Javier Bardem en la cumbre del clima o cómo no combatir el cambio climático

Si las movilizaciones han de servir para concienciar y ganar adeptos a la causa, no parece que insultar al discrepante sea la mejor manera de convencerlo para que se sume

Foto: El actor Javier Bardem interviene en la Marcha por el Clima. (EFE)
El actor Javier Bardem interviene en la Marcha por el Clima. (EFE)

Lo peor de que Javier Bardem se subiera al escenario a dar lecciones ecologistas en la Marcha por el Clima no es que conduzca uno de los todoterrenos más contaminantes del mercado ni las horas de vuelo en 'business' que lleve a sus espaldas con tanto ir y venir de Hollywood. Quien tenga una huella de carbono libre de contradicciones que tire al contenedor de reciclado la primera piedra. Y cuidado, que no va ni al verde ni al amarillo.

Mucho más contraproducente en la lucha contra el cambio climático que sus lujos contaminantes de 'celebrity' multimillonaria es que Bardem aprovechara el micrófono delante de miles de jóvenes de un movimiento apartidista como Fridays For Future para insultar públicamente al alcalde de la ciudad que se enorgullece de albergar la cumbre mundial por el clima. Sobre todo si el político en cuestión está en medio de un proceso de aparente reconversión en el que ahora de repente lo verde parece que le importa.

Vale que no resulte muy creíble el sobrevenido ambientalismo del alcalde Martínez-Almeida, que en campaña electoral prometió a sus votantes cerrar la zona de bajas emisiones de la capital y, desde que un juez paralizó el cierre de Madrid Central, presume de lo mucho que ha bajado los niveles de dióxido de nitrógeno. Pero lo realmente estúpido, por reciclar la palabra que usó el propio Bardem, sería no alegrarse de que el político que gestiona una de las capitales más importantes de Europa esté cambiando de opinión. Si últimamente Almeida sostiene que Madrid Central se queda corto y promete ampliar la lucha anticontaminación al resto de distritos, ¿no es acaso una buena noticia que le importe? No basta que lo diga, claro. Falta hacerlo bien.

Está aún por ver cuánto hay de hipocresía y cuánto de política real en el nuevo compromiso del alcalde de Madrid por mejorar la calidad del aire que respiramos todos. Al menos, ahora empieza a darse cuenta de que luchar contra el cambio climático no es de derechas ni de izquierdas y a la inmensa mayoría de los españoles les importa mejorar el aire que respiran, voten a quien voten. Es un comienzo. A ver si se anima a seguir rectificando y en vez de eliminar carriles bici de la capital se decide a construirlos, para variar.

Está aún por ver cuánto hay de hipocresía y cuánto de política real en el nuevo compromiso del alcalde de Madrid por mejorar la calidad del aire

Bardem no solo debería disculparse por el insulto a Almeida, que ya lo hizo. También por esa manía de levantar trincheras con las que sentirse moralmente superior en vez de invitar a construir un frente común. La inercia cainita del 'nosotros frente a ellos' debilita el movimiento contra el cambio climático, cuya misión es tan ambiciosa que solo puede funcionar en su faceta más transversal.

El 84% de los españoles que se declaran de derechas reconoce que los humanos son los principales responsables del cambio climático por el uso del carbón, petróleo y gases de efecto invernadero. También el 72% de los votantes de la ideología de Martínez-Almeida considera que España no está haciendo lo suficiente para frenar el cambio climático, según el barómetro del Instituto Elcano. Así que no tiene mucho sentido segmentar por partidos el movimiento contra el cambio climático. Es cierto que hay diferencias de concienciación, pero también se dan por nivel de estudios y hábitat (los que tienen estudios superiores y viven en grandes ciudades están más concienciados). Y los menos partidarios en dedicar parte de los Presupuestos del Estado a compensar los efectos del cambio climático son, curiosamente, los que están en los extremos de renta: quienes cobran menos de 600 euros (11%) o más de 3.000 euros (7%). Aun así, son minoría. Más del 90% está de acuerdo tanto en que hay que hacer más como en que en esto los políticos deben hacer más caso a los científicos que a su ideología.

Bardem no solo debería disculparse por el insulto a Almeida. También por esa manía de levantar trincheras con las que sentirse moralmente superior

Si las movilizaciones han de servir para concienciar y ganar adeptos a la causa, no parece que insultar al discrepante sea la mejor manera de que se sume. Más útil que indignarse todo el rato con quienes desafían el consenso sería tratar de convencerlos. Para eso, hay que molestarse en escuchar más lo que les preocupa y dar menos lecciones, lo que, con lo difícil que resulta ser coherente en esto de la huella de carbono, cada vez es menos recomendable. Y el que tire la primera piedra que la lleve a un punto limpio. Los escombros, como los insultos, también son reciclables.

Segundo Párrafo
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