: Diego Pablo Simeone antes de la vuelta de las semifinales ante el Arsenal. (Reuters)
Diego Pablo Simeone antes de la vuelta de las semifinales ante el Arsenal. (Reuters)

El Atlético de Madrid ha experimentado uno de los mayores crecimientos empresariales de la última década. Sustentado en los éxitos deportivos, la gestión del club ha mejorado hasta tal punto de multiplicar casi por cuatro la facturación anual. Para consolidar y con vistas de aumentar ese crecimiento realizó la inversión de la construcción de un nuevo estadio con la consiguiente y siempre traumática mudanza del estadio Vicente Calderón al nuevo Metropolitano.

El Atlético lleva camino de facturar al año 400 millones de euros. Ese es el objetivo marcado. En este recorrido ha reducido la distancia económica con el vecino rico y poderoso, el club más laureado de la historia, de la capital de España, que ha subido su facturación a 700 millones de euros. El Madrid siempre a factura cinco veces más que el Atlético y ahora la distancia económica se ha reducido a la par que la distancia deportiva.

El Wembley español, del Atleti

El Atlético de Madrid construyó su nuevo estadio gracias a la ayuda financiera de Carlos Slim que le permitió concluir la construcción mientras se resuelve la venta de los terrenos Mahou-Calderón. El estadio lo pagará en los próximos diez años a razón de 16 millones de euros al año, según refinanció la deuda el pasado mes de marzo. Ese nuevo estadio, aunque se sigue añorando el entrañable estadio del Manzanares, le ha dado un realce a nivel mundial y ya es considerado el Wembley español por la generosidad de sus dueños de cederlo para las finales de Copa del Rey, algo que niega sistemáticamente su vecino rico y poderoso, el club más laureado de la historia, porque no quiere ver al Barça ser campéon en su estadio. Además, la Federación también quiere que sea la sede de los partidos importantes de la Selección.

En medio de este repaso a vuela pluma del indudable éxito empresarial que ha liderado con su gestión Miguel Angel Gil Marín, el CEO del club, el equipo se ha metido en la final de la Europa League que se juega este miércoles en Lyon y enfrenta al Atlético con el Marsella. La figura de Diego Pablo Simeone, junto a su cuerpo técnico, ha sido imprescindible para el crecimiento económico del equipo. El Cholo ha cumplido el objetivo de meterse en la Champions cada temporada, hecho vital para cumplir los presupuestos cada temporada. Todo el aumento de la tarta económica se ha repartido con el responsable deportivo y Simeone se ha convertido en el entrenador mejor pagado de la Liga española. Y también se ha destinado el dinero para intentar mantener a las estrellas. Se consiguió retrasar un año la marcha de Griezmann y se está intentando convencerle a golpe de talonario para que aguante otra campaña más.

Quedar segundo tiene premio económico

El hecho de ser segundos en la Liga no es vale solo para los debates y vaciles con los aficionados del equipo vecino rico y poderoso, el club más laureado de la historia, presumiendo de haber quedado por delante en el torneo de la regularidad, también supone recibir más dinero del reparto de los derechos televisivos. El año pasado el Atlético ingresó 99,5 millones de euros por este concepto y esta campaña aumentará esa cantidad si acaba la Liga segundo.

El Atlético es segundo en el ránking UEFA. Este ránking determina los mejores equipos del continente a lo largo de las últimas cinco campañas, valorando numéricamente sus actuaciones en la Liga de Campeones y la Liga Europa durante dicho periodo. El Atlético ocupa el segundo lugar por detrás de su vecino rico y poderoso y por encima del Bayern de Múnich, Barça, Juve, Sevilla, PSG, City, Arsenal y Dortmund. Ser segundo en el ránking UEFA no le garantiza ser el segundo que más ingresa de la UEFA, ahí se encuentra colocado dentro de los diez primeros, pero más cerca de la décima plaza, aunque si gana el miércoles la Europa League también ingresará más dinero y compensará el contratiempo de haber sido eliminado inesperadamente de la Champions League en la fase de grupos.

Todo este crecimiento económico, conseguido gracias a que Simeone ha montado un equipo al que es muy difícil de ganar y a que Gil Marín ha aprendido a gestionar después de varios lustros haciéndolo en el alambre por todos los procesos judiciales herencia de la época de su padre, conlleva también un imprescindible crecimiento deportivo. El nuevo estadio, el más moderno de las grandes ligas de Europa, obliga a ofrecer un fútbol más vistoso y a contar con futbolistas de primer nivel mundial. Simeone puede conseguir los objetivos realizando el fútbol defensivo que le ha hecho triunfar.

Nadie le criticará el miércoles si gana jugando a la defensiva la Europa League (aunque si saca al equipo a mandar en el partido tendrá más cerca la victoria), pero, incluso consiguiendo la gesta de la segunda plaza por delante del vecino rico y poderoso, el más laureado del mundo, el debate de que el Atlético de Madrid debe jugar mejor está instalado en su afición. Para seguir creciendo hay que jugar mejor. No se pide que juegue al toque y a lo posesión. No se pretende que el Atleti juegue al tiqui taca. Pero sí se le pide al Cholo que juegue mejor que lo que lo ha hecho toda la temporada, en la que ha tenido más de diez partidos con una actuación tan mala que ha perdido sus opciones de ganar la Liga (sobre todo Cornellá, El Madrigal y Camp Nou). Para seguir haciendo afición y conseguir el objetivo de facturar 400 millones de euros y quitarle cuota de mercado al vecino rico y poderoso, el más laureado del mundo, hay que aspirar a jugar mejor. Simeone tiene la oportunidad de dar un paso al frente en la final de Lyon. Sus jugadores también lo quieren y se ven capaces de jugar más al ataque. Saben que lo pueden hacer sin cambiar la esencia de intensidad, agresividad y morir en cada balón disputado. Y el Cholo, también. Seguro que lo hace.

Mata-dor

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