¿Puede la economía explicar el resultado de las elecciones en Castilla y León?
El empleo ha ido bien en la región desde 2022 pero los salarios no, sobre todo de los jóvenes, sube el precio de la vivienda y cae la población, especialmente en zonas rurales
Alfonso Fernández Mañueco durante un acto de campaña. (EFE/Pablo Martín)
Hoy los castellanos y leoneses están llamados a las urnas de nuevo. Ya votaron en 2022 y fueron los que anticiparon la tendencia: el PP ganó las elecciones, pero sin mayoría para gobernar, y Vox ya sacó un buen resultado del 17%, aprovechando el desplome de Ciudadanos. El PSOE perdió las elecciones y casi el 20% de los votos de 2019, y a su izquierda estaba la nada. El PP siempre estuvo confiado en la región y ahora se le ve muy incómodo con Vox. El PSOE gobernó y tuvo vocación de mayorías con Felipe, la perdió con Zapatero pero era una opción de alternancia, y ahora con Sánchez ha asumido ya su irrelevancia.
La suma de PP y Vox estaría en los máximos desde 1977 del voto de derechas, pero antes votaron a Ciudadanos y a Podemos. Por lo tanto, no es todo ideológico y hay un voto de cabreo. ¿Justifica la economía que los castellanos leoneses estén cabreados? Desde 2022 la economía ha ido bien, con un crecimiento del empleo intenso y próximo al promedio del conjunto de España. En 2022 votaron antes de empezar la invasión de Ucrania, pero ya se notaban los efectos de la crisis del gas que provocó que la inflación aumentara más que los salarios y los ciudadanos se empobrecieran. Eso se intensificó después de votar y duró hasta el verano de 2023. Desde entonces, los salarios han aumentado, pero aún no han recuperado el nivel adquisitivo de 2021 y eso puede justificar el cabreo.
El cabreo se concentra en los jóvenes, en las zonas rurales y en León, donde Unión del Pueblo Leonés obtuvo un muy buen resultado en 2022 y las encuestas anticipan que repetiría buen resultado hoy. Los jóvenes sufren la precariedad laboral, ven cómo el precio de la vivienda sube mucho más que sus salarios; en 2025, según los Notarios, el precio de la vivienda en la región aumentó un 6,5%. Muchos se ven obligados a buscar trabajo y mejores salarios fuera de la región y se han cansado del bipartidismo desde 2015. Castilla y León es la comunidad autónoma que más población ha perdido desde el año 2000, un 3%, la mayor caída solo por detrás de Asturias. Paradójicamente, Castilla y León es la comunidad donde más ha crecido la renta por habitante, de nuevo solo por detrás de Asturias.
La causa que explica la paradoja es el envejecimiento y el sistema público de pensiones. Los nuevos pensionistas se jubilan con pensiones muy por encima del salario medio de los jóvenes que entran en el primer empleo. Las pensiones han mantenido su poder adquisitivo desde 2007, mientras los salarios reales, especialmente de los jóvenes, han caído. Por eso las comunidades donde más cae y envejece la población son las que más crecen en renta por habitante. En esas comunidades, la diferencia entre pensionistas y trabajadores, especialmente jóvenes, es mayor y justifica más el cabreo. La sensación de los jóvenes castellanos leoneses es que tanto el PP como el PSOE gobiernan para los jubilados y no les dan solución a sus problemas, principalmente: empleo, salarios y vivienda. Este es un problema que comenzó en 2007, que no para de aumentar de manera entrópica, que tiene difícil solución y que necesita de la cooperación de la comunidad autónoma, de los ayuntamientos y de la administración central.
La crisis rural-urbana también es compleja de resolver. Yo nací en Palencia y mi madre en Pozuelos del Rey, y voy a contar el problema usando mi caso personal. Mi madre nació en Pozuelos del Rey en 1942, una pedanía de Villada en Tierra de Campos que tenía entonces 2200 habitantes. Yo nací en 1971 y el pueblo tenía 1400 habitantes; hoy viven menos de 1000 personas. En 1942 había escuela, tienda, bar y la mayor parte de servicios. En 1971 no había nada y había que bajar a Villada a casi todo, menos el pan, la leche y los huevos que nos los traía Claudio, el panadero de Villada, con una furgoneta cada dos días.
