Florentino respalda la dureza de Benítez frente a la mano blanda de Ancelotti

En la planta noble del Bernabéu quieren volver a los viejos tiempos encaminados a hacer equipo con la palabra clave: entrenador. Un concepto que, según Florentino, se destiñó en la etapa de Ancelotti

Foto: Rafa Benítez y Florentino Pérez, durante el acto de presentación del técnico (EFE)
Rafa Benítez y Florentino Pérez, durante el acto de presentación del técnico (EFE)

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, se revolvía el pasado sábado como un león lleno de correas. Trataba de rematar mentalmente los saques de esquina. Ante cada jugada fallida de los suyos, se mordía el labio inferior; pero ni por esas. El Málaga, entre sudores y mercromina, sacó un empate del Bernabéu. Pero Florentino no salió del partido con los hombros encogidos, pues comentó a su gente más cercana que este Real Madrid tan sudado “llegará lejos”. Ni una brizna de reproche contra el equipo y su entrenador.

El empate ante el Málaga se produjo con cinco jugadores considerados titulares (Danilo, Pepe, Sergio Ramos, James Rodríguez y Gareth Bale) en la sala de lesionados. Florentino Pérez expresó la semana pasada su rotundo apoyo al trabajo de su entrenador. Rafa Benítez le contestó con una sonrisa.

En la planta noble del Santiago Bernabéu quieren volver a los viejos tiempos encaminados a hacer equipo con la palabra clave: entrenador. Un concepto que, a juicio del presidente, se había desteñido en la etapa de Carlo Ancelotti (sobre todo en la última campaña) y que ahora, con Rafa Benítez, parece haber recuperado. Dicho de alguna manera, el rigor en el desarrollo de los métodos del madrileño se ajusta al modelo que anhela Florentino, en las antípodas de la labor del entrenador italiano con el que, pese a su cordial relación personal, mantenía tiranteces nada ocultas. Florentino siempre pensó que Carlo era un técnico blando.

Un alto cargo madridista manifestó a este periódico que el trabajo que desarrolla Rafa Benítez satisface sobremanera al presidente, que hace oídos sordos de las quejas indirectas de los jugadores (ninguno le ha llamado para mostrar su disgusto por el “aburrido trabajo” de Benítez), a los que despacha con un comentario que realizó en voz alta la semana pasada: “Se han terminado los privilegios de la plantilla”. Ahora, la palabra trabajo prevalece por encima de todo, por encima, incluso, de las prebendas. “Y el que se queje, que se compre una medallita y se la cuelgue”, dijo alguien de cierto peso en el club en los pasillos del estadio.

Florentino Pérez fulminó a Ancelotti nada más acabar la pasada temporada (EFE)
Florentino Pérez fulminó a Ancelotti nada más acabar la pasada temporada (EFE)

Comunicación fluida

La consigna es evidente: todos deberán ir a muerte con el entrenador, el presidente en primera línea de la confianza. Florentino Pérez suele pasarse por la ciudad deportiva de Valdebebas al menos una vez a la semana y conversar con el técnico. Tampoco le hace falta el roce, pues para ello cuenta con su mano derecha, José Ángel Sánchez, que le mantiene informado con lujo de detalles sobre lo que rodea al primer equipo. El director general madridista suele contactar con el entrenador del orden de dos a tres veces por día. Esta fluidez en la comunicación satisface sobremanera a FP, que está convencido de que el rigor y las maneras de actuación de Rafa Benítez llevarán al Real Madrid a buen puerto.

Serán claves los inmediatos compromisos ligueros del equipo, derbi local con el Atlético y, a medio plazo, el esperado choque contra un Barcelona, con o sin Messi, que está perdiendo gas. Florentino, resultadista confeso, tiene el convencimiento de que, bajo la batuta de Benítez, el Real Madrid apuntará alto y sacará muy pronto la cabeza. Los jugadores, sus gestos (incluyendo bostezos), incluso sus opiniones, tanto de los que juegan como los que parecen condenados al banquillo, pasarán a un segundo plano. Por encima de todo, apuntan desde presidencia, Rafa Benítez y sus (aburridos) métodos.

Con el respaldo de FP, el entrenador se siente fuerte y piensa poner más luz a su laboratorio. El duro, machacón y aburrido (según los jugadores y sus agentes/voceros) trabajo de Benítez lucirá por encima de todo. El entrenador vive sus mejores días: siente la mano de Florentino en su hombro.

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