Principios de economía fundamental

Construyamos en vez de criticar, si criticar consiste en meter el dedo en el ojo para comprobar si hay algo detrás, en tanta mollera dura e

Construyamos en vez de criticar, si criticar consiste en meter el dedo en el ojo para comprobar si hay algo detrás, en tanta mollera dura e insensible que se resiste a ver, que se niega a escuchar y sentir los lamentos de este planeta; en auscultar sus convulsas palpitaciones, los lúgubres gemidos climáticos y medioambientales que cada día nos lo recuerdan, o en denunciar la inconsciencia más o menos consciente de sus habitantes. Lo hemos estado haciendo todos estos años de manera tosca e intercalada.

La economía fundamental utilizará como herramienta principal para la toma de decisiones un puzle informático gigantesco, un modelo dinámico del estado global del planeta, virtual, internacional, que está por desarrollar. Su objetivo será proporcionar información para la elaboración y desarrollo, entre otras muchas cosas, de criterios de obligada aplicación que desincentiven el dumping humano y medioambiental, y el recién llegado dumping generacional, comprobando cada día su estado y su salud. Permitirá tomar las mejores decisiones económicas garantizando a nuestros descendientes un futuro razonable, ético y limpio.

Lo denominaremos Tierra Virtual, o Virtual Earth, para que parezca algo sofisticado, que lo será, aunque de momento a nadie le interesa plantearlo. No se sabe si por miedo a lo que puedan llegar a deducir o porque eso de la sociedad de la información y del conocimiento no es más que una tomadura de pelo.

Recalcitrante marketing barato en un lugar gobernado por la codicia y por la inercia para que todo siga igual, por mucho artilugio tecnológico que amuerma a una juventud que debería liderar el futuro en vez de marchitarlo con la ineducación inculcada.

La economía fundamental utilizará como herramienta principal para la toma de decisiones un puzle informático gigantesco, un modelo dinámico del estado global del planeta, virtual, internacional, que está por desarrollar

La economía fundamental constará de una parte teórica, otra práctica y el tal modelo informático global. Se encargará de definir y mostrar la interrelación económica entre los diferentes fenómenos naturales: físicos, químicos, biológicos y humanos. La información será proporcionada por la ciencia de verdad. Las decisiones económicas serán puramente humanas en función de la racionalidad o la codicia del momento, o de las chifladuras ideológicas, consustanciales al ser humano.

La economía fundamental permitirá desarrollar con base científica firme aquellos procedimientos que permitan tomar las mejores decisiones económicas teniendo en cuenta que hay un único planeta disponible, mal que pese, y no se está regenerando. Que tiene fecha de caducidad para los humanos aceleradamente decreciente al ritmo que va.

Una vez definidas las premisas teóricas y desarrollados los procedimientos prácticos, los criterios se tomarán en función de los resultados obtenidos por la Tierra Virtual. Será un modelo en constante evolución a mejor o a peor, según vaya progresando el desarrollo tecnológico y científico, que ojalá devuelva alguna sensatez moral que aleje la codicia suicida y el plazo inmediato de toda transacción económica.

Evolucionará según el cambio climático se vaya atenuando, según se vaya constatando algún avance en la sostenibilidad de este planeta, según el margen de seguridad en biocapacidad se vaya incrementando en función no solo de la población de cada momento, sino de la contención del derroche energético que permita aumentar la productividad y la eficiencia. Cuando se garantice a nuestros descendientes un stock adecuado de recursos no renovables en vez de seguir dilapidándolos en usos obscenos, paletos o suntuarios.

El objetivo será conseguir la mayor producción de bienes y servicios a la vez que aumenta el potencial para dar cobijo de una manera holgada y digna a la mayor cantidad de personas, sin sobrepasar la capacidad de regeneración natural del planeta

La economía fundamental incrementará el potencial de supervivencia de la humanidad según vaya cosechando frutos científicos o pondrá los pelos de punta mediante la información proporcionada si se continúa fomentando un acelerando declive, ignorando sus conclusiones. Con el modelo Tierra Virtual se acabará el eterno refrán: ojos que no ven corazón que no siente.

Medirá y predecirá la capacidad de este planeta, un lugar finito con límites depauperadamente esféricos, de producir bienes y servicios de manera continua y sostenible durante los próximos milenios, y no sólo unos pocos decenios a expensas de los combustibles fósiles y la evolución del cambio climático.

El objetivo será conseguir la mayor producción de bienes y servicios a la vez que aumenta el potencial para dar cobijo de una manera holgada y digna a la mayor cantidad de personas, sin sobrepasar la capacidad de regeneración natural del planeta, deteniendo de raíz la letal pérdida de biodiversidad.

Se diferenciará de otras ramas de la economía hoy ignoradas o consideradas menores como puedan ser la bioeconomía, la economía ecológica o la economía medioambiental en que se convertirá en el tronco central de la economía futura, teórica y práctica, y no en una mera especialización o parche.

