Venezuela: injustas pedradas contra el Gobierno

Entienden Casado y Rivera que los ocho días de margen para que Maduro haga lo que le está pidiendo el mundo civilizado es echarle un cable

Foto: El jefe del Ejecutivo y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante un mitin en Valencia el domingo. (EFE)
El jefe del Ejecutivo y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante un mitin en Valencia el domingo. (EFE)

Escribí el sábado en este mismo rincón que Ciudadanos y PP, las otras dos fuerzas de inequívoco compromiso constitucional, acusan al presidente del Gobierno de blanquear a Nicolás Maduro con la misma ligereza que le acusan de venderse a los separatistas catalanes.

Elevo a definitiva esa conclusión después de escuchar a Pedro Sánchez en Valencia, donde ayer lamentó que la oposición utilice “el dolor del pueblo venezolano” para atacar al Gobierno. Tiene razón. Porque, además, el ataque emite la falsa señal de una discrepancia inexistente entre las grandes fuerzas de la centralidad política (PSOE, PP y Cs).

Dejo aparte a Podemos, por su declarada aversión a la monarquía parlamentaria y al régimen del 78. El castigo lo lleva al ver que la Venezuela chavista es la distopía de los fundadores. Monedero ya no habla del paraíso perdido. Iglesias ya no siente envidia por no vivir allá. Y Errejón ya entonó su mea culpa por el patinazo de las tres comidas.

Ocho días. Es el plazo que concede Sánchez para que Maduro use su poder 'de facto' en convocar unas elecciones limpias, so pena de reconocer a Juan Guaidó como presidente del país. El plazo marca la diferencia con los partidos de Casado y Rivera. No la motivación, que es idéntica: dar la palabra al pueblo venezolano. Que decida si quiere cambiar de gobernantes o seguir bajo el régimen causante de sus males: represión, desabastecimiento, inestabilidad, pobreza, inflación, violencia, caos administrativo, ruina económica y desbandada migratoria.

¿De verdad cree Pablo Casado que Macron, Merkel y May quieren dar oxígeno al chavismo por retrasar una semana el reconocimiento de Juan Guaidó?

Sin embargo, el líder del PP entiende que “Sánchez sigue dando aire a Maduro, en lugar de liderar la acción internacional para dar salida a la dictadura y acudir en ayuda humanitaria a un pueblo sometido a la miseria”. Entiende Casado que los ocho días de margen para que Maduro haga lo que le está pidiendo el mundo civilizado es echarle un cable. Más o menos como el líder de Ciudadanos. “Cada día que pasa sin que España reconozca a Guaidó es un día perdido para la democracia y la libertad allí. Le pido a Sánchez que esté a la altura del pueblo español. Es inasumible que un tirano como Maduro pueda organizar elecciones libres”, opina Rivera.

Hemos de inferir que uno y otro hacen extensivas las acusaciones a los gobiernos de democracias tan consolidadas como las de Reino Unido, Alemania y Francia, alineadas con el Gobierno de Sánchez en la fórmula elegida. ¿De verdad creen que Macron, Merkel y May quieren dar oxígeno al chavismo por retrasar una semana el reconocimiento de Juan Guaidó, el hijo del taxista de Tenerife, como presidente de Venezuela, aun sabiendo que Maduro no está por la labor?

La marca España tiene una excelente ocasión de reivindicarse en esta causa común, donde los valores priman sobre los intereses

La España democrática y constitucional debería hablar con una sola voz. Además, los insultos de Maduro unen mucho. No hace tanto tiempo (febrero de 2017) que calificó a Rajoy de “bandido”, “protector de delincuentes y asesinos” y otras lindezas no muy diferentes a las dedicadas a Felipe González, tales como “mafioso”, “lobista”, “jefe de paramilitares” y “miserable fascista”. De Sánchez dijo el otro día que con su posición se ha colocado “en el trasero de Trump”.

Si Maduro no distingue en su rechazo a lo exigido por tan diferentes partidos democráticos españoles, ¿por qué estos no concentran las pedradas en la tiranía de Maduro en vez de reservar algunas para lanzarlas a quienes están en el mismo bando?

La marca España tiene una excelente ocasión de reivindicarse en esta causa común, donde los valores priman sobre los intereses. Es para sentirse orgullosos de que el nombre del país aparezca asociado a la defensa de los derechos humanos, la democracia y la libertad. Y en eso está el Gobierno Sánchez. Como están el PP y Ciudadanos. Los tres deberían ir de la mano en la condena al chavismo, que deja una Venezuela empobrecida y al borde de la guerra civil.

Al Grano
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