Arrimando el hombro: 20 propuestas para la futura PAC
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Milagros Marcos Ortega

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Arrimando el hombro: 20 propuestas para la futura PAC

La PAC debe promover una agricultura rentable, dentro de un sistema alimentario equilibrado, estable y con capacidad de competir en los mercados

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Foto: EFE.

Nunca como ahora la acción política de un Gobierno estuvo tan alejada de la vida y de los problemas de los ciudadanos. Nunca un Gobierno, al menos en nuestro país, dedicó tanto esfuerzo y presupuesto a resucitar asuntos del pasado, ni abandonó de esta manera la responsabilidad de gobernar, de resolver los problemas del presente y abordar los retos del futuro.

Estamos en un momento en que el oportunismo político ha ganado la batalla a las políticas oportunas. Un momento en que cuando algún sector económico o social levanta la voz, la única respuesta por parte del Gobierno es subir los decibelios del debate ideológico para acallar a quien denuncia problemas, evitar que haga demasiado ruido y a otra cosa, mariposa. Lo más triste es que esta irresponsabilidad y oportunismo gubernamental encuentren eco en quienes —se supone— debieran estar esforzándose en controlar la acción del Gobierno y en su lugar lo avalan enfrentándose a la oposición, un curioso fenómeno de los partidos recién llegados a la política, que disparan sin saber bien dónde apuntan.

Foto: Aceitunas en un olivo. (Julie-Kolibrie / Pixabay)

Soluciones a los problemas, ninguna. Propuestas para atender las necesidades reales de los ciudadanos, tampoco. Por eso, en estos momentos, cobra más valor que nunca escuchar a la gente y trabajar sin descanso para aportar ideas y alternativas que puedan servir para resolver los problemas que la crisis está generando ante la mirada, tan ajena como lejana, del Gobierno responsable de resolverla. Por eso tienen más valor que nunca las propuestas profesionales y rigurosas que viene haciendo el Partido Popular, propuestas de pactos de Estado en sanidad, en economía, en educación, entre otras, sin respuesta desde hace meses.

Ese es el importantísimo papel que estamos desempeñando también con el sector alimentario español, escuchar y conformar una propuesta al Gobierno. Un documento trabajado durante meses con todos y cada uno de los agentes de la cadena alimentaria, organizaciones de agricultores y ganaderos, cooperativas, industrias, distribución, etc., en las diferentes zonas de la geografía nacional. El resultado de infinitas reuniones escuchando las preocupaciones y analizando los documentos que se iban aprobando en el entorno comunitario hasta conformar la primera posición nacional ante la futura PAC, la posición del Partido Popular. Es evidente que no son exclusivamente las propuestas de un partido político: Son las propuestas de quienes realmente se la juegan, de quienes trabajan día a día en este complejo sector, de quienes todavía confían en la viabilidad del duro trabajo que nos da de comer, de quienes creen que puede tener futuro, siempre y cuando el Gobierno abandone la autocomplacencia y los aplausos y lo empiece a defender.

Foto: Sánchez sigue buscando "puntos de unión" para lograr un "buen" acuerdo. (EFE) Opinión

Esto es arrimar el hombro, trabajar y ofrecer propuestas y realidades sobre las que avanzar. Un paquete de 20 medidas rigurosas y constructivas que, en una situación política normal, serían objeto de diálogo y negociación en esa necesaria colaboración entre quienes tenemos la representación mayoritaria de los españoles. Sabemos que este no es el modelo de trabajo que hasta ahora ha practicado el Gobierno, pero nunca es tarde, el tema lo merece y el esfuerzo está hecho, lo hemos hecho desde la oposición para contribuir a mejorar la deteriorada situación del sistema alimentario español.

Un paquete de 20 medidas en que se recoge la PAC que merecen los agentes del sistema alimentario español y que necesitamos los consumidores para poder seguir teniendo alimentos de calidad y a precios razonables. No podemos olvidar que la PAC es el principal instrumento del que se ha dotado la Unión Europea para asegurar la suficiencia y autonomía alimentarias del continente y evitar depender de lo que otros nos quieran vender. Por eso, ante todo, apostamos por su salvaguarda y porque cualquier cambio de modelo vaya acompañado de los necesarios estudios de impacto económico, social y ambiental para conseguir una PAC equilibrada que ayude a la estabilidad, modernidad y progreso de nuestro sector agroalimentario en todo el territorio, sin vencedores ni vencidos, adaptándose a las ricas y diversas circunstancias productivas de cada rincón de España.

Un paquete de 20 medidas con múltiples propuestas en que se abordan las tres cuestiones clave de la PAC: ¿cuánto, quién y para qué? Cuánto dinero hay, quién tiene derecho a percibirlo y a qué debe contribuir esta importante financiación.

Foto: El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. (EFE)

El cuánto lo tenemos claro, nunca menos de lo que hay actualmente, teniendo en cuenta que en esta ocasión hay que abordar nuevos retos vinculados a la sostenibilidad y al cambio climático. Además no es posible olvidar que el presupuesto de la Unión Europea recogido en el llamado marco financiero plurianual, ha crecido en su conjunto casi un 6% en otros programas, mientras el agrícola y pesquero se han reducido más del 12%. Por eso proponemos que se compatibilicen las medidas de ese marco financiero plurianual entre sí, y que se puedan aprovechar igualmente los más de 140.000 millones de euros de los fondos de recuperación y resiliencia del Next Generation EU para el sector agroalimentario. No se puede exigir hacer más con menos, pero sobre todo no se puede poner en riesgo la actividad económica del medio rural por anteponer la ideología a la realidad cuando, además, hay más dinero en España para invertir y adaptarse a esas nuevas exigencias que también afectan al sistema alimentario.