Saliendo del pueblo y cruzando las vías del tren entrabas en la provincia de Valladolid y a 6 kilómetros estaba Villacreces, que fue el primer pueblo de Castilla y León que se quedó sin ningún ser humano durmiendo allí; solo había un pastor que iba por el día a pasear su rebaño. Yo de niño recuerdo ir a la fiesta de la Despoblación a Villacreces con el presidente de la Junta de Castilla y León. Espero que se entienda que me haga gracia todos los debates actuales sobre la despoblación y le preste cero interés a los políticos que consiguen, gracias a eso, tener un sueldo a fin de mes para pagar su hipoteca y el colegio de sus hijos.
Óscar Arce, hoy director general de Economía del BCE en Fráncfort, lo explicó magistralmente en un informe anual del Banco de España cuando era director del Servicio de Estudios. Óscar nació en un pueblecito cerca de Salas de los Infantes, en la Sierra de la Demanda, donde la despoblación ha sido más intensa aún que en mi pueblo. La causa de la despoblación fue la modernización agrícola y la llegada del tractor y la cosechadora. Mi abuelo era un humilde agricultor que tenía apenas 8 hectáreas en propiedad y rentaba otras 12, y llegó a tener hasta 20 jornaleros para cosechar con guadaña y tardaban dos meses. La cosechadora la alquilaba, normalmente a dos personas que venían desde Sevilla, tardaban dos días y el tractor lo alquilaba por horas en la cooperativa de Villada y ellos se encargaban de venderle la cebada y pagarle.
Mi pueblo se fundó en el siglo IX, por orden del rey de León, y se llamó Pozuelos porque hay pozos de agua potable en la zona. El desarrollo se hizo con la llegada de los Borbones, que planificaron el territorio con pueblos equidistantes al centro de producción agrícola para maximizar la productividad. Castilla y León tiene más extensión que 17 países de la Unión Europea y esa es la causa de tener tantos municipios. Hoy la mayoría de esos pueblos no tienen sentido económico y por eso cae su población. Lo que estudió Óscar Arce fue que las provincias donde la capital mantiene o aumenta la población sufren menos la despoblación, y la clave era mantener la población de los municipios cabeza de comarca para mantener la calidad de los servicios: sanidad, educación y ocio principalmente.
Para explicar el problema de León usaré también mi caso personal. Mi pueblo es de Palencia, pero a 3 kilómetros mi abuelo tenía un majuelo en el municipio de Grajal de Campos, donde hay uno de los castillos templarios mejor conservados de España, y está en León. Dos de mis tíos eran de Sahagún y de Escobar, provincia de León, y recuerdo de niño en todas las comidas familiares el pique entre los leoneses y los castellanos, pero siempre de broma y en armonía. Seguramente el pique viene porque León era reino y Castilla condado, pero el mayor desarrollo en la repoblación de España y en la conquista de América lo tuvo Castilla. De nuevo, el problema tiene difícil solución. Hay un rechazo al centralismo de Valladolid y de nuevo el cabreo justificado, ya que la población en la provincia de León ha caído un 9% desde el año 2000, el 17% en la provincia de Zamora y en la de Salamanca un 5%, mientras la población en Valladolid creció un 5% y en Burgos un 3%.
Comprendiendo el cabreo, como castellano no lo comparto ya que no ayuda a solucionar los problemas. El resultado de estas elecciones será de mayor fragmentación y complicará aún más la gobernabilidad. Estas elecciones serán un experimento sobre cde cara a unas elecciones generales. Vox ya sacó un buen resultado en 2022, gobernó y fracasó sin resolver ningún problema de los castellanos y leoneses. Tuvieron una guerra interna que continúa en la campaña y su obsesión es cambiar la Agenda 2030, que se fija en las Naciones Unidas en Nueva York con el acuerdo de 200 países. Yo aprendí muy joven que cuando identificas un problema, si no aportas soluciones, tú eres parte del problema.
La agricultura de la región tiene un problema y una oportunidad. El problema es que la agricultura de secano, como la de mi abuelo, no permite tener una renta digna en el campo, y la oportunidad es el desarrollo de la agricultura de regadío. Castilla y León recibe mucha agua de la Cordillera Cantábrica, que llega al Duero, que cruza toda la región en horizontal, y buena parte de esa agua llega a Portugal y al océano Atlántico. En España el problema del agua se centra en el estrés hídrico de la cuenca mediterránea, pero el problema en Castilla y León es diferente. Para trasvasar agua al Levante hay que remontar la meseta y consumir mucha energía, y en esta región el agua cae por gravedad natural y con mínimo impacto ambiental.
