Sigena, una semana más de cobardía

La jueza Carmen Aznar emitió el mes de junio un auto que obligaba a la Generalitat de Cataluña a entregar a Aragón las 44 obras de arte del monasterio de Sigena que retiene en el Museo de Lérida

Foto:  Monasterio de Santa María de Sigena. (EFE)
Monasterio de Santa María de Sigena. (EFE)

La pasada semana recogía este Palo Alto los avatares inconclusos en el proceso de la devolución de las obras de arte y las pinturas del oscense monasterio de Santa María de Sigena a sus dueños, ahora mismo en manos de los sátrapas y ladrones 'catalinos', que es cosa distinta de los ciudadanos y compatriotas catalanes. ¡Ojo! No equivocar los roles.

Esperaba yo que esta semana pudiera escribir ya acerca de esa devolución. ¡Quia! Ni por esas. Una jueza acongojada no ha tenido redaños para ordenar a la fuerza pública que entrara a la manera coercitiva. Por otro lado, el 'catalino' 'conseller' de Cultura del 'Govern' ha dicho que por encima de su cadáver –¡con un par!– y el Estado de Derecho ni se inmuta.

El alcalde de Villanueva de Sigena, Ildefonso Salillas, hace declaraciones a las puertas del monasterio de Sigena. (EFE)
El alcalde de Villanueva de Sigena, Ildefonso Salillas, hace declaraciones a las puertas del monasterio de Sigena. (EFE)

Luego viene Aragón. Ni Marcelino Iglesias, ni Miguel Gracia, presidente de la Diputación de Huesca (gran muñidor de los negocios 'pesoísticos' de esa Comunidad), hicieron menos que un asunto que transciende el hecho artístico y religioso. Fueron y son unos cagarrutas repletos de detritus que tendrían que tener muy presente los aragoneses de cachirulo en ristre.

De la Rudi, gran princesa de Éboli, ya di buena cuenta y ahí sigue: expuesta como el Altísimo en Toledo a ver si cae algo que le sobre a Rajoy. Javier Lambán, que se encontró el quilombo encima de sus escuálidas espaldas, políticamente (naturalmente), suficiente trabajo tiene con saber de qué color es la daga de Susana Sumelzo y si piensa o no clavársela en la intercostal.

Los obispos catalanes en conjunción perfecta con los aragoneses cantan al unísono maitines, laudes y vísperas. ¡'Mare de Deu'!

Al grano, amigos. Hechos: los tesoros de Sigena siguen en manos de los usurpadores. Punto. Lo demás son ganas de cantar jotas aguadas. Queda otro corolario en esta enorme desfachatez: la jerarquía eclesiástica. Callados como sepulcros blanqueados, los obispos catalanes en conjunción perfecta con los aragoneses cantan al unísono maitines, laudes y vísperas. ¡'Mare de Deu'! ¡Qué obscenidad! ¡Qué inmensa obscenidad!

¿Estos señores obispos se llaman católicos? Si no hubiera estado yo siete años en 13TV, me podría sorprender. ¡Qué va! Conozco el percal. Ha sido una experiencia tan nefasta como reveladora. Conocer el alma de Fernando Giménez Barriocanal es un privilegio; y qué decir del zampalimosnas Peláez. ¡Qué se lo digan a Cospedal, que no para de preguntar por estos sujetos!

Definitivamente, amigos, la Iglesia católica es de origen divino. Con esos mimbres que describo hubiera durado menos que los telediarios de Urdaci.

Palo Alto

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