Una generalización de la economía con la pretensión, si eso fuese posible, de convertirla por fin en ciencia, aunque fuese menor y humilde. Un lugar donde la economía ortodoxa o neoclásica, con todas las ramificaciones austríacas o racionales que se le quieran añadir, no serán más que disciplinas menores al considerar nula la variable tiempo.

A Higgs y sus colegas se les concedió el Premio Nobel de Física, medio siglo después de sus predicciones teóricas, una vez el CERN encontró el esquivo bosón. No se ha otorgado el Premio Nobel de Física al CERN mismo entre otras muchas razones porque es fruto del trabajo de miles de científicos de primer nivel trabajando en equipo. Y de trabajar en equipo, la obsoleta astrología económica actual no quiere saber nada. Continúa desacreditando a los Premios Nobel de verdad.

La economía fundamental no pretenderá ser ciencia a la nobelada moda seudocientífica actual. El sistema de papers sin demostración como único modo de generar ciencia económica quedará obsoleto. Los desarrollos matemáticos teóricos deberán probarse y poder demostrarse mediante un CERN informático, la Tierra Virtual, para desgracia de los economistas en vigor, a los cuales el invento les vendrá grande al sobrepasar sus actuales capacidades, habilidades y, por supuesto, teorías.

El modelo Tierra Virtual se elaborará de manera rigurosamente científica por ingenieros, químicos, físicos, biólogos, médicos o matemáticos pre o post-Bolonia, una vez la caótica enseñanza universitaria actual se racionalice y vuelva a estar en condiciones de desarrollar ciencia y sabiduría, de momento una utopía. Cuando se vuelva a nutrir del esfuerzo en vez de capacidades insustanciales e inútiles habilidades que se consiguen apretando una tecla o inquiriendo al ignorante doctor Google.

La ciencia se asimila mediante trabajo, fracaso, frustración y codos, mediante papel emborronado y lápices que escriben en la soledad que complementa a los buenos profesores, mal que le pese a los talibanes pedagógicos que han arruinado la educación

La ciencia se asimila mediante trabajo, fracaso, frustración y codos, mediante papel emborronado y lápices que escriben en la soledad que complementa a los buenos profesores, mal que le pese a los talibanes pedagógicos que han arruinado la educación. Técnicas obsoletas sin las cuales la ciencia no se adquiere, y el arte o la arquitectura se convierten en el simplismo que cada día afea la vista.

La economía fundamental se diferenciará de la economía ortodoxa tristemente en vigor, que pasará a denominarse economía técnica, cual símil bursátil, en que, entre otras cosas:

1) Incorporará la variable tiempo a sus desarrollos matemáticos, dejando de ser puramente marginalista.

2) Los criterios de escasez marginal serán un componente secundario más, no el principal vector de fijación de precios.

3) Será capaz de predecir con cada vez mayor exactitud la capacidad global del planeta de producir bienes y servicios, augurios que mejorarán en función del desarrollo científico y tecnológico.

4) Vigilará que la huella ecológica global no sobrepase la biocapacidad.

5) Fijará los precios con criterios de escasez real y coste de oportunidad futuro, más allá de la simple convergencia entre la oferta marginal y la demanda del momento.

6) Tendrá como objetivo prioritario luchar contra el dumping humano y medioambiental, dignificando de paso esta sociedad.

7) Se esforzará en eliminar el dumping intergeneracional, asunto que se podrá valorar mejor según se vaya perfeccionando el modelo Tierra Virtual.

8) Convertirá al consumidor en ciudadano de nuevo al proporcionarle toda aquella información necesaria que le permita decidir si quiere continuar cargándose el planeta o preservarlo para sus nietos, estableciendo mecanismos virtuosos de mercado opuestos a la depredación inconsciente actual.

En una sociedad que se autodenomina del conocimiento es triste que las decisiones económicas cruciales se realicen sin ningún método científico detrás, más que la pura decisión marginal, también denominada ley de la selva por culpa de unos mecanismos de mercado corrompidos y sacados de quicio. O de un intervencionismo caótico y absurdo sin ningún criterio detrás, que tanto monta, monta tanto. La economía fundamental paliará tales contrasentidos, o al menos lo intentará.

Los economistas, por su parte, deberán reciclarse si quieren participar en la construcción de un futuro cívico, económico y social. O disolverse en su simpleza teórica, su inmovilismo recalcitrante y su vacuidad actual.

Ocurrirá cuando se carguen con la humildad de todo sabio de verdad que sabe que cuanto más sabe, valga la redundancia, más consciente es de lo que desconoce, y más frustrado sobrevive a causa de tal impotencia que jamás conseguirá sublimar. La soberbia no casa bien con el rigor ni con la ciencia de verdad.  

Como declaración de intenciones no está mal. Desgraciadamente, faltan estadistas para implantarlo. Continuará esta saga a trompicones, sin prisa pero con pausas.

Bienvenidos a la economía del siglo XXI.

Apuntes de Enerconomía
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