Breve guía para entender el antialonsismo

El autor, exresponsable de patrocinios del Banco Santander en la Fórmula 1, trabajó cerca de Fernando Alonso durante siete años. Esta es su experiencia junto al piloto español

Foto: Fernando Alonso no estará en la Fórmula 1 en 2019. (Imago)
Fernando Alonso no estará en la Fórmula 1 en 2019. (Imago)

El anuncio de la retirada (puede que no definitiva) de Fernando Alonso del Mundial de Fórmula 1 ha despertado, como era de esperar, a toda la tropa de detractores del piloto español. Y ahora quizás sea un buen momento para poner algunos puntos sobre la íes respecto a su figura.

Durante siete años trabajé muy de cerca con Alonso y no quise alimentar parte de polémicas que pudieran afectar tanto al piloto como al equipo y, sobre todo, al Banco Santander, la empresa que pagaba mi sueldo como responsable de patrocinio en la Formula 1. Desde hace mas de tres años no tengo ningún tipo de vinculación profesional con los anteriormente mencionados. A pesar de ello, he preferido siempre guardar silencio.

Hasta que recientemente decidí romperlo en un importante foro de profesionales de Formula 1 ante la enésima falsedad que tuve que escuchar sobre la actitud de Fernando Alonso como piloto profesional. La gota que colmó el vaso de mi paciencia fue una reciente columna del prestigioso periodista británico Mark Hughes en la que apuntaba que, según le había contado un 'insider' de Ferrari, Fernando empezó a crear mal ambiente en el equipo desde que se perdió el título de 2010 en aquella fatídica última carrera de Abu Dabi. Yo estuve allí y fue justo lo contrario. Estábamos todos absolutamente destrozados: patrocinadores —con Don Emilio Botín a la cabeza—, mecánicos, ingenieros, cocineros, accionistas, el presidente Luca Di Montezemolo... Aquella noche en el ‘hospitality’ de Ferrari viví sin duda una de las situaciones mas duras, deportivamente hablando, que me ha tocado experimentar. Y sólo hubo una persona que en ese ambiente tan desesperadamente triste se levantó y empezó a dar consuelo a todos y cada uno de los que estábamos allí: Fernando.

Aunque quiera desmontar cierta de su mala fama, soy el primero en reconocer que el asturiano tiene una personalidad compleja, con facetas que han jugado en su contra durante su historia en la Formula 1. En mi opinión, quizá la principal sea no tener fuera del coche la frialdad y capacidad de análisis que exhibe de forma portentosa tras el volante. Por ejemplo, en su momento minusvaloró el potencial de Red Bull, BrawnGP o Mercedes cuando le ofrecieron un volante. A toro pasado es fácil decir que fue un error no considerar esas opciones, pero cuando los errores en la lectura de la situación se repiten varias veces, algo malo sin duda ha estado haciendo Fernando en ese sentido.

Pero hablemos del antialonsismo. A lo largo de los años se ha ido alimentando con una serie de mitos que considero de justicia desmontar, sobre todo por el principio básico de que la afición a un deporte y el reconocimiento a la calidad de un deportista deben de estar muy por encima de lo mejor o peor que te pueda caer una persona.

Una afición 'futbolizada'

Yo mismo, a pesar de ser seguidor del Atlético de Madrid, soy un gran admirador del talento y profesionalidad de un Cristiano Ronaldo, aunque encuentre insufrible su egocéntrica personalidad. Traigo este ejemplo precisamente para explicar uno de los grandes problemas que ha sufrido Fernando a lo largo de su carrera deportiva: una legión de seguidores de la Fórmula 1 surgida en España de la nada que ha importado, valga la expresión, muchos de los vicios del fútbol.

Cada deporte tiene su historia y su idiosincrasia. El fútbol cuenta con el encanto especial de integrarte a una afición, que además incorpora la 'gran misión' derrotar y detestar a una afición rival. Una polarización que no es algo malo mientras haya un respeto elemental. Pero en el automovilismo es distinto. La Formula 1 nunca ha consistido en odiar a un piloto o equipo rival, no se sigue la lógica futbolística de ir en contra de nadie. Así, el brutal crecimiento de seguidores acérrimos que experimentó la Formula 1 al calor de los éxitos de Fernando fue alimentando también por esa otra corriente de detractores para los cuales estar ante uno de los mejores pilotos de la historia no impedía esa irracional negación, normalmente con descalificación incluida.

