No hemos aprendido de la crisis

Tras ver cómo están otros, es conveniente acercarse al espejo para observar nuestra política económica. ¿Estamos aquí volviendo a caer en los mismos errores? Lamentablemente, sí

Foto: Un 'grafiti' contra el Fondo Monetario Internacional en Buenos Aires (Argentina). (Reuters)
Un 'grafiti' contra el Fondo Monetario Internacional en Buenos Aires (Argentina). (Reuters)

Argentina y Turquía vuelven a ser protagonistas. El valor de sus divisas se ha desplomado este verano y la inflación se está disparando. Para tratar de evitar la fuga de capitales han subido los tipos de interés hasta el 60% en Argentina y en Turquía todo apunta a que los subirán significativamente desde el 17,75% actual.

Desde la distancia sorprende mucho que justo estos dos países vuelvan a enfrentarse otra vez a la hiperinflación. En los últimos 40 años ambas economías han tenido recurrentemente enormes problemas con el alza de los precios. ¿Por qué tropiezan una y otra vez en la misma piedra? Es asombroso que no hayan aprendido de su pasado reciente a pesar del sufrimiento padecido.

Después de utilizar los prismáticos para ver cómo están otros, es conveniente acercarse al espejo para observar nuestra política económica. ¿Estamos aquí volviendo a caer en los mismos errores? Lamentablemente sí.

En esta misma década hemos sufrido las consecuencias de tener un alto déficit público dentro de la eurozona. Vimos como gobiernos de un lado y del otro no tuvieron más remedio que aprobar recortes en inversiones y servicios sociales porque el Estado no podía seguir gastando más de lo que ingresaba. Dentro del euro no se puede devaluar la divisa ni generar inflación para solventar el problema.

Salimos de la crisis con las mismas medicinas que otros países rescatados. Con políticas de austeridad y haciendo más competitivas a las empresas en el mercado global. Es decir mediante una “devaluación interna” con consecuencias muy duras para los ciudadanos. El máximo exponente de la recesión en España fueron las elevadísimas tasas de desempleo, sobre todo entre los jóvenes.

A pesar de lo sufrido, conceptos como la prima de riesgo, la Troika, o el rescate están olvidados. Son palabras tabú de las que nadie quiere hablar. Actuamos como si nada hubiera pasado, negándonos a aprender de lo que ocurrió.

Con esta actitud no es extraño que muchos españoles apoyen ahora un aumento del déficit. Sin embargo el momento no puede ser más inoportuno. La economía crece de manera sostenida, la recaudación está en máximos y los tipos de interés de la deuda en mínimos. ¿Qué ocurrirá cuando la economía se tuerza y/o suban los tipos de interés? Tanto si disminuye la recaudación como si aumenta el dinero que debe destinarse a pagar los intereses de la deuda, el déficit se disparará. Si además gastamos ahora más de lo que ingresamos, estaremos comprando todas las papeletas para tropezar otra vez en la misma piedra.

Sin posibilidad de devaluar la divisa ni de generar inflación unilateralmente, el déficit de los Estados de la eurozona se pagará antes o después con recortes y austeridad. Es probable que a los políticos actuales les interese solo el corto plazo y pasarle la patata caliente al siguiente. Por ello, quienes tenemos algo de memoria no podemos mirar hacia otro lado. Aumentar el déficit ahora es una temeridad.

Rumbo Inversor
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