Aunque pueda parecer obvio para quienes no están inmersos en el mundo agrario, determinar quién debe percibir la PAC no es cuestión sencilla. Es fundamental que se reconozca el esfuerzo de los agricultores y su profesionalidad, por eso pensamos que la nueva figura europea de 'agricultor genuino' debe ir vinculada a la producción de alimentos con orientación de mercado, sin olvidar a los pequeños productores y su papel en el mantenimiento de la actividad económica en el medio rural y en la lucha contra la despoblación. La incorporación de jóvenes y mujeres a toda actividad económica vinculada al medio rural debe tener también su reflejo en la propuesta que se haga a Bruselas.

Es preciso saber cómo afectarán la supresión del actual modelo de derechos o la reducción de las regiones productivas en cada rincón del territorio

En este nuevo periodo de programación europea, la Comisión exige que los estados miembros elaboren un plan estratégico nacional. En él se definirán las claves del modelo. El Gobierno ha estado hablando de cambios sustanciales en la PAC, de un punto y aparte, lo está contando en medios de comunicación no en las mesas de negociación. El tema es lo suficientemente serio como para exigir conocer de antemano cómo van a impactar en los propios perceptores de PAC esos cambios que está proponiendo el Gobierno. Hasta el momento las comunidades autónomas no han tenido opción de acceder a esa información a pesar de haberlo solicitado al Gobierno en múltiples ocasiones. El modelo que se está proponiendo para el nuevo plan estratégico está absolutamente secuestrado, a pesar de que el gobierno tiene obligación de consensuarlo con quienes son los verdaderos protagonistas. Por eso exigimos, también en este ámbito, máxima transparencia y que puedan ser conocidos los datos fundamentales antes de tomar decisiones que van a afectar a todos. Es preciso saber, por ejemplo, cómo afectarán la supresión del actual modelo de derechos o la reducción de las regiones productivas en cada rincón del territorio español.

El para qué en esta nueva PAC es más importante que nunca. No hay que olvidar que nos enfrentamos a un cambio sustancial también en el modelo de agricultura que se exige, la clave está en asegurar la viabilidad y rentabilidad de nuestro sistema alimentario a la vez que se adapta a las nuevas exigencias ambientales y de mercados.

No entenderíamos que se sacrifique la actividad agraria y ganadera por mera ideología sin proponer alternativas, porque las hay

Entendemos la revolución verde como medio para obtener mayor rentabilidad en las explotaciones, nunca para poner limitaciones; no entenderíamos que se sacrifique la actividad agraria y ganadera por mera ideología sin proponer alternativas, porque las hay. Las hay y están en el documento que hemos presentado esta semana, a modo de propuestas al gobierno.

Proponemos un sector posicionado en la vanguardia tecnológica, digitalización, innovación e investigación, como claves de nuevos negocios basados en la bioeconomía y que, junto con la formación continua y el asesoramiento, serán herramientas necesarias para la aplicación de estas nuevas técnicas.

Foto: Foto: EFE.

En este proceso de futuro, el agua es el elemento imprescindible, abordar todas las inversiones ya previstas en los planes hidrológicos de cuenca es irrenunciable teniendo en cuenta la cantidad de fondos que ha aprobado Europa para avanzar en ese reverdecimiento y en los que encajan, como anillo al dedo, las inversiones para asegurar que cuando haya agua se pueda almacenar y no se desperdicie, y que se pueda optimizar el uso con regadíos nuevos o modernizando los existentes.

Así mismo, proponemos que la PAC aborde medidas para fortalecer la vertebración de las explotaciones, asegurar rentas, y reducir costes de producción estableciendo un modelo riguroso de ayudas que reconozca la diversidad de las producciones, apoye las inversiones necesarias para afrontarlas y defina un sistema de seguro de rentas acorde al riesgo real.

Anteponer la ideología a la realidad, plantear un cambio profundo sin datos, sin evaluar el impacto y con decisiones sin consenso será el principio del fin

Sin duda, el objetivo final es producir para vender lo que demanda el consumidor y obtener beneficios. Por ello, la nueva PAC debe abordar medidas para mejorar los actuales mecanismos de regulación de mercados. Se pueden y deben negociar los aranceles, como ya han hecho otros países, para su eliminación inmediata. Se pueden y deben revisar —más pronto que tarde— los acuerdos comerciales con terceros países; analizar por qué se están generando problemas y tomar las medidas necesarias para resolverlos. Y es que no parece lógico que las mayores exigencias sociales y ambientales para producir en nuestro país terminen provocando las importaciones masivas de productos de fuera y el abandono de la producción en España por falta de rentabilidad.

La PAC debe promover una agricultura rentable, dentro de un sistema alimentario equilibrado, estable y con capacidad de competir en los mercados. Sabemos que el esfuerzo es grande, pero estamos hablando de lo que nos da de comer, razón por la que bien merece que el Gobierno empiece a valorarlo en sus justos términos. Anteponer la ideología a la realidad, plantear un cambio profundo sin datos, sin evaluar el impacto y con decisiones sin consenso será el principio del fin del medio rural.

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