Cuando a las empresas les suben los costes

"La mayoría suele pensar que esos incrementos de costes serán directamente asumidos por las empresas. Sin embargo esto es cierto solamente en el corto plazo"

Foto: Coches en una fábrica. (Reuters)
Coches en una fábrica. (Reuters)

Estamos en un momento en el que todo apunta hacia un incremento de los costes en la mayoría de los factores de producción que afectan a las empresas. Se esperan subidas en salarios, impuestos, cotizaciones sociales, materias primas, tipos de interés, etc.

La mayoría suele pensar que esos incrementos de costes serán directamente asumidos por las empresas. Sin embargo esto es cierto solamente en el corto plazo. A largo plazo los márgenes empresariales no dependen del coste de los factores de producción sino del entorno competitivo.

Un ejemplo podría ser el de las aerolíneas con el precio del petróleo. Los años que sube el precio del barril los beneficios del sector disminuyen y cuando el precio desciende los beneficios aumentan. Esto se produce porque los precios de los billetes recogen con retraso las variaciones en el precio del combustible. No obstante, en el medio plazo los márgenes del sector no dependen el petróleo, sino de la intensidad de la competencia.

Por lo tanto, si el aumento de los costes no lo pagan directamente las empresas, ¿quién lo asume? Gran parte el cliente final mediante el incremento del precio del producto o servicio. Sin embargo, las sociedades también tienen otra manera de reaccionar ante el incremento de costes. Aumentar la productividad respecto al factor que sube para minimizar su impacto en el precio final. Por ejemplo, si a una empresa le aumentan significativamente los costes laborales hará un especial esfuerzo para reducir el número de empleados necesarios, probablemente mediante el uso de nuevas tecnologías.

Gran parte del aumento de los costes lo asume el cliente final mediante el incremento del precio del producto o servicio.

El incremento de los costes de las empresas solamente tiene un efecto directo en los márgenes empresariales cuando afecta de manera desigual a los competidores de un mismo mercado. Por ejemplo, si el coste de la electricidad sube en un determinado país y en otros no, disminuirán los márgenes de las fábricas situadas en ese Estado y aumentarán los beneficios de la industria de otros países.

Por otro lado, el aumento de los precios sí tiene un efecto indirecto sobre las empresas porque hace disminuir la demanda. El tamaño del impacto depende de la elasticidad a la demanda del bien o servicio ofrecido. La menor demanda provoca un descenso de la actividad (o menor crecimiento). Por último, el ajuste de la oferta a la demanda lo sufrirán sobre todo las empresas menos competitivas y permitirá que finalmente se recupere el nivel de los márgenes empresariales.

Dos conclusiones. La primera es que el aumento de costes no es nada bueno para la economía. Disminuye la contratación de los factores productivos que suben de precio, hace subir los precios finales (inflación) y provoca una contracción de la demanda y de la actividad. La segunda es que al analizar las compañías en las que invertimos no debemos fijarnos tanto en el efecto directo de los costes en el sector, que afecta solo a los resultados a corto plazo, como en los cambios que pueda provocar en la demanda y en la posición competitiva de cada empresa concreta.

Rumbo Inversor

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