A la insensatez sobre la bicicleta y la épica del postureo

Llega el invierno y pedalear con lluvia, frío o nieve no es sensato. En ocasiones hay que limitar los riesgos y saber que no merece la pena el riesgo de salir a la carretera en malas condiciones

Foto: Un ciclista monta su bicicleta en el alto de Val Martello, al norte de Italia. (EFE)
Un ciclista monta su bicicleta en el alto de Val Martello, al norte de Italia. (EFE)

Vaya por delante, aunque la propia sección del periódico lo indique, que es opinión personal lo que escribo. Ni mucho menos intento adoctrinar o sentar cátedra a ningún ciclista, únicamente compartir mi pensamiento. Hemos disfrutado del sol hasta hace bien poco pero parece que el otoño ha entrado con fuerza y el frío ha comenzado a hacer acto de aparición. Además, la nieve y la lluvia se han presentado sin control y han causado serios problemas a los que vamos en bicicleta. La naturaleza, de vez en cuando, nos recuerda quién manda y nos da pistas para que no perdamos el foco en respetarla y cuidarla. Algo que desgraciadamente no ocurre siempre.

Llevo años pedaleando en bicicleta, en concreto 27. Soy natural de Asturias y desde pequeño me he tenido que enfrentar a un clima complicado. Sabéis que el verde que poseemos allí no es casualidad, el riego automático funciona a menudo. La pasión y las ganas por llegar a ser ciclista profesional me hacían, en ocasiones, mojarme durante horas con frío y con una sensación de humedad extrema. Resfriados continuos y problemas con las articulaciones eran habituales cada invierno. El rodillo (aparato sobre el que puedes pedalear de forma estática y con tu propia bici) era mi mejor aliado para los meses más exigentes.

El problema era que después de días pedaleando bajo techo, necesitaba sentir el aire y sobre todo creer que me esforzaba. Después de convertirme en profesional esa sensación aumentó y pensaba que ya que me pagaban debía de salir a pedalear en condiciones extremas. Era una sensación rara. Se mezclaba la responsabilidad con la incertidumbre a las respuestas de varias preguntas: ¿Qué estarán haciendo los demás? ¿Estarán entrenando kilómetros y kilómetros y yo haciendo rodillo unas horas? ¿Eso hará que no rinda y por tanto mi renovación peligre?

Cuando lo sensato es no salir

Descubrí que no era un problema de actitud mía y sí de circunstancias que yo no controlaba. Me sentía con la responsabilidad de entrenar fuera como fuese pero igual de responsable era no salir a mojarme con frío durante horas y coger un resfriado que me tuviera en cama una semana. O salir con nieve o hielo y correr el riesgo de irme al suelo fracturándome algún hueso y tener que afrontar una recuperación lenta. Tal vez lo sensato no era enfrentarme a la fría lluvia o a la nieve y sí alejarme de ella para poder entrenar minimizando riesgos. Siempre uno frío y lluvia porque el riesgo reside ahí.

La lluvia sin frío es inocua, se agradece. Pero si te mojas y eso lo aderezas con temperaturas bajas… tus dientes pueden comenzar a chocar unos con otros. Era habitual coger el coche y buscar zonas más calurosas o, al menos, en las que las inclemencias meteorológicas no supusieran un riesgo innecesario. Me he mojado, he pasado frío, he pedaleado con nieve cerca, me han tenido que regular el agua caliente de la ducha por venir congelado y no sentirla en muchas ocasiones... Además, podéis estar leyendo y diciendo: “Vaya listo, que fácil es decir que hay que buscar sol para entrenar. En mi zona es imposible y tampoco tengo el tiempo ni los recursos para hacerlo”.

No puedes con todo

No digo que no se pedalee con lluvia o frío. Afortunadamente, ahora las prendas de ahora han mejorado mucho y te permiten luchar contra estos factores. Lo que pienso es que no debemos buscar la épica pensando que eso nos hace más profesionales o más apasionados a un deporte como el ciclismo. No pasa nada por sustituir algún día imposible con spinning, gimnasio o rodillo. Las redes sociales, tan valiosas y tan peligrosas, nos pueden hacer creer que somos débiles, que no sabemos sufrir y que otros sí. Vemos selfies de gente sobre la bici en carreteras heladas o cubiertas de nieve y podemos pensar que qué hacemos sin salir a pillar una mojadura con temperaturas por debajo de los 0º.

“No hay excusas”.

“Puedes con todo”.

“Que el clima no te detenga”.

Existen otras modalidades como ciclocross, gravel o MTB (con fat bike) que te permiten pedalear entre nieve y disfrutar de esa sensación asumiendo riesgos, claro está. La clave de todo esto está en hacer lo que cada uno quiera, sin duda, pero buscando la sensatez.

“Los amigos comentan: es un cobarde. Pero el guerrero no hace caso al comentario; sabe que toda la rabia y el coraje de un pájaro son inútiles delante del gato”. Paulo Coelho

Yo seguiré disfrutando de la bici y evitando riesgos. Me mojaré con frío cuando el agua me pille. Regresaré a casa cuando el viento casi me tire. Haré rodillo si hay hielo o nieve en la carretera. Disfrutaré con mi MTB del barro y la nieve porque quiera y no por leer: “Puedes con todo”. “Que nada te detenga”.

Porque no podemos con todo y sí que tiene que haber cosas que nos detengan.

Nos vemos en la carretera.

Tribuna
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
7 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios