Tu dinero vale, no lo dejes parado

Lo conveniente no es dejar parado el dinero, sino invertirlo de manera razonablemente diversificada en activos que ofrezcan elevados retornos al capital

Foto: Dinero. (Reuters)
Dinero. (Reuters)

En un entorno con tipos de interés cercanos al cero, muchos ahorradores dejan el dinero improductivo. Tienen motivos para ello porque las letras del tesoro tienen rentabilidad negativa, los depósitos apenas generan nada y los fondos de renta fija ofrecen un rendimiento insuficiente. Según datos de Inverco el 97% de los fondos monetarios han generado pérdidas durante los 10 primeros meses de 2017.

Sin embargo, hay muchos, muchísimos empresarios que necesitan financiación para sus proyectos. Ellos ponen la idea, el trabajo y parte del dinero, pero no tienen todo lo que necesitan. Están dispuestos a entregar una parte muy sustancial de sus empresas a quienes confíen en ellos y en sus modelos de negocio.

La falta de capital hace que habitualmente no puedan poner en marcha sus empresas, que tengan que cerrar por falta de financiación o que crezcan mucho más lento de lo que lo deberían porque no puedan hacer las inversiones necesarias.

Es decir, a pesar de los bajísimos tipos de interés las empresas siguen necesitando financiación. Sobretodo les cuesta encontrar capital, para endeudarse tienen más alternativas. En cualquier caso, el dinero continúa siendo de vital importancia para ellas.

A pesar de los bajísimos tipos de interés las empresas siguen necesitando financiación. Sobretodo les cuesta encontrar capital

Por lo tanto, a pesar del bajo entorno de tipos, el ahorro es un recurso escaso capaz de generar valor y ser generosamente recompensado. El problema es que muchos ahorradores consideran que invertir en el capital (acciones) de las empresas es algo solamente apto para inversores arriesgados.

Se encuentran cómodos prestando a una empresa enormes cantidades a cambio de intereses bajísimos, pero se les acelera el corazón cuando alguien les plantea invertir importes mucho más modestos en el capital de un abanico amplio de empresas. No son conscientes de que a medio y largo plazo lo primero suele tener mayor riesgo y menor rentabilidad que lo segundo.

Hay que mover el dinero

Las inversiones además de evaluarse una a una, deben analizarse en conjunto. Tanto en el plano de las rentabilidades esperadas como en el de los riesgos asumidos. En este sentido, además de elegir varias inversiones independientes es muy recomendable cubrir los principales riesgos macroeconómicos (subidas de tipos, desplome de la confianza en los mercados, etc) que puedan afectar a la cartera.

En conclusión, lo conveniente no es dejar parado el dinero, sino invertirlo de manera razonablemente diversificada en activos que ofrezcan elevados retornos al capital y, si es posible, mantener los principales riesgos sistémicos al menos parcialmente cubiertos. Aunque haya quienes nos traten de convencer de lo contrario, los inversores podemos y debemos seguir siendo exigentes con las rentabilidades.

Rumbo Inversor
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