Por qué la operación Plus Ultra es lo mejor para España
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Nacho Cardero

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Por qué la operación Plus Ultra es lo mejor para España

La concesión de esta ayuda ha puesto en el foco la discrecionalidad con que el Ejecutivo está distribuyendo los fondos europeos incentivando la creación de un sistema clientelar del que todos puedan sacar provecho

Foto: Un avión de la aerolínea española Plus Ultra. (EFE)
Un avión de la aerolínea española Plus Ultra. (EFE)

La operación Plus Ultra, por la cual se conceden 53 millones de euros a una compañía de la que nadie sabía nada a través del fondo de apoyo a la solvencia de empresas estratégicas impulsado por el Gobierno, es una de las mejores noticias que podía recibir este país en este preciso momento.

La concesión de esta ayuda ha puesto en el foco la discrecionalidad con que el actual Ejecutivo está distribuyendo los fondos excepcionales de los que se ha dotado para salir de la crisis económica generada por el coronavirus. Un reparto de fondos entre compañías ‘amigas’ que, al margen del mantra de la digitalización y la transición ecológica, incentiva la creación de un sistema clientelar del que todos puedan sacar provecho. ‘Do ut des’.

Son pléyade los exministros socialistas y abogados del entorno que se han puesto a ofrecer servicios de 'lobby' a través de sus despachos a las empresas para la captación de ayudas públicas, ya sean fondos nacionales o europeos, con el argumento de su proximidad y buen conocimiento de los laberintos de Moncloa. Los genuinos pícaros de ‘toma el dinero y corre’.

El rescate de la compañía aérea pone negro sobre blanco la impudicia con que se pretende influir desde el BOE en el mundo empresarial

Después de destaparse el caso Plus Ultra, sin embargo, ni los lobistas ni el Gobierno lo van a tener nada fácil para repartirse el pastel. El Ejecutivo se ha subido a este avión sin preguntar siquiera si tiene piloto. Es una nave cayendo en picado con un muñeco hinchable a los mandos. Igual que en ‘Aterriza como puedas’. El caso raya el escándalo. Le den 53 millones o le den 50.000 euros. La operación de rescate de la compañía aérea pone negro sobre blanco la impudicia con que se pretende influir desde el BOE en el mundo empresarial.

La compañía aérea no es ni de lejos tan estratégica como arguyen, posee una cuota de mercado que no llega al 0,1% y el grueso de sus acciones está en manos extranjeras, con dos empresarios, Héctor Antonio Tobía Roye y Flavio Pedro Antonio Bórquez Tarff, sentados en su consejo de administración al tiempo que son investigados por la Inteligencia de EEUU por su vinculación con el régimen de Nicolás Maduro, tal y como destapó este periódico.

Las ayudas tienen sello nacional, procedentes del fondo de apoyo a la solvencia de empresas estratégicas. De haber sido dinero europeo, la polémica estaría ahora corriendo de despacho en despacho por Bruselas por los motivos antes mencionados.

placeholder El vicepresidente del Partido Popular Europeo (PPE), Esteban González Pons. (EFE)
El vicepresidente del Partido Popular Europeo (PPE), Esteban González Pons. (EFE)

La primera pregunta la hizo Esteban González Pons a la Comisión el 10 de marzo: “Se ha sabido que el 47% de las acciones de Plus Ultra pertenece a la sociedad Snip Aviation, presidida por el venezolano Rodolfo José Reyes Rojas, empresario próximo a Nicolás Maduro. ¿Cree la Comisión que están justificadas estas ayudas? ¿Cree la Comisión que en España hay mecanismos de control suficientes para evitar ayudas tan sospechosas como esta?”.

El eurodiputado de Ciudadanos Luis Garicano se lanzaba poco después a una cruzada similar, con carta remitida a la comisaria Margrethe Vestager, en la que afirmaba que la ayuda a Plus Ultra representa una violación de las condiciones con las que la Comisión aprobó la creación del fondo español de 10.000 millones en el marco temporal de ayudas estatales.

Lo hacía Garicano sabiendo del poco recorrido de esta denuncia debido al carácter nacional del dinero concedido y de que el ‘fair play’ europeo en materia de competencia ha implosionado por el covid. Ahí están las milmillonarias ayudas de Alemania y Francia a sus respectivas aerolíneas, que jamás nadie hubiera imaginado de no haber sido por la pandemia.

El 'fair play' europeo en materia de competencia ha implosionado por el covid

Aunque a las reclamaciones ante las instancias europeas les va a ser imposible coger vuelo, sí que van a servir de llamada de atención. Sirven para Bruselas y para los gestores que tendrán que velar por el buen uso del dinero del programa de reconstrucción impulsado por la UE, del que España ya ha incluido 27.000 millones en los Presupuestos, distribuidos entre los distintos ministerios. Nadie da duros a pesetas, y menos en la UE.

Lo vimos con la embajada alemana en España, que ha intensificado sus encuentros con las grandes compañías para sondear su opinión sobre la gestión y ejecución de los fondos europeos por parte del Gobierno central. “Tenemos un interés fundamental en que el fondo cumpla su propósito”, respondieron a preguntas de este periódico.

No lo van a tener tan fácil. Ni los lobistas ni el Ejecutivo patrio. Media Europa ha arqueado las cejas ante lo ocurrido con Plus Ultra, un caso anecdótico, en cuanto al montante y a la trascendencia, pero sintomático por la forma de proceder y entender la política, que tendrá consecuencias profundas a medio y largo plazo. No es Plus Ultra. Es lo que se esconde detrás.

La operación Plus Ultra, por la cual se conceden 53 millones de euros a una compañía de la que nadie sabía nada a través del fondo de apoyo a la solvencia de empresas estratégicas impulsado por el Gobierno, es una de las mejores noticias que podía recibir este país en este preciso momento.

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