Desde San Quirico
Por
Cuatro escalones
Primero, la libertad por dentro, que es la auténtica
A veces paso temporadas obsesivas. No sé sabe por qué, pero me centro en algo concreto, que hace que cuando se habla de otro asunto o se producen sucesos que, en teoría, no tienen nada que ver con la obsesión, aparece y se queda por allí.
Me ha dado ahora por la LIBERTAD, por dos razones: a) porque siempre me ha gustado; b) porque veo que le gusta a la gente.
Aquí tengo que aclarar que no puedo asegurar que cuando 'la gente' habla de 'libertad' estén pensando todos en lo mismo, porque 'la gente' está formada por muchas mujeres y muchos hombres, cada uno hijo de su padre y de su madre y vete a saber de qué libertad hablan.
Lógicamente, pienso que si todos los habitantes de este mundo somos iguales, aunque a veces no lo parezca, todos deberíamos tener las mismas capacidades, no en cuanto a 'cantidad', sino en cuanto a 'calidad'. Como creo que no me habéis entendido, porque la frase anterior no es un modelo de claridad, intento aclararla.
Con lo de las capacidades quería decir que todos tenemos inteligencia, memoria, voluntad. Eso en cuanto a calidad. En cuanto a cantidad, unos tienen más memoria que otros. Unos, más inteligencia o menos. Otros, más o menos voluntad. Pero, en el fondo, las capacidades son las mismas. LA persona es así.
Opinión Esto me lleva a pensar que todo lo que hagamos para que las personas mejoren su inteligencia, su memoria, su voluntad, repercutirá en que sean más personas, y cuando tengan que tomar una decisión o hacer algo, lo harán más libremente, porque —la frase que viene es un poco cursi— no serán esclavos de su cortedad mental, de su falta de memoria o de su vagancia.
Por tanto, pienso yo, la formación integral, como persona, ayuda a que esa persona sea más libre, lo que no quiere decir que todas las reformas educativas hayan ayudado a la libertad de las personas, sobre todo si se les ha formado en la mentira. O se les ha formado en la ley del mínimo esfuerzo, o se les ha formado en la soberbia del que llega a una empresa con algún máster que otro y piensa que es más listo que todos los que trabajan allí y que él sabe más y que hay que cambiar inmediatamente la cultura de la empresa, porque si no —amenaza— él se va.
Primer escalón, por tanto: FORMACIÓN.
La formación ayuda a la RESPONSABILIDAD. Porque, cuanta más formación tenga, más me responsabilizaré de las consecuencias de lo que yo haga. Hago lo que quiero, pero sabiendo que nada es gratis. Que todo cuesta algo. A veces en euros, a veces en prestigio.
Cuando una nación dice que no quiere tener una base de Estados Unidos, sabe que pierde lo que le pagan de alquiler anual y sabe que hay muchos ciudadanos de su país que se van a la calle, y esto hay que decírselo a la gente.
Opinión Cuando un político dice que hará cientos de cosas, habrá que explicar que esas cosas cuestan dinero y que ese dinero saldrá de a) recortes; b) nuevo endeudamiento; c) aumento de impuestos; d) todo junto. Y esto lo tiene que saber la gente.
Hay que decir la verdad a las personas y las personas tenemos que enterarnos, porque la libertad sin saber las consecuencias no es libertad. No esperéis que diga que es libertinaje. No. Es estupidez, que me parece que es peor que el libertinaje, porque el libertino se puede convertir y el estúpido... no sé.
Me interesan una nación, un pueblo, una familia que discurran. Que se enteren. Que sepan las consecuencias de las decisiones que tomen. Eso es funcionar con la cabeza.
También se puede funcionar con el corazón y es muy bueno. Pero queda incompleto, como queda incompleto funcionar solo con la cabeza. Porque la persona es cuerpo y alma y las cosas que pasan afectan al cuerpo y al alma.
Me interesan una nación, un pueblo, una familia que discurran. Que se enteren. Que sepan las consecuencias de las decisiones que tomen
O sea, segundo escalón: responsabilidad en las decisiones que yo tome, basada en mi formación, que me habrá proporcionado el tercer escalón: CRITERIO.
Me voy al cuarto escalón, que va a ser el último, porque el artículo me está aburriendo a mí mismo.
Todo dentro de un orden. Esto puede chirriar en algunas mentes, porque lo del orden les suena a dictaduras obsoletas y periclitadas, propias de países retrasados.
Lo repito: dentro de un orden, porque no todo es válido, aunque sea legal. Aún estamos sufriendo los chanchullos que hicieron unos cuantos con las célebres hipotecas 'subprime', que con gran acierto (¡?) yo califiqué de 'porquería'. Aún estamos viendo los líos de algunos partidos políticos y de sus inventos para repartirse el dinero que les llegaba en bolsas de basura o de una tienda de lujo. Aún estamos viendo, etc.
Estoy hablando de ÉTICA, o sea, de la capacidad de distinguir el bien del mal y actuar en consecuencia.
Aquí me llega otra obsesión. He dicho muchas veces que le tengo odio al odio. Oigo demasiadas cosas basadas en el odio. Y eso no tiene ninguna gracia. Me molesta mucho que haya quien, en cuanto abre la boca, siembra odio. Así reinventan la lucha de clases: los que piensan como yo contra los que no piensan como yo. Y si esos últimos eran amigos míos, pues ya no lo son. Y, además, no lo serán nunca. Y si son más numerosos que los míos, diré que son menos. Y lo repetiré muchas veces, hasta que la gente —iba a poner los tontines— se lo crea, porque lo ha dicho la tele.
O sea, que para llegar a la LIBERTAD, hay que subir unos cuantos escalones.
- La FORMACIÓN, que me dará...
- CRITERIO, que me ayudará a tener...
- RESPONSABILIDAD personal.
- Todo ello envuelto en la ÉTICA. Y así, llegaré a actuar con...
LIBERTAD por dentro, que es la auténtica.
Futuro apasionante. Porque en estos últimos años, el mundo ha cambiado espectacularmente. Se ha hecho más fácil, mucho más fácil en muchas cosas —las comunicaciones, por ejemplo— y mucho más difícil en otras, porque hay muchos problemas que, cuando yo era chaval, no existían y ahora existen y tengo que hacer un juicio sobre ellos, para actuar libremente. Porque si hago un juicio basándome en mi ignorancia, ni soy libre ni transmito libertad a los que tengan la desgracia de ser mis 'followers'.
Opinión Vivir en esta época es más exigente que lo que era antes. Todos deberíamos tener el criterio suficiente para preguntar a Rajoy, a Sánchez, a Rivera, a Iglesias, a Puigdemont, a Junqueras y a todo el que hable, unas cuantas cosas: a) por qué dice/hace lo que dice/hace; b) a quién beneficia lo que dice/hace; c) qué consecuencias sociales tiene eso; d) cuánto cuesta; e) de dónde sacaremos el dinero.
Y, en función de las contestaciones, podremos hacer un juicio sobre las personas que nos gobiernan o nos quieren gobernar, sobre la fiabilidad de sus palabras y de sus acciones, sobre si seguirles es un acierto o un desacierto.
¿Os imagináis un país funcionando así?
Sería el terror de algunos que se ganan la comida con la política.
A veces paso temporadas obsesivas. No sé sabe por qué, pero me centro en algo concreto, que hace que cuando se habla de otro asunto o se producen sucesos que, en teoría, no tienen nada que ver con la obsesión, aparece y se queda por allí.