Los cuatro 'match balls' de Pedro Sánchez

El éxito de la exhumación y la prudencia en Cataluña se añaden a la duda de la economía y del factor Errejón

Foto: Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa. (Reuters)
Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa. (Reuters)

Franco. Errejón. Cataluña. Y la economía. Las expectativas electorales de Pedro Sánchez dependen de la manera en que pueda resolver las cuatro variantes que no existían cuando él mismo forzó el adelanto electoral. Cuatro puertos de montaña, cuatro 'match balls'. O cuatro ases que el presidente del Gobierno maneja con una clara ventaja: es el croupier, la mano, el centro de gravedad de una campaña que se decide en dos semanas.

Franco

La operación caudillo ha sido un éxito. Porque es una promesa cumplida. Por la repercusión mediática. Y hasta por el valor sentimental que ha adquirido entre los votantes de la izquierda, muchos de ellos mayores y alojados en la brecha generacional que cultiva Pablo Iglesias. Sánchez ha abusado del elecotoralismo, pero los excesos no contradicen la eficacia ni la oportunidad de la exhumación. El presidente del Gobierno necesita movilizar al electorado.

Los cuatro 'match balls' de Pedro Sánchez

Y la evacuación de Franco funciona como argumento estimulante y aglutinador. De otro modo, no se hubiera irritado tanto Iglesias con la iniciativa. El líder de Podemos reprochaba a Sánchez el uso y abuso del calendario, pero las necesidades del jefe del Gobierno han prevalecido sobre cualquier otro escrúpulo. De hecho, el mensaje subliminal —y megalómano— del anfitrión de la Moncloa no consiste solo en que ha trasladado la momia de lugar, sino en el mérito de haber derrotado al franquismo mismo, aunque él tuviera tres años cuando Franco murió en la cama.

Puede que Sánchez esté sobrevalorando el peso electoral de la exhumación. Y puede que el efecto se vaya apaciguando camino del 10-N, pero ha sido un golpe de efecto que abre el juego de la campaña y que coloca al presidente en una posición predominante. Es más, el rédito que Vox pueda sacarle a la "profanación" del caudillo —así la califica Abascal— también beneficia a Sánchez porque merma los números del PP en unos comicios muy apretados. 'Match ball' ganado.

Cataluña

La opción del 'soft power' se ha demostrado, de momento, una estrategia inteligente de Sánchez en Cataluña. Invitaban los disturbios y la psicosis nacional a una reacción corpulenta, pero la lealtad de los Mossos d’Esquadra y la firmeza de la Consejería de Interior han permitido al Gobierno sustraerse a la tentación de adoptar medidas radicales. Es una buena noticia para los votos que pueda arrastrar el PSC, aunque la moderación de Sánchez en el plano operativo no le ha impedido demostrar su beligerancia política contra Torra: no le coge ni el teléfono. La propia operación paracaidista en Barcelona, visitando a los policías heridos y zaherido por los insultos de los facultativos, reflejaba una hostilidad del mundo 'indepe' que conviene a Sánchez en la captación del voto mesetario. Es impredecible saber cuánto, cuándo o cómo pueda deteriorarse el escenario inflamable de Cataluña. El orden o el caos representan una variante decisiva, pero el presidente del Gobierno aventaja a sus rivales en el dominio de la agenda y de las decisiones. Incluidas las más populistas que pueda adoptar en la recta final. 'Match ball' por disputarse, pero con saque para Sánchez.

Errejón

Es una mala noticia para la campaña de Sánchez que la izquierda se haya fragmentado. El presidente del Gobierno había estimulado la aparición de Íñigo Errejón como un factor desequilibrante en las opciones de Iglesias, pero el submarino fratricida puede resultarle contraproducente. Errejón es el barquero que transita de la orilla del socialismo a la orilla del podemismo. Tiene una reputación mediática superior a las expectativas electorales, pero el proyecto Más País amenaza con perjudicar más a Sánchez que a Pablo Iglesias. Es una "novedad", una opción al alcance de los votantes contrariados por la negligencia de la izquierda en la formación de un Gobierno el pasado mes de julio. Las encuestas conceden a Errejón una horquilla entre los cuatro y los diez diputados. Son pocos en el contexto de los asientos del hemiciclo (350), pero muchos y determinantes de acuerdo con las restricciones aritméticas que se avecina. No está claro si Sánchez odia a Iglesias más o menos de lo que Iglesias odia a Errejón. Demasiados machos alfa en una jaula tan pequeña. 'Match ball' en el aire.

El portavoz de Más Madrid en el Parlamento regional, Íñigo Errejón. (EFE)
El portavoz de Más Madrid en el Parlamento regional, Íñigo Errejón. (EFE)

La economía

Se antoja extravagante concluir que Sánchez contraprogramó los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) con la exhumación de Franco, pero la coincidencia no contradice el pesimismo respecto al desempleo y el rumbo deprimido de la economía.

Es la razón por la que Pablo Casado, más tecnócrata que nunca ha reivindicado la autoridad o la idoneidad del PP en tiempos de crisis. Ha recordado incluso el antecedente negacionista de Zapatero en el adanismo de los brotes verdes, pero no parece probable que la psicosis termine adquiriendo un valor determinante en la recta final del 10-N, menos aún cuando Sánchez ha prometido mayor poder adquisitivo a los pensionistas —diez millones de votantes— y cuando conforta a su propio electorado, ideológicamente, con subida de impuestos a las rentas altas. Ha advertido la Comisión Europea a Sánchez de que el déficit va a dispararse con el presupuesto de 2020, pero seguimos en 2019 con los Presupuestos de Montoro. 'Match ball' con servicio de Sánchez.

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