La República Independiente de Zahara de los Atunes

Hoy el viento sopla más de lo normal. Las olas siguen intentando salirse del mar. El cielo luce algo gris en este Atlántico cegado por el

Hoy el viento sopla más de lo normal. Las olas siguen intentando salirse del mar. El cielo luce algo gris en este Atlántico cegado por el Levante. “Está bien, así hay menos gente”, suelta Nicolás Bermúdez, químico sevillano con segunda residencia en Zahara de los Atunes desde hace veinte años.

En la Playa del Carmen de esta localidad gaditana de 1.500 habitantes (40.000 en verano) los veraneantes desafían la ventolera. Muchas chicas se desnudan de cuello a ombligo. Aquí no hay surferos como en Tarifa.  Abundan los hippie-pijos. Y trabajadores metidos en política como el colombiano Jan Vázquez, de 30 años, que el próximo 17 de agosto celebrará la independencia de Zahara respecto de Barbate.

“Esto es ahora un pueblo sin ley. Vamos a mejorar en seguridad, salud y turismo”, precisa Vázquez. Este miembro del Partido Gente de Zahara critica que Barbate, en bancarrota –tres meses sin pagar el sueldo de los empleados del Ayuntamiento– no destina a Zahara ni el 10% de las subvenciones que recibe. “La playa está olvidada. Hace tan sólo tres semanas que pusieron los contenedores de basura. Los guardacostas llevan apenas un mes y todos los negocios han disminuido sus ingresos”.

En Zahara de los Atunes no hay ambulancias, ni médico 24 horas, ni UVI móvil. El ambulatorio, en la Casa del Mar de Barbate, se encuentra a diez kilómetros. Tampoco se encuentra ni rastro de Policía Local. La Guardia Civil hace las veces de vigilantes de la playa y Policía. El aparcamiento escasea y menos mal que acaban de suprimir la zona azul.

¿La independencia curará todos los males? “Al menos lucharemos más por lo nuestro”, suelta un zahareño de 38 años que trabaja en la recepción de un hotel. 2007 fue el último año bueno para el turismo de la zona. “El 2008 se jodió la marrana”, precisa. “Las infraestructuras son las mismas que hace 30 años y no sirven para el turismo actual. No se ha planificado con futuro”.

El químico sevillano pasea por la playa con Chiqui, su negro perro de agua de seis años. Juega con un palo para que el animal corra endiablado atravesando la arena finísima. “Zahara de los Atunes al menos se ha mantenido sin mucha edificación. En otras zonas que conozco, como Matalascañas, todo está muy masificado y el desastre urbanístico es total”.

Ángel Gabilondo, Mayor Oreja, Rosa Díez…

La nómina de veraneantes en Zahara es extensa: en la zona de los Alemanes lo hace el ex ministro y europarlamentario Jaime Mayor Oreja. En Atlanterra, el ministro de Educación Ángel Gabilondo. A Rosa Díez (UPyD) se le ha visto estos días en el mercadillo. También a Paloma San Basilio y Raquel Revuelta.

La argentina Celeste Leandri, rubísima de 18 años, se irá en otoño a Berlín para estudiar alemán. Residente en Granada, en verano trabaja en la playa sirviendo masajes de 10 a 21 horas. “Tenemos más clientes que tumbonas. Lo importante es que fidelizamos mucho de un año a otro”, asegua Leandri.

Eloy Sánchez-Gijón, el hermano de la actriz Aitana Sánchez-Gijón, regentaba La Gata,  chiringuito-restaurante con música en vivo hasta el verano de 2010. Joaquín Belmonte, sevillano de 33 años, se lo compró y le ha cambiado el nombre. Ahora se llama La Ruana. Tras 16 años dando conciertos se acaba de quedar sin actuaciones. Un grupo de agentes de la Guardia Civil le prohibió el pasado sábado el concierto de Junior Miguez. Si no acataba la orden, multa de entre 14.000 y 300.000 euros.

“Hay una concesión del Ayuntamiento y ahora nos piden una licencia especial sólo a nosotros. La Guardia Civil se presenta de paisano todos los días y no va a otros chiringuitos que también tienen actuaciones a diario”, citica Belmonte.

En La Ruana, Álex de la Iglesia y Pablo Carbonell

La Ruana presume de clientela cinematográfica: Álex de la Iglesia, Pablo Carbonell –aquí rodó su película Atún y chocolate– y El Gran Wyoming son asiduos del local que en la época que lo que regentaba Sánchez-Gijón ya sufrió un cierre en el verano de 2009 por presunto consumo de drogas. Este hecho provocó hasta una huelga de hambre de una semana de su antiguo propietario.

“Tengo la fama por ellos. Y no es normal que nosotros salgamos en un reportaje de Vanity Fair junto al Nikki Beach de Marbella y nos quieran cerrar. Espero que nos dejen levantar cabeza. Si es preciso me traeré a Alejandro Sanz”, señala Belmonte.

Intento quedar con el presidente in pectore de la Entidad Local Autónoma (ELA) en la que se convertirá Zahara de los Atunes. José Matías, de 35 años, regenta un bar y un negocio de hamacas cerca del hotel Gran Sol y asegura que está “muy ocupado”. Recurro al móvil. “Vamos a ser autosuficientes y no necesitamos a Barbate para nada. En verano estamos desbordados y nos vendrá muy bien ser ELA”.

Por ahora no es un objetivo anexionar la urbanización Atlanterra a Zahara los Atunes. Atlanterra, en la parte más oriental, pertenece a Tarifa. “Eso está difícil, pero no renunciamos a ello”, asegura. Eso sí, Matías prevé que tarde o temprano Atlanterra no será Tarifa. El fallecimiento ante los bañistas de un hombre de 40 años intentando salvar a su hijo destapó “el territorio comanche para el turismo” de la zona, como escribió Alberto Artero en muerte en Zahara de los Atunes el pasado 4 de agosto.

En la terraza de un hotel los veraneantes no han podido escapar de su vida cotidiana. Un grupo de madrileños hablan de un inédito garito cerca del metro de Concha Espina y de los modelos de gafas de sol Ray-ban. “¿No has visto las nuevas? Esas son de película de los setenta”, apunta una chica. Otros hablan del no fichaje de Cesc Fábregas por el Barça. Y el levante continúa soplando.

Tinta de Verano
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