Amal Clooney, la nueva reina mundial de los periodistas

"Es una de las abogadas más preparadas del mundo para defender a los periodistas frente a la impunidad", dijo Jeremy Hunt, el ministro de Exteriores británico

Foto: Amal Clooney y Jeremy Hunt durante la conferencia. (Fotografía cedida por ABC News)
Amal Clooney y Jeremy Hunt durante la conferencia. (Fotografía cedida por ABC News)

El Gobierno británico y el canadiense han apostado por liderar la ofensiva contra la desinformación y a favor de la libertad de prensa como prioridad estratégica de su política exterior. Jeremy Hunt, el ministro de Exteriores británico, y su homóloga canadiense, Chrystia Freeland, fueron los anfitriones de la macroconferencia 'Defend Media Freedom' celebrada en Londres el 10 y 11 de julio, a la que asistieron alrededor de 1.500 periodistas, diplomáticos, activistas, académicos y expertos del mundo entero.

Freeland aclaró en una de sus intervenciones que la idea vino de Hunt, quien a su vez explicó por qué nombró a Amal Clooney enviada especial para la libertad de prensa. La icónica abogada de periodistas como Julian Assange en casos de derecho penal internacional y derechos humanos y el político conservador se conocieron en el largo y arduo proceso de liberación de los periodistas de Reuters secuestrados en Myanmar. "Es una de las abogadas más preparadas del mundo para defender a los periodistas frente a la impunidad", dijo Hunt.

Los datos son preocupantes. En 2018 se registró una cifra récord de muertes y abusos de periodistas, según Reporteros sin Fronteras y la Unesco. La impunidad es patente. Nueve de cada 10 casos de periodistas asesinados o abusados quedan sin resolver, según las mismas fuentes. Y una cifra que nos afecta directamente a las democracias liberales occidentales: tan solo el 10% de los países disfruta de libertad de prensa y medios independientes, según Freedom House.

Más allá de los abusos que se cometen en regímenes autoritarios o en pseudodemocracias, las redes sociales y la quiebra del modelo de distribución editorial en internet están intensificando el deterioro del buen periodismo en el mundo entero. En Estados Unidos se está produciendo una oleada de despidos masivos en numerosos medios de comunicación. Según Bloomberg, alrededor de 3.000 periodistas norteamericanos han perdido su trabajo en el último año, elevándose la cifra a niveles de la recesión.

Las redes y la quiebra del modelo de distribución editorial en internet están intensificando el deterioro del buen periodismo en el mundo entero

“La actual crisis de los medios silencia la verdad y amplifica la desinformación,” explicaba Amal, quien va a impulsar un panel de juristas junto a Lord Neuberger, antiguo presidente de la Corte Suprema británica, para restaurar un nuevo orden global que garantice de manera efectiva la libertad de prensa. “El sistema internacional actual está roto,” denunciaba la abogada, después de haberse emocionado ligeramente al contar los casos que está llevando como defensora de periodistas en países en vías de desarrollo.

Una de sus clientes, la filipina María Ressa, fue una de las ponentes más activas y entusiastas de la conferencia. La CEO del nativo digital 'Rappler', antigua corresponsal de la CNN en el sudeste asiático y Persona del Año en 2018 según la revista 'Time', se enfrenta a una campaña de acoso liderada por el actual presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, que incluye una pena de cárcel por haber publicado información sobre los abusos del líder político. “En el siglo XXI se van a librar dos batallas fundamentales,” sentenciaba Ressa en una de las mesas redondas. “La batalla contra el cambio climático y la batalla por los datos.”

A lo largo de los dos días de conferencia se sucedieron mesas redondas sobre elementos esenciales para favorecer la libertad de prensa, como la propiedad de los medios (en la que intervino Nishant Lalwani, el director de 'Luminate', del Grupo Omidyar -fundador de eBay- y socio financiero de la iniciativa), libertad de información y democracia (que contó con Christoph Deloire, el secretario general de Reporteros sin Fronteras, su socio civil) o el papel de los gobiernos para favorecer una sostenibilidad de los medios (con Rasmus Nielsen, el director del Reuters Institute for the Study of Journalism en Oxford).

Chrystia Freeland señalaba la paradoja de la conferencia: “Que los gobiernos impulsen la libertad de prensa es paradójico porque como políticos no nos gusta nada que nos pidan rendir cuentas,” reconocía la ministra. “Pero sería un fallo terrible concluir que los periodistas son el enemigo, pues en realidad son la piedra angular de nuestra democracia,” añadió.

Todos los panelistas coincidían en que la libertad de prensa se encuentra en el peor momento desde la Segunda Guerra Mundial, y que ello está resintiendo la salud de las instituciones democráticas liberales y fortaleciendo el auge de los regímenes autoritarios.

Esta conferencia es el inicio de una campaña global para revitalizar la prensa entendida como la guardiana de la verdad, una palabra que se utilizó una y otra vez. “La opinión es gratis, los hechos son sagrados,” citaba Freeland a C.P. Scott, el fundador del 'Guardian', al final de su discurso. Además del panel de juristas liderado por Amal, Omidyar, con el apoyo de los gobiernos, se compromete a recabar un fondo de 1.000 millones de dólares para revitalizar una prensa al servicio del público general. España debería participar de alguna manera en esta iniciativa.

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