Pedro Sánchez, fase tres: líder indiscutible

Contemplada en tres pasos la trayectoria de Sánchez hasta la secretaría general del PSOE, el nuevo cambio que se avecina se interpreta internamente como el de su consolidación como líder

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una visita este martes al primer batallón de la Unidad Militar de Emergencias. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una visita este martes al primer batallón de la Unidad Militar de Emergencias. (EFE)
Adelantado en

“Hacer visible el Gobierno en toda la estructura del Partido Socialista”. Con ese objetivo general, según fuentes socialistas, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, promoverá este año los cambios estructurales que se consideran oportunos en la estructura territorial socialista para acompasar el partido a la imagen del Gobierno. Tras la paralización de un año a que ha obligado la pandemia del coronavirus, Pedro Sánchez ya ha comenzado a activar este mismo mes de enero las reuniones orgánicas que deben conducir a la renovación pretendida. El primer paso se dará el próximo 23 de enero, con la reunión del comité federal del PSOE, como ha acordado esta misma semana la ejecutiva socialista.

El comité federal, que es el máximo órgano entre congresos, se reunirá —por primera vez en su historia, de forma telemática— con la intención, ya anunciada, de convocar para el otoño, probablemente en la segunda quincena de octubre, el congreso del PSOE en el que se iniciarán los cambios perseguidos. Hasta ahora, Pedro Sánchez había sido tajante en su negativa a convocar el congreso o el propio comité federal, a pesar de que se han superado ampliamente los plazos máximos a los que obliga la propia normativa interna, por la repercusión que podía tener en la ciudadanía. Así, la fecha del otoño próximo para la celebración del congreso se baraja porque, por entonces, la pandemia debe estar ya superada, o plenamente controlada, y se evitará el doble riesgo que no quería correr el líder socialista y presidente del Gobierno: “Dejar claro que la preocupación única es la lucha contra el coronavirus y evitar un congreso de mascarillas, que se interpretaría como una frivolidad”.

Pedro Sánchez se ha ido rodeando de equipos distintos y de estrategias diversas para ir adecuando la organización socialista a su liderazgo

Contemplada en tres pasos la trayectoria de Pedro Sánchez hasta la secretaría general del Partido Socialista, el nuevo cambio que se avecina se interpreta internamente como el de su consolidación definitiva como líder. Es la fase que se corresponde con la etapa de gobierno, una vez superados los dos primeros periodos, cuando ganó la secretaría general del PSOE en 2014 y, posteriormente, cuando venció en las primarias de 2017. En cada uno de esos momentos, si se observa, el líder socialista se ha ido rodeando de equipos distintos, aunque un puñado de dirigentes permanezca en su entorno desde el primer momento, y de estrategias diversas para ir adecuando la organización socialista a su liderazgo.

El último cambio notable, a efectos orgánicos, ocurrió a principios de 2018, cuando aprobó un nuevo reglamento interno —aún no era presidente del Gobierno— que ya se interpretó entonces como un ‘golpe de mano’ de Pedro Sánchez para hacerse con el control del PSOE, restando poder a los barones regionales y al propio comité federal. Ahora, tras haber ganado las elecciones de 2019, viene la tercera fase: “El objetivo, tras el próximo congreso, es sintonizar las ejecutivas regionales con la ejecutiva federal, con mayorías coherentes en todas partes. Eso quiere decir que Pedro Sánchez tiene que verse como secretario general del partido en todas las agrupaciones, y no solo formalmente. Y, por otro lado, se trata de hacer visible el Gobierno en toda la geografía”.

Aunque el primer movimiento es la propia composición de la ejecutiva federal que saldrá del congreso, los mayores cambios se darán en algunas agrupaciones. De la ejecutiva federal que salga del congreso, lo único que se remarca es que será más pequeña y renovada. “Los cambios son lógicos, porque no es lo mismo una ejecutiva federal que nace de unas elecciones primarias, que la ejecutiva federal que se confecciona desde el Gobierno y que debe sustentar al Gobierno”, sostienen las mismas fuentes. ¿Y cuáles son las ejecutivas regionales que están en peor sintonía con la ejecutiva federal? En la actualidad, según afirman, ninguno de los barones regionales cuestiona a Pedro Sánchez y todos transmiten internamente su plena sintonía con el líder socialista.

“Pero estar en plena sintonía —se añade— no presupone que en el futuro deban seguir al frente sus actuales secretarios generales”, como ocurre con Susana Díaz, la secretaria general del PSOE de Andalucía, a la que ya se le ha trasladado directamente, como se avanzó aquí, la necesidad de dar “un paso atrás” para facilitar el relevo en las próximas elecciones andaluzas. Lo mismo puede suceder en otras federaciones socialistas, como la de Aragón o Castilla-La Mancha, cuyos líderes, Javier Lambán y Emiliano García-Page, no parecen en ‘sintonía’ con la ejecutiva federal. También el presidente de Valencia, Ximo Puig, mantuvo diferencias con Pedro Sánchez, pero, al menos en la actualidad, no se percibe un ánimo de cambio en esa comunidad.

De todos modos, las fuentes consultadas advierten de que el talante y la estrategia de Pedro Sánchez en esta tercera fase de su liderazgo le llevan a “eludir los enfrentamientos personales”. El camino que se debe seguir —se sostiene— es el del relevo de Miquel Iceta en Cataluña: ganó su congreso por unanimidad y ha aceptado de buen grado su sustitución por Salvador Illa. Ese acuerdo de entendimiento quizá se acabe de cerrar cuando, tras las elecciones catalanas, el presidente del Gobierno acometa una remodelación de su Gabinete para suplir al ministro de Sanidad por el propio Iceta o por alguna otra persona que lo sustituya en la cuota catalana. La previsión, por ahora, es que los cambios en el Gobierno se queden ahí: “La idea es que el Gobierno se mueva poco”, se afirma.

“Sobre todo cuando se gobierna en coalición, los cambios del Gobierno son muy complejos y no parece, en este momento, que la salida de Illa vaya a provocar más movimiento que una pieza por otra o, en su caso, un par de ministerios”. Ya se verá tras las elecciones catalanas, si es que el independentismo no acaba suspendiéndolas hasta el otoño y rompe los planes del líder socialista. Aunque la maquinaria de renovación estructural del PSOE ya se ha puesto en marcha y, en otoño, comenzará a rodar por todas las agrupaciones.

Matacán