¿En qué confían los empresarios y tipos como Warren Buffett?

Un empresario que invierte en la fundación de una compañía está invirtiendo con PER infinito puesto que todavía la empresa no genera ni ingresos ni beneficios

Foto: Warren Buffet. (Reuters)
Warren Buffet. (Reuters)

Invierten a muy largo plazo. No tienen la vista en el próximo trimestre, ni en el año que viene, ni en el próximo lustro. Van mucho más allá.

Un empresario que invierte en la fundación de una compañía está invirtiendo con PER infinito puesto que todavía la empresa no genera ni ingresos ni beneficios. Además es muy probable que sea necesario que transcurran varios años antes de poder generar beneficios. Esto ocurre en proyectos empresariales tan pequeños como una gestoría o tan grandes como en Tesla o Ryanair.

En esos primeros ejercicios los análisis de márgenes, retornos sobre el capital o flujos de caja son para echarse a llorar. Aun siendo conscientes de ello, los empresarios deciden invertir y resisten frente a todo tipo de contratiempos.

Inversores como Warren Buffett entran en el capital de las empresas más tarde, asumiendo menos riesgos aunque la rentabilidad sea inferior. Por ejemplo, Buffett invirtió en Coca Cola en 1988, casi un siglo después de su fundación. En la carta a los inversores de ese año indicó que “esperaban mantener los títulos a largo plazo” y que su “horizonte temporal de inversión favorito es siempre”.

En los 29 años que han transcurrido desde entonces la inversión ha tenido una rentabilidad cercana al 2.500%. Todavía mantiene la posición. No vendió cuando ganaba un 50%, ni un 100%, ni en momentos en los que podía considerarse que cotizaba “cara”. Habría dejado de ganar mucho dinero de haberlo hecho.

Invierten a muy largo plazo. No tienen la vista en el próximo trimestre, ni en el año que viene, ni en el próximo lustro. Van mucho más allá.

No se puede decir que estos empresarios e inversores se encuentren de repente delante de gangas o de dinero fácil. En esos horizontes temporales la seguridad no la da ni comprar barato ni tener los ingresos del próximo trimestre asegurados. ¿En qué basan entonces sus decisiones de inversión? Confían en las personas y en los modelos de negocio.

Los empresarios, confían en ellos mismos y en otros directivos que contratan. Los inversores financieros en los directivos de las compañías. Es evidente que la confianza no cae del cielo, por ello debe haber motivos racionales para confiar (capacidad profesional, intereses comunes, honestidad, etc).

Por otro lado, cuando los empresarios e inversores arriesgan su dinero es porque tienen la convicción de que su manera de ofrecer los productos y servicios es mejor que la de sus competidores y que será recompensada por los clientes. Creen en el modelo de negocio de las empresas y también sustentan sus decisiones con motivos racionales (ventajas competitivas).

Invertir a largo plazo debería ser lo habitual cuando se adquieren acciones de compañías porque es en ese horizonte temporal cuando se obtienen los frutos de las iniciativas empresariales. Al invertir a ese plazo es fundamental no pagar demasiado por las inversiones, pero más relevante es tener motivos para confiar en los directivos y en los modelos de negocio. Es decir, en condiciones normales es más importante la calidad que el precio.

Rumbo Inversor

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