Justicia ciega, política daltónica 

El sujeto afectado de este peculiar trastorno ocular siempre verá antes en su partido lo que no está manchado que lo que sí

Foto: El secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, durante la rueda de prensa. (EFE)
El secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, durante la rueda de prensa. (EFE)

La Justicia es ciega. La política, daltónica. Es un daltonismo curioso este. Muy selectivo. Mira uno a su partido y en vez de un macrofraude de 680 millones de euros lo que ve es una manchita pequeña y lejana. Y eso que más que una mancha, el caso de los ERE es un estampado. Una trama masiva de malversación de dinero público suficiente para asar unas cuantas vacas.

Uno de estos casos de daltonismo agudo debe de ser lo que padece José Luis Ábalos. El secretario de Organización del PSOE esperó a después de comer para valorar la severísima sentencia de los ERE. Había mucho que digerir en Ferraz. Compareció a la hora de la siesta para expresar “absoluto respeto por la decisión judicial”, pero antes de decir sin mucha convicción estas palabras protocolarias se le escapó un resoplido frente al micro, mucho más significativo aunque imposible de entrecomillar.

Justicia ciega, política daltónica 

Acto seguido, aclaró el ministro en funciones que la sentencia "no afecta al actual Gobierno ni a la actual dirección del PSOE". Otro síntoma indudable de su daltonismo político. El sujeto afectado de este peculiar trastorno ocular siempre verá antes en su partido lo que no está manchado que lo que sí. Por más que mire, solo distinguirá la parte limpia. Y allá, a lo lejos, si acaso, intuirá algo oscuro. Muy a lo lejos.

Vista la gravedad de la sentencia del caso de corrupción más grave de clientelismo político de la democracia, aclaró Ábalos que la trama se produjo “la pasada década”. Por el tono empleado, se diría que hablaba de otra glaciación, en vez de 2001 a 2009. "Ninguno de los condenados ocupa ningún cargo público, ni siquiera están afiliados”, añadió para marcar distancia con la condena a prisión de la decena de ex altos cargos socialistas, incluidos los seis años de cárcel al expresidente José Antonio Griñán, y la inhabilitación de otros tantos. Mentó a este por su nombre y también a Manuel Chaves, el que fuera presidente de la Junta 20 años, además de ministro con Felipe González y Zapatero, condenado a nueve años de inhabilitación por prevaricación.

La ventaja del daltonismo político es que uno puede afirmar sin ruborizarse que este "no es un caso del PSOE, sino de antiguos responsables de la Junta"

La ventaja del daltonismo político es que uno puede afirmar también sin ruborizarse que este “no es un caso del partido socialista, sino de antiguos responsables públicos de la Junta de Andalucía”. Además de esta comunidad, Chaves y Griñán presidieron también el propio PSOE. Pero al no estar afiliados ya, ¡tachán! ¿Lo ven? Nada por aquí, nada por allá. Cuela, claro, entre los demás daltónicos.

[Sentencia de los ERE: Griñán, 6 años y dos días de cárcel, y Chaves, inhabilitado 9 años]

Como el oculista aquel de Eugenio que no veía la ‘A’, los políticos aquejados de este mal de la percepción también se ponen a dar lecciones a los demás de qué es lo que tienen que ver al observar un caso de corrupción. ¿Qué sentencia ve ahí en la pizarra? "A diferencia del PP en el caso Gürtel, que sí fue condenado el propio partido, el PSOE no ha sido nunca ni tan siquiera investigado". ¿Qué sentencia ve ahí en la pizarra? "El PSOE nunca trató de ocultar este caso, ni arremetió contra los jueces, ni trató de comprar el silencio de ningún inculpado". ¿Qué sentencia ve ahí en la pizarra? “No se atribuye a los afectados enriquecimiento ilícito, a diferencia del PP” ¿Pero qué sentencia ve ahí en la pizarra? “Ponemos punto final a todo ese serial que ha durado años de explotación por parte del PP”. Llega a durar un poco más la comparecencia de Ábalos y la culpa de que la Junta repartiera cientos de millones de euros de dinero público de forma clientelar la hubiera tenido Bárcenas.

Justicia ciega, política daltónica 

El daltonismo político no es una alteración endémica del PSOE, sino un mal tristemente extendido entre los demás partidos y sus fervientes defensores. Se nota sobre todo la incapacidad visual hacia la corrupción de los afectados en que paradójicamente les da más vergüenza la trama ajena que la propia. Tal vez por eso hay tantos políticos que en vez de pedir disculpas por los delitos de sus compañeros de partido se las exigen siempre a los de los demás. Por no ver, no ven ni la contradicción. Se olvidan de que son daltónicos, no prestidigitadores. El espectador abochornado sí que ve la corrupción. Y los jueces, también.

Segundo Párrafo
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