Segundo Párrafo
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No, esta no es la legislatura del diálogo: aquí nadie se escucha
Este martes, Pedro Sánchez pasó el día de llamada en llamada con los presidentes autonómicos. Quería escenificar el presidente del Gobierno en funciones lo mucho que dialoga
Como en aquel anuncio navideño en el que un niño llamado Edu marcaba uno por uno todos los números de la guía telefónica para felicitar la Navidad, pasó este martes Pedro Sánchez el día de llamada en llamada con todos los presidentes autonómicos. Quería escenificar el presidente en funciones lo mucho que dialoga. Como empezó por la U de Urkullu, enseguida llegó a Torra. El protocolo no era el orden alfabético, sino la antigüedad del Estatuto. Tanto da, porque la ronda de presidentes autonómicos no era más que la coartada para disimular que por fin Sánchez hablaba con el catalán, tras dos meses negándose a cogerle el teléfono por no condenar la violencia.
Sabemos que Sánchez y Torra hablaron durante 15 minutos, pero no exactamente de qué, porque cada parte ha dado su versión haciendo hincapié en lo que más le convenía. Según la Generalitat, el 'president' expresó que “la solución al conflicto político pasa por el derecho a ejercer la autodeterminación, el fin de la represión, la libertad de los presos y el retorno libre de los exiliados”. Según Moncloa, Sánchez le explicó que quiere “conseguir un Gobierno cuanto antes” que permita dar “estabilidad y encarar políticamente la situación en Cataluña”. De si le pidió que condenara la violencia o no en las calles de Barcelona, no consta nada.
Mal vamos si así es como Moncloa quiere convencernos de que esta va a ser 'la legislatura del diálogo'. Como si hablar fuera un fin en sí mismo y equivaliese a hacer política. No cuela. De poco o nada sirve el diálogo malentendido como una sucesión de monólogos yuxtapuestos, en los que cada parte suelta su matraca impermeable a cualquier réplica. No sirve de nada dialogar cuando aquí nadie se escucha.
Según la Generalitat, Sánchez se mostró dispuesto a reunirse con Torra “cuanto antes mejor”. Pero Moncloa matizó después que lo hará solo en una ronda de reuniones “con el resto de los presidentes autonómicos”. El presidente en funciones aprovechó las llamadas para comunicar a todos los líderes autonómicos que convocará anualmente la Conferencia de Presidentes en el Senado. Torra replicó en Twitter que Sánchez no le dijo nada de eso. No parece la legislatura del diálogo, sino del teléfono escacharrado.
Primera notícia. En la conversa que hem tingut el president Sánchez no m'ha comunicat res d'això que han explicat minuts després. Potser és perquè ja no em considera un president autonòmic. Tot en ordre. https://t.co/kYiZj2N133
— Quim Torra i Pla (@QuimTorraiPla) December 17, 2019
Tampoco es Torra con el único que Sánchez habla sin escucharse demasiado. Feijóo dice haber transmitido al presidente en funciones, en sus 15 minutos de rigor, lo mucho que teme un Gobierno apoyado por independentistas porque sería “malo para Galicia y para España”, a lo que Sánchez, según el gallego, no ha respondido absolutamente nada. Ya podrían los barones del PP, si tan preocupados están, convencer a su líder de buscar alguna alternativa, porque Pablo Casado ha dejado claro que no tiene intención alguna de facilitar alternativa alguna a la investidura de Sánchez con los independentistas. Al menos, en eso Casado coincide con Sánchez. Ninguno de los dos tiene intención de entenderse. ¿Y a esto lo llaman dialogar?
Mientras Moncloa comunicaba, en el Congreso, Adriana Lastra se reunía con EH Bildu, ERC, Compromís y Más País por la mañana, y con los de Junts per Catalunya y la CUP por la tarde. Ni juntándolos a todos para hacer bulto se notaba menos que los socialistas ya no tienen escrúpulos ni para reunirse con los de Otegi. Algo de pudor sí que les queda, porque se abstuvo el PSOE de sacar comunicado alguno del encuentro. Así no tenían que dejar constancia en Ferraz de si habían hecho oídos sordos o no a las peticiones de los herederos de Batasuna, que no desaprovecharon el escaparate de las negociaciones para formar Gobierno. Pidieron el acercamiento de los presos de ETA, la plurinacionalidad y el derecho a decidir. Todo dentro de la "cordialidad", que viniendo de la izquierda 'abertzale', a saber qué significa.
En política, para avanzar, más importante que hablar es también escuchar. Si no, corre uno el riesgo de sentarse con quien no debe. A Pedro Sánchez no hace falta explicárselo porque ya lo sabe. Él mismo se lo dijo hace unas semanas a Torra cuando todavía se negaba a hablar con él. "Antes que hablar", le pedía en octubre al 'president' catalán, "escuche a la mitad de los catalanes que no quiere la independencia". El problema no es solo que Sánchez llame diálogo a no escuchar a los demás. Es que no se escucha ni a sí mismo.
Como en aquel anuncio navideño en el que un niño llamado Edu marcaba uno por uno todos los números de la guía telefónica para felicitar la Navidad, pasó este martes Pedro Sánchez el día de llamada en llamada con todos los presidentes autonómicos. Quería escenificar el presidente en funciones lo mucho que dialoga. Como empezó por la U de Urkullu, enseguida llegó a Torra. El protocolo no era el orden alfabético, sino la antigüedad del Estatuto. Tanto da, porque la ronda de presidentes autonómicos no era más que la coartada para disimular que por fin Sánchez hablaba con el catalán, tras dos meses negándose a cogerle el teléfono por no condenar la violencia.