En León se ha desarrollado el canal del Páramo, que recibe agua del embalse de Barrios de Luna, que se ve cuando vas a Asturias por la autopista. En los pueblos de la comarca del Páramo a los que ha llegado el agua, se ha multiplicado la producción, ha aumentado la renta agraria y se ha frenado significativamente la despoblación. iRiego es una empresa de León que empezó dando servicios a los regantes de esa cuenca hace 12 años, que está en plena expansión por toda España y fuera de España, y que ya ha creado 100 empleos. Si León tuviera más empresas como iRiego, la población aumentaría como pasa en Valladolid, en Burgos o en Segovia. iRiego es una empresa que utiliza la tecnología para aumentar la productividad y la renta de los regantes, con desarrollos tecnológicos propios, que es lo que más necesita la región.
La clave es evolucionar de la producción agrícola a la industria. Castilla y León ya es un potencial de la industria agroalimentaria, pero el potencial de crecimiento es infinito. En esta región hay suelo barato, capital humano de mucho nivel, con salarios muy competitivos y el coste energético más barato de Europa. Castilla y León produce el 95 % de su electricidad con renovables, principalmente solar, eólica e hidráulica, y exporta buena parte de esa electricidad al resto de España. Pero hoy no hay red ni de alta ni de media tensión disponible para conectar las nuevas fábricas. De nuevo, esto es un problema que tiene que resolver Red Eléctrica y donde el Gobierno central, comunidades autónomas y ayuntamientos tienen que cooperar.
La Junta ha desarrollado mucho suelo industrial en esta pasada legislatura y, si llega la conexión eléctrica, es un polo de atracción de empresas europeas que necesiten mejorar su competitividad contra las empresas chinas y que elijan Castilla y León para reducir costes y crear empleo aquí. Esas empresas industriales pagan en media el doble de salario que las empresas pequeñas. Esa es la única forma de frenar el éxodo de jóvenes y reducir la brecha entre salarios y pensiones. Segovia es la provincia de la región donde más crece la población y con la tasa de paro próxima al pleno empleo. La causa principal es que hace 30 años una familia holandesa contrató a Miguel Ángel de Ponferrada para producir pañales. Han desarrollado dos fábricas de pañales, el principal bien de exportación de la provincia, han creado 1000 empleos directos y unos 2000 empleos indirectos y ya están con el proyecto de la tercera fábrica. Esto es lo que hay que intentar replicar en toda la región.
Lo más deseable es que los empresarios fueran de la región y las empresas crecieran y crearan empleo aquí para exportar fuera. El objetivo es que las empresas de menos de 10 trabajadores pasen a 20, que las de 20 pasen a 50 y que las de 50 crezcan a 500. Las empresas de más de 50 trabajadores pagan el doble que las pequeñas y tienen mejores condiciones laborales. Y construir muchas viviendas, especialmente de protección oficial, a precios asequibles para que vivan esos trabajadores. Los castellano leoneses somos ahorradores, el sistema bancario tiene dinero para prestar en la región y gracias al euro a tipos muy bajos, lo cual hace más sencillo que las inversiones sean rentables.
Ruth UgaldeFotografía: Pedro PascualEdición vídeo: Marta Abascal
Nada me haría más ilusión que esto que hoy es un sueño en mi tierra sea una realidad, y el sueño es posible. Como decía el filósofo, el futuro es ilusionante y el pasado es incierto.
Hoy los castellanos y leoneses están llamados a las urnas de nuevo. Ya votaron en 2022 y fueron los que anticiparon la tendencia: el PP ganó las elecciones, pero sin mayoría para gobernar, y Vox ya sacó un buen resultado del 17%, aprovechando el desplome de Ciudadanos. El PSOE perdió las elecciones y casi el 20% de los votos de 2019, y a su izquierda estaba la nada. El PP siempre estuvo confiado en la región y ahora se le ve muy incómodo con Vox. El PSOE gobernó y tuvo vocación de mayorías con Felipe, la perdió con Zapatero pero era una opción de alternancia, y ahora con Sánchez ha asumido ya su irrelevancia.