Mientras lloras por bitcoin, China ríe con su CBDC
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Javier Molina

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Mientras lloras por bitcoin, China ríe con su CBDC

Hay que contar con el máximo conocimiento posible pues, no es tiempo de llorar por la caída de bitcoin (BTC)

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Cuando expectativas y realidad no coinciden, es la volatilidad la que se encarga de colocar cada activo y a cada uno, en su sitio. Por eso y como vengo exponiendo desde esta misma tribuna, sea cual sea el instrumento en el que tengamos invertido nuestro dinero, el riesgo se debe gestionar siempre y en el caso de bitcoin (BTC) y de los criptoactivos en general, esto debe hacerse con la máxima diligencia para no vernos, como ha sucedido estas últimas semanas, sorprendidos por la volatilidad.

Como ya quedó demostrado en los movimientos experimentados en 2017 y 2018 por los activos digitales, y corroborado igualmente por lo sucedido en el mercado de acciones, medios y redes sociales tienen un efecto cada vez mayor sobre los precios. Centrados en los criptoactivos, el estudio de los profesores de la Universidad de Yale ya ponía de manifiesto, cómo el 'momentum' y la atención de los inversores, eran unos de los máximos exponentes que movían los precios. Hoy, tras el nuevo 'hype' experimentado, similares motivos que llevaron entonces a máximos históricos a bitcoin (BTC) o al ether (ETH), se han vuelto a repetir en esta fase del mercado. Al 'momentum' positivo iniciado en abril del año pasado, se le sumaron personajes de alto impacto social como Elon Musk, generado ruido con resultados dispares en función del grado de humor del actor.

Foto: Bitcoin (EFE) Opinión

Sin embargo y a diferencia de aquellos ejercicios anteriores comentados, el criptomundo se encuentra en un estado de desarrollo potencial y real, que nada tiene que ver con 2017. Si bien es cierto que esos inversores finales que suelen entrar con mucha ilusión, ansiedad por ganar mucho, y nulo conocimiento, terminarán igual que en el pasado, es decir, con fuertes disgustos y pérdidas no menores, el camino andado en estos tiempos es espectacular.

Nunca antes se había innovado e inventado tanto en el campo del dinero, en las finanzas programables con el objetivo de ofrecer servicios de ahorro e inversión transparentes y sin tanta asimetría de información, o en la forma en la que podemos utilizar la tecnología 'blockchain' para crear NFT, la próxima generación de muchos negocios descentralizados.

Pero todo este desarrollo se ha generado, como en la mayoría de las clases de activos, con un espectacular incremento de cotizaciones. Liquidez, ansiedad e innovación han llevado a bitcoin(BTC), ether (ETH) y al resto de 'tokens' a marcar precios muchas veces absurdos que ahora, con las primeras caídas, empiezan a sembrar dudas y los primeros lloros ante movimientos negativos del 30% en unas pocas horas. Valor y precio no van siempre de la mano, y cuando el último excede al primero, la volatilidad se adueña de la situación y el pánico hace acto de presencia. Parece mentira que, a estas alturas, nadie recuerde la historia.

Foto: Foto: EC.

En ese contexto, son muchos los motivos que se dan ahora para explicar tal corrección. Desde razones que tienen que ver con lo rápida y pronunciada revalorización experimentada en el año previo, hasta los tweets de Elon Musk donde cambia de idea y se escandaliza del consumo energético de bitcoin (BTC), pasando por la reciente prohibición de China a que instituciones financieras y compañías de pago, provean de servicio alguno con criptomonedas. Sin entrar en lo acertadas de una o todas estas razones (y más), lo cierto es que estas correcciones tienen, bajo mi punto de vista, mucho que ver con China y el Yuan digital.

Como dice el profesor Luís Garvía, estamos en pleno proceso de cambio de una sociedad industrial a una digital donde desde 2008, el sistema financiero está roto y no hay distinción entre política fiscal y monetaria. La Fed ha doblado la base monetaria desde la pandemia y, si tomamos datos desde 2008, aquella se ha multiplicado por 7. La entrega de los cheques de estímulos en USA muestra claramente como la tradicional frontera entre ambas políticas ha desaparecido, y hemos visto el dinero digital del banco central en los cheques entregados por Biden.

China ha tomado, no obstante, la delantera y su CBDC parece será la primera en ser de uso público. Distintas pruebas se han realizado ya bajo el programa conocido como DCEP, más de 120 aplicaciones han sido patentadas, empleados gubernamentales han recibido sus subsidios de transporte en la moneda digital y hasta 50.000 ciudadanos recibieron en la “RMB app” unos 30 USD equivalentes para poder consumir en más de 3000 comercios del distrito de Shenzhen. En este programa piloto, se han incluido ya a grandes Fintech chinas como Ant Group (Alibaba), a seis bancos públicos y uno privado y a las mayores cadenas de supermercados.

De esta forma, los dirigentes chinos van instaurando como “normal” la divisa digital que, entre otros, permitirá controlar y trazar la operativa de los ciudadanos con respecto al uso del dinero y, como dice Joaquim Matinero, con la introducción de la capa de programación, se podrán imponer todo tipo de condicionalidades al mismo; desde en qué pueden gastar los usuarios la CBDC, hasta atribuir ciertos valores en determinadas franjas horarias con el fin de estimular el consumo. La eliminación del efectivo, en este contexto de normalidad impuesta, hará que todo esto sea posible. La política monetaria y los tipos de interés toman, bajo ese tipo de divisa digital, una nueva orientación nunca antes posible.

Foto: EC.

Bajo esa idea, tener un activo como bitcoin (BTC) en pleno proceso de monetización, no les interesa para nada. Y es por este simple motivo que esas noticias sobre la prohibición de su uso, primero para ICOs en su formato de levantar financiación hace unos años, y ahora sobre aquellas entidades que ofrecen servicios sobre los mismos, es una clara señal de alerta y, bajo mi punto de vista, el verdadero problema surgido en el horizonte de bitcoin (BTC). Si ahora pasan a prohibir el minado en China, cuya concentración en el país supera el 70%, veremos qué sucede con la criptomoneda.

Así las cosas y ante estos acontecimientos, la llamada que siempre hago a mantener un 5% en criptoactivos dentro de un 'portfolio' diversificado con total control del riesgo, se me antoja más necesario que nunca. Abrir las puertas a los proyectos que van creando economía productiva dentro del criptoespacio (que hay muchos), las nuevas formas de hacer la banca sin la banca, o la creación de nuevos modelos de monetización de todo tipo de contenidos son, sin duda alguna, los campos de crecimiento y expansión en los que debemos estar. Pero hay que contar con el máximo conocimiento posible pues, no es tiempo de llorar por la caída de bitcoin (BTC), sino de entender por qué ríen los chinos ante la inminente llegada de su divisa digital del banco central.

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