Pónganse a temblar que vienen los Neymar con sus chantajes y falsedades

El hijo tiene nostalgia del Barcelona y el padre no perdona un euro de la demanda –30 millones– que le puso al club azulgrana. Los liantes sacarán tajada del Paris Saint Germain

Foto: Neymar hace un gesto desafiante durante un partido con el Paris Saint Germain. (Efe)
Neymar hace un gesto desafiante durante un partido con el Paris Saint Germain. (Efe)

Nos espera otro año agitado con el futuro del caprichoso Neymar. Que si echa de menos el Barcelona, que es el gran deseo de Florentino Pérez y el presidente del Real Madrid espera su momento –sin enfadar al Paris Saint Germain– de abrir una negociación por las buenas, que si no gana la Champions habrá fracasado el proyecto multimillonario de los jeques, su teatro o croquetas, los looks... En fin, el universo Neymar que gira entorno a un chico que sigue sin ser el dueño de sus actos y al que le interesan más las fiestas que el balón, la pandilla de amigos que los compañeros de vestuarios, los consejos de su interesado padre que los del entrenador... Pero echa de menos, de vez en cuando, el Barcelona. Es su rabieta. La multinacional que lleva el nombre de Neymar hay que alimentarla con dinero y espectáculo mediático. Ya va siendo hora de que confirme si pasará a la historia como leyenda o simplemente un buen jugador que un día ganó la Champions porque jugaba en el equipo de Messi.

El espectáculo y el ruido le viene bien a los Neymar para sacar tajada. De lo que sea. Pónganse a temblar porque el padre acaba de desmentir a un medio de comunicación –El Mundo– por publicar que desde hace un tiempo viene llamando y suplicando al Barcelona su regreso. Está arrepentido de haberse marchado a París, echa de menos la Ciudad Condal, a Messi, Luis Suárez y Piqué y se está llevando una decepción porque cree que en el Paris Saint Germain no hay proyecto. Pues todo esto lo niega el padre de Neymar. Lo califica de noticia falsa el mismo personaje que negó a Bartomeu que los jeques fueran a pagar el cheque de 222 millones de euros y el que se la jugó a Florentino cuando aceptó una prima de fichaje –40 millones de euros– de Sandro Rosell, el anterior presidente azulgrana, para dejar plantado al Real Madrid por el Barcelona.

La realidad es que los Neymar no paran de flirtear por el mercado con el descaro del chantaje y las falsedades. El padre por un lado y el hijo por otro. Lo que le ocurre al padre –parece más inmaduro que el chaval, que ya no es tan niño con casi 27 años– es que no es capaz de entender que está estropeando la carrera de su hijo porque el chico no quería irse del Barcelona. Y cada día que pasa está más arrepentido. Con lo feliz y lo que disfrutaba Neymar con ese tridente que formaba con Messi y Luis Suárez. Desde que se marchó a París su popularidad futbolística se ha desplomado. Como dato, basta con repasar la lista el Balón de Oro 2018. Quedó el duodécimo. Neymar es cada vez más invisible y no está entre los mejores del mundo. Entre otras cosas porque Kylian Mbappé –tercero en el Balón de Oro 2018 tras Modric y Griezmann– le hace sombra y es más ídolo en Francia y tiene más elogios en todo el mundo. Mbappé acabará provocando los celos de Neymar. Al tiempo.

Los liantes del fútbol

Pero el padre se dedica a decir lo que son noticias falsas cuando es uno de los tipos menos fiables para negociar. A su hijo claro que le gustaría regresar al Barcelona. Pero no puede porque, entre otras cosas, el papá no está dispuesto a quitar la demanda contra el club azulgrana en la que pide una parte de la prima de la última renovación: 30 millones de euros. Una renovación que se hizo meses antes de la traición. Papá Neymar no perdona ni un euro y el hijo tiene melancolía de Barcelona. Así guía el padre la carrera de un futbolista que da síntomas de aburrimiento y pena en Francia.

Aquí manda papá Neymar y lo que le interesa es enredar todo lo que pueda en el mercado porque su estrategia consiste en provocar que se hable de un interés del Barcelona, el Real Madrid u otros equipos. Aunque sea a costa de hacer infeliz a su hijo, mareado y confundido. Las sospechas vuelven al mismo punto de siempre. La única estrategia de los Neymar es intentar poner nervioso al Paris Saint Germain para que le suban, otra vez, el sueldo. Acaba de firmar con el Banco de Qatar. Pero los Neymar quieren más y más. Si es dinero mejor que prestigio.

Tribuna

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