¿Existió alguna vez Tsipras?

Hay pocos ejemplos en el mundo libre en el que personajes similares hayan alcanzado el poder en sus circunstancias y en sus condiciones, muchos menos con el legado comunista

Foto: Juan Carlos Monedero, Iglesias y Tsipras en Madrid en una imagen de 2015. (Reuters)
Juan Carlos Monedero, Iglesias y Tsipras en Madrid en una imagen de 2015. (Reuters)

—¡Alexis, aguanta, que llego…! —le dijo en el verano del 2015, Pablo Iglesias al griego Tsipras, el ingeniero líder de la izquierda radical griega "Syriza/Podemos Venceremos", cuando llegó al poder en ese año. Cuatro años más tarde, al ingeniero de esa izquierda radical el pueblo heleno lo mandó a paseo.

La euforia, comprensible, el entusiasmo (descriptible) entre la 'nomenklatura podemita' después de haber pasado en cuatro años de hacer escraches a sentarse en la mesa del Consejo de Ministros tiene su aquel. Lo escribo sin ninguna ironía: son unos 'cracks', auténticos profesionales del poder, tragándose las palabras, sus actitudes anteriores y, en general, el enorme cuajo para cabalgar las contradicciones de la "casta". Hay pocos ejemplos en el mundo libre en el que personajes similares hayan alcanzado el poder en sus circunstancias y en sus condiciones, muchos menos con el legado comunista.

Pablo Iglesias e Irene Montero, en el Congreso. (EFE)
Pablo Iglesias e Irene Montero, en el Congreso. (EFE)

Vuelvo a la realidad. Son ministros. Punto. No seré yo el que les niegue toda legitimidad para subirse al coche oficial y sean protegidos por funcionarios policiales de los que hace poco abominaban. Observando ese alegre y confiado desbordamiento —lágrimas de emoción incluidas— he recordado al tal Tsipras, el mismo que iba a cambiar en Grecia las negras faldas de las matronas helenas por trajes Armani.

La semana pasada escribí en esta misma columna 'Gana Iglesias, pierde el PSOE'. Pedro Sánchez, que no le gusta que le madruguen, se ha percatado de que su socio empezó antes de tiempo a mover el braserillo. Ha decidido mandarle, antes de empezar, un recadito meridiano. Vicepresidente, sí, pero otras tres más. La primera en la frente. Así se las gastan los "progresistas" (sic). Por el coste no hay problema.

No me digan que esto no se pone interesante.

Palo Alto
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