Rosauro Varo vuelve a la hostelería en Sevilla junto al rey del aceite de oliva
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Rosauro Varo vuelve a la hostelería en Sevilla junto al rey del aceite de oliva

El mítico restaurante Río Grande enfila la cuenta atrás para refundarse como centro de referencia, bajo la mezcla de ocio y gastronomía

Foto: El empresario Rosauro Varo. (EFE)
El empresario Rosauro Varo. (EFE)

Es una de las marcas señeras de Sevilla. Sin embargo, hace tiempo que sus mejores años pasaron. La poderosa marca Río Grande, el establecimiento ubicado en la orilla del barrio de Triana, con la mejor vista sobre la Torre del Oro, se prepara para vivir una nueva vida de la mano de nuevos socios, entre ellos, el sevillano Rosauro Varo.

Hace cerca de un año, Río Grande pasó a formar parte del grupo de restauración Carbón Negro, ahora integrado bajo la enseña Larrumba, propietaria de algunos de los locales de comida y ocio más populares de Madrid (Perrachica, Marieta, Fanático, Castizo…). Sin embargo, el grupo madrileño no va solo en esta aventura.

Foto: Rosauro Varo, en la presentación de un libro. (Getty)

Además de Varo, la tercera pata del proyecto corresponde a Miguel Gallego, integrante de una de las ramas familiares de Migasa, la envasadora de Dos Hermanas y primera empresa agroalimentaria de Andalucía. El empresario del aceite compró el inmueble en 2017 junto a otro grupo de inversores, pero mantuvo arrendado el negocio.

Sin embargo, la deriva decadente de Río Grande dio lugar a un volantazo el año pasado por parte de los dueños para reposicionar la marca. Y ahí es donde Varo y sus homólogos en Larrumba (como Fernando Nicolás) vieron la oportunidad de entrar en Sevilla bajo una marca consolidada, en un enclave único, pero sin atractivo.

Este nuevo proyecto en la capital hispalense no ha estado exento de polémica. La decisión de Gallego de refundar Río Grande implicó la ruptura con el anterior arrendatario (Puerto de Cuba), un proceso que se judicializó y que ha estado más de dos años pendiente de resolución. Ahora, con Varo y Larrumba, todo debería ser distinto.

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