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Suresnes 1974-Madrid 2024. 50 años
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Suresnes 1974-Madrid 2024. 50 años

Fue un trabajo de todos. Se podría decir que fue una revuelta moral para cambiar la sociedad y que para muchos de nosotros nacía como un compromiso generacional

Foto: Pedro Sánchez junto a Felipe González y Alfonso Guerra en el 40 aniversario del congreso de Suresnes. (EFE/Víctor Lerena)
Pedro Sánchez junto a Felipe González y Alfonso Guerra en el 40 aniversario del congreso de Suresnes. (EFE/Víctor Lerena)

Del 11 al 13 de octubre de 1974 el PSOE celebraba en Suresnes una serie de asambleas donde participaban militantes del exilio y del interior. Esas reuniones, las decimoterceras que tenían lugar en el exilio, terminaron con la elección de Felipe González como secretario general.

En la conmemoración de tan histórico hecho no quiero dejar de hacer una reflexión sobre un Congreso cuyas decisiones cambiaron el panorama del socialismo español y, por ende, de la política y la sociedad española.

Hasta aquel momento, octubre de 1974, el PSOE no había jugado un papel relevante en las revueltas estudiantiles, vecinales y obreras contra la dictadura de Franco. Con la llegada de Felipe González a la Secretaría General, y de un importante grupo de militantes del interior a la organización, la presencia social y política del PSOE creció sustancialmente.

Mi experiencia como estudiante de Ciencia Políticas en la facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad Complutense de Madrid a finales de los sesenta y principios de los setenta así lo atestigua. En la facultad de Políticas, sin duda una de las facultades donde el dominio de la izquierda era mayor, apenas había dos o tres estudiantes y otros tantos profesores que militaban en el PSOE. El predominio era del Partido Comunista y de pequeños grupos socialistas sin una afiliación clara.

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Recuerdo con claridad la impresión que me produjo en cuarto curso de carrera un ciclo sobre el PSOE en la asignatura de “Pensamiento Político Español” del profesor Don Jose Antonio Maravall, uno de los catedráticos más prestigiosos de la facultad.

Estamos hablando de 1970 en una facultad, la de Ciencias Políticas, llena, se supone, de “revolucionarios”. Y no fue hasta entonces cuando el PSOE empezó a aparecer ante nuestros ojos como algo nuevo, y no del pasado, y con posibilidades de futuro.

Aquel PSOE supo reunir otras iniciativas: el Partido Socialista Popular (PSP) y la Federación de Partidos Socialistas (FPS)

La llegada de Felipe González a la Secretaría General del PSOE, con todos los cambios que eso supuso en la organización y en la imagen del PSOE, fue como un nuevo y potente impulso a un movimiento cada vez más generalizado de repulsa del franquismo: el movimiento estudiantil y el de los PNN en la Universidad, el movimiento vecinal y el movimiento obrero.

Aquel PSOE supo reunir bajo sus siglas otras iniciativas de corte socialista: el Partido Socialista Popular (PSP) de Tierno Galván y la Federación de Partidos Socialistas (FPS) entre las más importantes.

De manera que cuando muere Franco y el país se prepara para todos los cambios necesarios para cerrar aquella negra etapa de nuestra historia, el PSOE estaba preparado.

Preparado para ofrecer una alternativa con profesionales bien formados y dispuestos a aportar conocimiento y experiencia en un proyecto de país, con líderes con capacidad de comunicación y empatía y con un liderazgo fuerte de Felipe González que hizo posible, desde el primer momento, el respeto y el apoyo de líderes internacionales como Willy Brandt, Francois Mitterrand, Olof Palme y Bruno Kreitsky, por citar cuatro ejemplos relevantes.

Así mismo, ese liderazgo consiguió también un importante reconocimiento interno que le valió una perfecta interlocución con personalidades clave en ese momento como Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Manuel Fraga y otros para, con las dificultades y problemas que fueron surgiendo por el camino, pudiéramos, con el consenso de todos, llegar a las elecciones de 1977 como un país plenamente democrático.

