¿Abstención patriótica? Navarra destapa las vergüenzas de Pedro Sánchez

La candidata socialista será investida presidenta de la comunidad foral gracias a EH Bildu. En puridad, lo que en el partido 'abertzale' llaman abstención es apoyo nítido a Chivite

Foto: Pedro Sánchez, acompañado de María Chivite. (EFE)
Pedro Sánchez, acompañado de María Chivite. (EFE)

A todos los partidos, líderes políticos, grupos de presión, articulistas y comunicadores varios que de aquí a septiembre vayan a sermonear con la abstención patriótica de PP y Ciudadanos para facilitar un Gobierno de Pedro Sánchez sin la mochila de Podemos les recomiendo que se graben a fuego lo sucedido en Navarra.

Allí, la candidata socialista, María Chivite, será investida presidenta de la comunidad foral gracias a EH Bildu. En la consulta realizada este domingo, un 89% de los afiliados del PSN respaldó el acuerdo alcanzado con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezquerra para la formación del Gobierno de Navarra, acuerdo que, para llegar a buen puerto, deberá contar necesariamente con el apoyo implícito de Bildu vía abstención.

Pierde Iván Redondo, que nunca vio con buenos ojos el esperpento, y gana Santos Cerdán, la mano negra de Ferraz que mece la cuna en Navarra

Pierde Iván Redondo, el gurú de la Moncloa, que nunca vio con buenos ojos este esperpento cosido a retales que le puede pesar en futuras contiendas electorales, y sale victorioso Santos Cerdán, hombre de confianza de Ábalos, la mano negra de Ferraz que mece la cuna en Navarra.

Porque, en puridad, lo que en el partido 'abertzale' llaman abstención no es sino un apoyo nítido a Chivite del brazo político de ETA. “Abstenerse es lo mismo que apoyar cuando lo que se hace es facilitar un Gobierno. Por eso, Pedro Sánchez dimitió en 2016: para no abstenerse-apoyar al PP”, escribía recientemente Alberto Garzón en Twitter.

Lo de Bildu, efectivamente, es más que una abstención. Es un regalo bomba que indefectiblemente condicionará la acción de gobierno del PSN. Lo reconocía la propia formación 'abertzale' en un escrito enviado a sus bases este fin de semana, donde señalaba: "Los socialistas tienen claro que somos sus interlocutores prioritarios y tienen el compromiso de mantener relaciones continuadas con nosotros".

Bildu es también el partido que, por boca de su portavoz, Mertxe Aizpurua, evacuó en el Congreso perlas tales como: “Es necesario subrayar que la Constitución fue un pacto basado en la impunidad para el franquismo” o “vamos a facilitar la investidura [de Sánchez] con nuestra abstención, pero esto no es un cheque en blanco sino que busca responder los problemas estructurales del Estado”.

La dirigente Mertxe Aizpurua, durante una rueda de prensa. (EFE)
La dirigente Mertxe Aizpurua, durante una rueda de prensa. (EFE)

“Esto no es un cheque en blanco…”.

Mientras, este fin de semana, en las localidades vascas de Hernani y Oñate se homenajeaba a miembros de la organización terrorista recién salidos de la cárcel. En Oñate, un equipo de Antena 3 fue acosado y zarandeado.

Se destapa de esta forma la impostura del Partido Socialista, que con una mano mendiga la ayuda de PP y Ciudadanos y con la otra, sin que le tiemble el pulso, pacta con nacionalistas y los herederos de Batasuna. Los mismos de los altercados.

Quizá Sánchez no busque realmente la abstención patriótica de PP y Cs como tampoco parecía querer meter a Podemos en el Gobierno

Navarra suponía una línea roja y Pedro Sánchez se la ha saltado como quien se salta la barrera del metro. Difícilmente podrá implorar ayuda a populares y Cs después de promover un engendro de Ejecutivo mientras Otegi vigila desde fuera como buen perro cancerbero. Peor que Frankenstein.

Quizás a Sánchez le dé igual, quizá no quiera la ayuda de los partidos del centro derecha como tampoco parecía querer meter a Podemos en el Ejecutivo. Juegos malabares. El maldito relato. No es una partida de ajedrez, como salivan en el Congreso de los Diputados. Lo de este país se asemeja más al parchís. Me como una y cuento 20.

Cuando a Pablo Casado le breaban sobre una abstención que facilitara un Gobierno socialista monocolor, atendiendo no solo a las bondades que tal decisión traería para España sino también para su formación y su propio liderazgo, centrándolo, situándolo como un hombre de Estado, el popular argüía tres motivos para resistirse a hacerlo:

Uno, daría de nuevo alas a Vox, un partido que ha propinado un buen bocado a su electorado pero que ahora se encuentra en clara tendencia declinante.

Dos, facilitaría la investidura de un presidente del Gobierno que en cualquier momento podría jugársela pactando con radicales e independentistas, como se está viendo.

Y tres, no es de fiar.

En Génova acusan a Sánchez de moverse entre el ‘vedetismo’ y el ‘veletismo’. Con la misma celeridad con la que el presidente en funciones pasó del Gobierno de cooperación al Gobierno de coalición en las fallidas negociaciones con Podemos, o del “nos vamos directamente a elecciones” al “lo volveré a intentar en septiembre”, podría ocurrir igual con las promesas de Sánchez a Casado con el objeto de continuar en la Moncloa, es decir, que se las lleve el viento.

No, Casado no se fía de Sánchez. Ahora que el presidente en funciones ha anunciado su intención de volver a llamar en los próximos días a PP, Cs y Unidas Podemos para “explorar otras vías” de cara a recabar su apoyo y desbloquear una investidura en septiembre, el líder de los populares ya le ha adelantado que solo “se va a guiar por los hechos” y que, antes de ponerse a hablar de ayudas y abstenciones, le diga a Chivite que “no puede pactar ni por acción ni por omisión con los herederos de Batasuna”.

España se la juega en la comunidad foral. El PP se percató de ello desde el primer momento y se puso a disposición del líder de Navarra Suma, Javier Esparza, para tratar de alcanzar la presidencia. Pedro Sánchez, en cambio, hace oídos sordos. ¿Dónde vas? Manzanas traigo.

Caza Mayor
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