Rufián, vete ya

Se ha excusado diciendo que no se marcha del Congreso porque la 'hoja de ruta' del independentismo no se ha completado, pero eso no quita gravedad al incumplimiento de su promesa

Foto: Oriol Junqueras, junto a Gabriel Rufián. (EFE)
Oriol Junqueras, junto a Gabriel Rufián. (EFE)

“18 meses y ni un día más”. Eso fue lo que dijo Gabriel Rufián Romero, el diputado Rufián, cuando llegó al Congreso de los Diputados en diciembre de 2015, que estaría de diputado un año y medio y que luego se largaría. Pero, claro, como el hombre acaba de registrar su nombre en el listado del Congreso para estar allí una tercera legislatura seguida, que le llevará hasta los ocho años en la Cámara, igual tenemos derecho los ciudadanos a que, por lo menos, nos explique por qué no se va. Cuando lo dijo, fue contundente.

“¿Y qué pasará, señor Rufián, si en 18 meses Cataluña no es independiente?”. Pero él, con ese aire suyo de suficiencia, contestaba como si acompasara la respuesta con golpes de pecho: “No hay plan B. Tenemos que hacer lo que siempre hemos hecho, respetar los acuerdos firmados, la hoja de ruta. No estaremos ni un día más de los 18 meses que marca la hoja de ruta y, cuando se proclame la independencia de Cataluña, marcharse, porque ya habremos hecho nuestro trabajo. Esta imagen de los diputados independentistas marchándose es muy potente. Podemos llegar a muchos lugares donde hasta ahora no hemos llegado con esta imagen”.

Pues eso, que si uno aspira en la vida a que lo tomen en serio los demás, sobre todo siendo un representante público, tiene que cumplir, por lo menos, las promesas que solo le afectan a él; ni siquiera se le exige ya que cumpla con lo que le prometió a sus electores, sino lo que prometió de sí mismo. “Respetar los acuerdos firmados”, la palabra dada; “ni un día más”.

Antes de que se constituyan formalmente las Cortes Generales en esta XIII Legislatura, con la presencia de los Reyes de España, Rufián tiene una gran oportunidad para largarse. Como él diría, esa imagen es muy potente, no la puede desaprovechar.

Cuando llegó al Congreso, Gabriel Rufián se hizo muy pronto famoso porque, para el común de los españoles, era un tipo joven salido de la nada que, sin embargo, se paseaba con un aire de suficiencia que sobrecogía. Se comenzaron a publicar datos biográficos suyos y supimos, ay, que aquel independentista catalán tan rudo era descendiente de andaluces y que, como otros muchos, padecía lo que, entonces, denominamos aquí como el ‘síndrome del charnego’, que debería estudiarse en psicología, y catalogarse, como una derivada del síndrome de Estocolmo.

Antes de que se constituyan formalmente las Cortes Generales en esta XIII Legislatura, Rufián tiene una gran oportunidad para largarse

También supimos que, antes de llegar al Congreso, estaba cobrando el paro porque no le había ido muy bien con los trabajos, primero “descargando camiones de feria” (eso dijo) y luego como empleado de dos grandes almacenes, El Corte Inglés y H&M, con su formación de diplomado en Relaciones Laborales, con un máster de dirección de Recursos Humanos. Venía de cobrar en el Fogasa (Fondo de Garantía Salarial) 7.519 euros en 2015 y cuando se sentó en su escaño, pasó a ganar eso mismo todos los meses.

Con los ingresos como diputado y los complementos añadidos de portavoz adjunto, miembro de comisiones y gastos de manutención y alojamiento por ser diputado por Barcelona, Gabriel Rufián recibe, según las últimas noticia publicadas, 7.507,08 euros al mes, algo más de 85.000 euros brutos al año y 25.000 libres de impuestos.

Como está claro que a un hombre como él no le ata el dinero, Gabriel Rufián no puede permitir que alguien acabe pensando lo contrario, que no cumple su palabra porque gana mucha pasta como diputado de España. Él mismo se ha cansado de repetir que no entiende la política como una profesión, sino como algo pasajero: “No concibo la política como una profesión sino como algo que hay que hacer en este momento”. El momento eran los 18 meses, y ya han pasado tres años y medio.

“¿Pero se marchará usted, pase lo que pase?”, volvían a preguntarle en cada entrevista, y Gabriel Rufián resoplaba, como ofendido por tanta duda: “Entendemos que ya somos un Estado diferente al Estado español. Eso es lo que vamos a defender. Eso comporta, cuando se proclame la independencia de Cataluña, marcharse de un Congreso que no es el nuestro”.

Y otra vez más, los periodistas erre que erre: “¿Y si en 18 meses no se ha proclamado la república de Cataluña?”.Lo que haremos será respetar al Parlamento. Todo el mundo quiere que se haga de la mejor manera posible en los tiempos que tenemos, 18 meses, no estaremos ni un día más. Si es menos, mejor. Si es más, peor. Pero no estaremos ni un día más”.

Que se vaya de asesor a uno de esos pueblos que ya dicen vivir en la república de Cataluña y que deje su escaño a otro nacionalista catalán

A veces, Rufián se ha excusado diciendo que no se marcha del Congreso porque la ‘hoja de ruta’ del independentismo no se ha completado, pero eso no quita gravedad al incumplimiento de su promesa. Lo que ya sabemos en España es que la república de Cataluña no será posible por vías legales, con lo que Rufián no puede seguir esperando esa Jauja sentado en el Congreso de los Diputados.

Que se vaya de asesor a uno de esos pueblos que ya dicen vivir en la república de Cataluña y que deje su escaño a otro nacionalista catalán que, por lo menos, empiece admitiendo que mintieron a los catalanes cuando les prometieron que en 18 meses serían independientes.

Matacán
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