Fue un trabajo de todos. Se podría decir que fue una revuelta moral para cambiar la sociedad y que para muchos de nosotros nacía como un compromiso generacional.

Foto: felipe-gonzalez

Conmemoramos 50 años de Suresnes. Los cambios se hicieron ver desde el primer momento. En tan solo ocho años se pasó de un Congreso en el exilio al mayor triunfo electoral de la historia con una mayoría absoluta en las elecciones generales de 1982. Pero antes de ese triunfo hubo momentos importantes en el país: la Amnistía General (enero 77); Elecciones Generales (junio 77); los Pactos de la Moncloa (octubre 77); una Constitución pactada (octubre 78); Referéndum de la Constitución (diciembre 78); Elecciones Generales (marzo 79) y la superación de un golpe de Estado (23F 81) por citar solo lo más relevante.

Después del triunfo electoral del 82, aquel PSOE con el liderazgo de Felipe González dedicó todas sus energías a consolidar la democracia; a modernizar el país; a implantar un Estado de bienestar dando prioridad a sus tres pilares: la educación, la sanidad y las pensiones; a romper el aislamiento con la entrada en la Alianza Atlántica, en la Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea y con el reforzamiento de las relaciones con América Latina, el Mediterráneo y las grandes potencias y a desarrollar el Estado de las Autonomías, por citar algunos de los grandes hitos de ese gobierno socialista.

No todo fue positivo en aquel periodo, cabría citar el terrorismo de ETA y algunos casos de corrupción. Pero el balance es una historia de éxito.

Es difícil entender la distancia que esta generación de políticos del PSOE ponen con quienes tuvieron la máxima responsabilidad

Aquellos años de la historia del socialismo y de España fueron protagonizados por una generación que algunos denominan la generación del 68.

Ahora los responsables del PSOE pertenecen a otra generación. Generación que sin duda se formó y llegó al socialismo tras valorar las mejoras sociales y políticas que la socialdemocracia trae a la sociedad.

Por eso para una votante socialista desde 1977, militante desde 1988 y durante años con responsabilidades en el Gobierno y en el Congreso de los Diputados, resulta difícil entender la distancia que esta generación de responsables políticos del PSOE ponen con personas que tuvieron en aquellos años la máxima responsabilidad en el partido y en el gobierno y que siguen defendiendo los valores socialdemócratas.

Como resulta difícil entender que para llegar a acuerdos de investidura u otras decisiones políticas se renuncie, no ya a postulados del partido de hace treinta o cuarenta años, sino a los aprobados en el último Congreso del PSOE de hace apenas tres años o a compromisos electorales en las elecciones generales de hace poco más de un año.

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En estos 50 años desde Suresnes se ha puesto de manifiesto que el diálogo, el consenso y la búsqueda de acuerdos es lo que hace avanzar las sociedades. La Transición española es la mejor prueba de ello.

La confrontación y polarización es negativa para la sociedad en su conjunto. También lo es en el seno de los propios partidos. No quisiera tener que compartir la máxima de Giulio Andreotti: “En la vida hay amigos, conocidos, adversarios, enemigos y compañeros de partido”.

Si no queremos tirar por la borda 50 años de trabajo de un PSOE que ha sabido adaptarse a los cambios que los tiempos han ido requiriendo sin perder sus señas de identidad, es necesario el diálogo interno, como lo es el diálogo con los partidos de la oposición, especialmente con el PP, para los temas de Estado por muy difícil que resulte a veces.

*Rosa Conde, socióloga y portavoz del Gobierno con Felipe González.

Del 11 al 13 de octubre de 1974 el PSOE celebraba en Suresnes una serie de asambleas donde participaban militantes del exilio y del interior. Esas reuniones, las decimoterceras que tenían lugar en el exilio, terminaron con la elección de Felipe González como secretario general.

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