Cierto hedor 'goebbeliano' con volutas de Pedrito "El Fantástico"

Los que conocieron bien a Iván Redondo durante sus cuatro años extremeños no dudan en afirmar que usó el dinero público para formalizar voluntades

Foto: El jefe de gabinete del presidente del Gobierno, Iván Redondo. (EFE)
El jefe de gabinete del presidente del Gobierno, Iván Redondo. (EFE)

La autoridad independiente del Estado, esto es, la Intervención General y quizá posteriormente la fiscalía [sic] y los jueces [sic], deberían analizar con precisión y hasta el último céntimo de euro las cuentas del llamado Gabinete de la Presidencia del Gobierno.

Tengo en mi poder sociedades, cifras, datos, hechos irrefutables que esos poderes "independientes" del Estado deberían haber puesto ya en funcionamiento de acuerdo con las leyes en vigor y al albur siquiera de un ápice de ética que debería presidir un gobierno que derribó a otro so pretexto de chapotear en la indecencia.

Preguntas nada retóricas y sin más atención que las que demandan los hechos que personas socialistas relatan, asustadas ante el paisaje que ofrece un gobierno de coalición social extremista y en donde el que impone su aquel no es otro que Pablo Iglesias. Recuerdo al leviatán monclovita, que no es Sánchez; preguntar, sostenía Walter Cronkite, no es ofender. Otro recuerdo. ¿Aumentó la sociedad profesional/familiar de Iván Redondo su facturación durante los cuatro años en los que estuvo de consejero en el gobierno extremeño del bombero? ¿Deriva desde que habita profesionalmente en el complejo de la Moncloa algunas intersecciones a despachos de amigos y conocidos?

Los que le conocieron bien, básicamente camada socialista durante sus cuatro años extremeños, no dudan en afirmar que usó el dinero público para formalizar voluntades y, en el peor de los casos, para forzarlas. Testimonios parece haber a raudales. Como va a ser persona clave en el reparto del maná europeo —¡largo me lo fías!— andan merodeando a su alrededor con la canastilla suplicante los unos y los otros; aquí, dadas las circunstancias todo quisqui intenta pillar cacho y ese es el poder y la ventaja de dom (con 'm') Redondo. Pudiera ser que, como ocurrió en su día a Josep Meliá, Sotillos, Rodríguez, Barroso y Moragas, a no tardar las cañas, trasmuten en lanzas… Entonces será el rechinar de dientes.

Mientras, tanto gloria y loor al líder inmarcesible; humo y jaracunda por doquier… Apilando mentiras tras embustes, invocando permanentemente al arconte de Atenas. Hubo por estos lares una "Antoñita, la fantástica" que, al menos, sus relatos eran divertidos. Hoy tenemos a un Ivancillo envalentonado a mayor incienso de su cliente que siempre dispara con pólvora del rey. Los españoles, si han sido burlados como mínimo doce veces en asuntos transcendentes, ¿por qué no intentarlo en tres docenas de ocasiones?

¡Viva el whisky! ¡A ser posible de malta…!

Palo Alto