18:31. Nos vestimos para la cena. Plumas, gorros, guantes, dos mascarillas.
19:01. Salimos por la puerta. Cogemos el ascensor. El niño estornuda. Se nos hiela la puta sangre.
19:02. Volvemos a casa. Ponemos el termómetro al niño y le hacemos un test de antígenos. Negativo.
19:14. Todo listo. Nos vamos... El niño vuelve a estornudar. Le hacemos otro antígenos, unos vahos y una lavativa. El niño nos grita. ¡Qué raro! ¡Nunca nos grita! Buscamos en Google si los cambios de humor son síntoma de covid. Negativo. Volvemos a salir.
20:38. El abuelo Rodolfo (104 años) se niega a hacerse el test. Dice que sobrevivió a la guerra civil, a la guerra de Crimea y a la guerra franco-prusiana "sin tanta gilipollez". Le agarramos entre cuatro para hacerle el antígenos. Rodolfo pega estremecedores alaridos. Negativo.
20:53. Toda la familia comiendo langostinos dentro de sacos de alta montaña del Decathlon.
20:55. Mi sobrino Julito -17 años- dice que nunca había estado en el campamento base del Annapurna. Su padre le pega una colleja. Se corta la tensión con un piolet.
20:57. Los niños lloran de frío.
21:03. El abuelo Rodolfo enloquece. Tira la mascarilla al fuego y empieza a correr por la casa cerrando las ventanas y gritando: ¡PREFIERO MORIR DE COVID QUE AGUANTAR ESTA MIERDA UN MINUTO MÁS!
21:05. Reducimos al abuelo Rodolfo entre varios, se zafa, se esconde en el baño con una escopeta de perdigones; empieza a disparar por un ventanuco.
21:20. Llega el grupo de rescate en Montaña de la Guardia Civil.
21:22. Llega Juanito Oiarzabal con cuatro sherpas.
21:31. Cuatro miembros de la familia ingresados con hipotermia y piernas congeladas.
23:41. El abuelo Rodolfo pasa la noche en el cuartelillo, se declara culpable y pide la pena máxima para "no tener que volver a casa con los trastornados".
00:01. El banco nos pasa un cargo de 53.000 euros en test de antígenos.
00:10. Nepal nos declara hijos adoptivos del Himalaya.
08:00. Nos levantamos. Llegó el Día D. Cena de Nochebuena en casa de los suegros.