Aprender la diferencia entre el juego y el azar
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Santiago Satrústegui

Desnudo de certezas

Aprender la diferencia entre el juego y el azar

Una de las críticas que se hacen a los mercados financieros es la de funcionar como un casino. Hace años se hablaba de “jugar a la bolsa” mucho más que de invertir el dinero

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Hace más de un año, coincidiendo con su publicación, me referí en este mismo espacio al libro de Robert Shiller “Narrative economics” y a su idea de que las historias que tienen la capacidad de viralizar pueden llegar a generar un gran impacto económico.

Coincidiendo ahora, con la publicación de la traducción del libro por parte de Deusto, estamos asistiendo al enésimo intento de instrumentalización y de elaboración de un relato viralizable con los fenómenos que se han producido en torno a la evolución de la cotización de la empresa americana GameStop.

La película tiene todos los elementos necesarios para ser atractiva. Junto al argumento del David contra Goliat, pequeño que derrota al grande, se mezcla el robar a los ricos para dárselo a los pobres, de Robin Hood, en este caso sin necesidad de hacer metáfora alguna, ya que es este el nombre de una de las plataformas elegidas para la operativa bursátil. Y, por si no fuera suficiente, está la propuesta de acabar con el sistema capitalista, y con su santuario Wall Street, aprovechando las grietas que el propio sistema presenta.

Foto: EC

Tal ha sido la fuerza con la que ha impactado esta historia en los medios de comunicación, que varios congresistas estadounidenses han incorporado el relato resultante a su contienda política. Poder hacer el alegato del final de los mercados sigue siendo algo muy tentador para muchos, a pesar de que no esté prevista todavía ninguna vía alternativa.

Entrando en el análisis del caso de las subidas estratosféricas de la empresa de juegos y el posterior pinchazo de las cotizaciones, conviene destacar que se juntan algunos temas técnicos que siguen resultando sorprendentes para los no especialistas con las técnicas más básicas de manipulación y de concertación de la inversión que se conocen desde hace cientos de años. No se entiende muy bien que se pueda vender una acción que no se posee. De hecho, parece que hay algo antipático en tratar de hacer que algo que va bien deje de hacerlo y en este sentido darle su merecido a aquel que trata de favorecerse del mal ajeno debería ser digno de ser defendido. Pero, por otro lado, la posibilidad de poder vender sin poseer las acciones permite en muchos casos prevenir algunas burbujas y evitar un desajuste de los precios provocado por una falta de liquidez.

Conviene recordar que, en los años previos a la crisis del 2008, como se muestra en la taquillera película 'The Big Short' (en España, 'La gran apuesta') que se hizo sobre ella, los grandes héroes son aquellos que supieron ponerse cortos de los activos tóxicos que al final terminaron provocándola.

En el otro ángulo del evento que hemos vivido está el riesgo para los inversores particulares de cualquier movimiento que se base en planteamientos piramidales donde la manera de obtener la liquidez y el beneficio del que sale va a depender de futuros compradores que lo serán por los buenos resultados que se producen en aquellos que están participando en la misma con anterioridad.

Foto: Trabajadores de Tubacex rechazan posibles despidos. (EFE)

Con todo, mi visión de lo que ha pasado en este tema tan confuso es que el ataque contra los 'hedge funds' que tenían posiciones cortas en GameStop había sido estudiado cuidadosamente por algunos inversores con un profundo conocimiento técnico de la operativa de los mercados. El relato con el que se acompañaron en las redes sociales para atraer a miles de inversores privados les permitió generar lo que en el argot se llama un “short squeeze” y, seguramente, este movimiento de fuertes alzas por la necesidad de cierre de los cortos les habrá generado grandes beneficios en las acciones que ya tendrían compradas y que, probablemente, aprovecharon para vender después de las fuertes subidas.

En las pérdidas no solamente habrán participado los 'hedge funds' que mantenían las posiciones cortas, sino que también lo habrán hecho muchos de los inversores privados que se sumaron al movimiento alcista alentados por el mensaje de unión de los desvalidos contra la tiranía. La incorporación de controles en las plataformas de intermediación limitó el desastre al no dejar que los precios se dispararán muchísimo más, pero las discusiones, sobre si era adecuado haberlo hecho, nos acompañarán durante muchos meses una vez que el asunto está totalmente politizado.

Una de las críticas que se hacen a los mercados financieros es la de funcionar como un casino. Hace años se hablaba de “jugar a la bolsa” mucho más que de invertir el dinero. Pero ahora, una correcta utilización de los mercados financieros se ha convertido en algo absolutamente necesario para una parte muy importante de los ciudadanos de las sociedades occidentales. El futuro es incierto por definición y la aceleración de los tiempos que vivimos ha hecho que sintamos esa incertidumbre de una forma más intensa, pero como canta Coti en el estribillo de “Nada fue un error”, conviene aprender “la diferencia entre el juego y el azar”.

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