El autor desmiente que Alonso creara mal ambiente en su etapa en Ferrari. (EFE)
El autor desmiente que Alonso creara mal ambiente en su etapa en Ferrari. (EFE)

Fernando crea mal ambiente

Es un argumento que se desmonta o explica fácilmente. Fue Ron Dennis quien pronunció aquella frase: 'Díme un piloto satisfecho y te mostraré a un perdedor'. En mi opinión, no se puede ser un ganador durante muchas temporadas sin un ansia permanente por mejorar, por presionar a los mecánicos e ingenieros, por no darse nunca por satisfecho y buscar esa última décima a cualquier precio.

Durante los años que trabajé cerca de Fernando vi hasta qué punto es una persona obsesionada con su profesión. Duerme, come, respira y sueña con conducir y nada mas que conducir. Es obvio que resulte bastante asfixiante trabajar al lado de una persona con semejante nivel de intensidad, y eso hace que muchos que no aguanten esa presión y recurran a la descalificación personal. En este sentido, Fernando me recuerda bastante a Alain Prost, quien en su momento también recibió lo suyo al ser tachado por compañeros de equipo, rivales y cierto sector de la prensa como un personaje manipulador e intrigante, que ponía al equipo a su servicio y que, en general, creaba muy mal ambiente allá donde pasaba.

Buscando perspectiva histórica a las críticas a Fernando, viene bien recordar que la aventura de Prost con Ferrari duró año y medio y fue despedido con cajas destempladas tras comparar su coche con un camión. Las exigencias económicas de Ayrton Senna sangraron las finanzas de Lotus y McLaren. El dominio absoluto ejercido por Michael Schumacher en Ferrari durante sus años de gloria hizo que todo el equipo, segundo piloto y proveedores, giraban en torno a él.

Pero es justo recordar que, en su caso, Fernando también es hombre de equipo. A pesar de su descomunal exigencia, la mayoría de los mecánicos e ingenieros que han trabajado con él le adoran. Una vez me tocó hacer a regañadientes un viaje a Maranello un 22 de diciembre. En un recodo del restaurante contiguo a la fábrica vi a unos mecánicos a los que me acerqué a saludar, encontrándome para mi sorpresa a Fernando jugando al póker con ellos. Que un piloto dedique su tiempo en tales fechas para estar con su gente confirmaba su capacidad para hacer piña, de dedicar cariño y lo más valioso de todo para alguien con una agenda tan apretada: su tiempo. Nadie me tiene que contar las lágrimas de los miembros del equipo en Abu Dabi 2014, en la despedida de Fernando en su última carrera con Ferrari, porque las presencié allí mismo, algo que no ocurre con alguien que crea mal ambiente en un equipo, sino con quien alguien que da mucho aunque exija mucho también.

El anuncio de su retirada de la Fórmula 1 ha despertado a los detractores de Fernando Alonso. (Reuters)
El anuncio de su retirada de la Fórmula 1 ha despertado a los detractores de Fernando Alonso. (Reuters)

Es un borde y un antipático

Para juzgar los méritos de un piloto, el único factor que cuenta es el cronómetro, no lo simpático o amable que pueda ser. Conocer a Fernando también me ha permitido saber cuánto hay de falso en ese mito de su supuesta antipatía. Durante siete años tuve que organizar multitud de eventos públicos con él como protagonista. Aparte de que su comportamiento como profesional siempre fuera impecable, pude comprobar lo querido que era Fernando allá por donde pasaba y lo sumamente agradecido que es con toda su legión de seguidores.

A pesar de su naturaleza tímida y bastante hermética, una vez que se quita su coraza puedo dar fe que es una persona de lo más normal, con mucho sentido del humor y, aunque a algunos les cueste creerlo, muy divertida (tiene una gran habilidad para las imitaciones). A las personas se las conoce por sus amistades y, en su caso, los amigos de Fernando son todavía los mismos de su instituto en Oviedo, lo que dice mucho de una personalidad familiar, sencilla y con alto sentido de la lealtad.

Todo esto es lo que he vivido con Fernando Alonso. La realidad no puedo cambiarla. Simplemente, desear al antialonsismo y sus fieles que no sufran mucho a partir de ahora ante la ausencia de alguien que, a medida que pase el tiempo, demostrará lo grande que es el vacío que deja.

*Pablo de Villota ha trabajado durante siete años con el Banco de Santander y Ferrari.

Tribuna
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