¿Conoces el riesgo de tu cartera?

La volatilidad es útil en carteras atomizadas de renta variable. Sin embargo, no lo es para la renta fija. Cuando se mueven los tipos de interés, todos los bonos se mueven a la vez

Foto: Inversión. (iStock)
Inversión. (iStock)

Existen muchas formas de valorar el riesgo de los activos cotizados o que tienen valoración diaria (como fondos de inversión y de pensiones). Algunas de las medidas más utilizadas son la volatilidad, el 'drawdown', el valor en riesgo ('value at risk') o la beta. ¿Cuál es la mejor? Ninguna, cada una mide un tipo de riesgo distinto. ¿Podemos confiar ciegamente en ellas? No, en absoluto. Tienen dos importantes problemas:

1. Están basadas en cotizaciones históricas. Sin embargo, los mercados y los activos están en constante evolución. Veámoslo con un ejemplo. Antes de la última crisis financiera, las agencias de 'rating' calificaban como AAA muchas titulizaciones americanas basándose en la evolución histórica hasta entonces de los precios de las casas y de la morosidad. La relajación en las políticas de concesión de créditos hipotecarios provocó que esas series históricas no se cumpliesen. Las viviendas bajaron más que nunca y la morosidad superó con creces cualquier registro anterior.

2. No predicen el incremento del riesgo. Recogen el aumento del riesgo una vez ha afectado a las cotizaciones. No valoran las fuentes de los riesgos. Ninguna de las medidas señaladas avisa de disrupciones en sus mercados (casos Kodak, Nokia, Blockbuster, discográficas, etc.), ni de debilidades en los modelos de negocio, ni amenazas externas, etc.

Con esto no quiero decir que no sean herramientas útiles. Son buenos estimadores para medir la magnitud normal de posibles minusvalías en carteras diversificadas y con fuentes de riesgo independientes. Por ejemplo, la volatilidad es útil en carteras atomizadas de renta variable. Sin embargo, no lo es tanto para la renta fija. Cuando se mueven los tipos de interés, todos los bonos se mueven a la vez en la misma dirección. Al haber mucha correlación, la volatilidad varía tanto de unos momentos a otros que deja de ser una medida fiable.

En cualquier decisión de inversión, el análisis de los riesgos es una parte fundamental y las medidas mencionadas son de muy poca ayuda. Por ello, es necesario entender bien en qué se está invirtiendo y en qué circunstancias se obtienen beneficios y pérdidas. No basta con vigilar la volatilidad u otras medidas similares.

Si se delegan las decisiones de inversión en alguien, debemos tener motivos para confiar en el criterio de esa persona o personas. No vaya a ser que, cumpliendo con un riesgo teórico máximo utilizando estas métricas, asuman realmente riesgos superiores a lo que venden. Es fácil ser valiente cuando se dispara con pólvora ajena, sobre todo si hay incentivos para arriesgar.

Rumbo Inversor
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