Cuatro grandes cambios en la inversión en la última década

Imaginemos que con una máquina del tiempo pudiéramos traernos a un inversor de diciembre 2009 a diciembre de 2019 para mostrarle en qué invertimos ahora

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La Real Academia Española (RAE) nos indica que la segunda década del siglo XXI acabará el 31 de diciembre de 2020. Sin embargo, muchos consideramos que en unos días dejaremos atrás los años 10 y entraremos en los años 20. Dejando a un lado este debate, veamos qué cambios ha sufrido la inversión en los últimos diez años.

Imaginemos que con una máquina del tiempo pudiéramos traernos a un inversor de diciembre 2009 a diciembre de 2019 para mostrarle en qué invertimos ahora. ¿Cuáles serían los principales cambios para él?

La mayor sorpresa posiblemente sería ver que muchos bonos cotizan con tipos de interés negativos. Viene de un momento en el que acaba de estallar una crisis financiera. Los bancos ya no se prestan entre ellos y han cortado el grifo a muchos de sus clientes, los diferenciales de crédito se han disparado y las empresas que no quiebran están despidiendo empleados para reducir gastos.

Recién llegado de 2009, al inversor le sorprendería ver que, diez años después de aquella crisis, en lugar de escasear el crédito, abunda de tal manera que muchos inversores están dispuestos a arriesgar su dinero para obtener un resultado negativo nominal (en euros) y real (descontada la inflación).

El segundo mayor cambio en el ámbito de la inversión probablemente sea el auge de los ETFs y fondos indexados. Viniendo de un mundo en el que es muy importante ser selectivo con las inversiones, porque las empresas que han asumido excesivos riesgos están quebrando, se asombraría de que gran parte de los inversores se decante por productos en los que invierten “un poco en todo”. Es decir, en lugar de aumentar la discriminación y aprender de los errores, lo que impera es lo contrario: invertir en todo lo que se mueve.

El tercer gran cambio posiblemente sería el boom de los productos de inversión sostenibles. El inversor traído de 2009 podrá ver que la fuerte inversión realizada en energías renovables y el éxito de algunas empresas como Tesla, fabricante de baterías y coches eléctricos, han contribuido decisivamente para que se reduzca la dependencia de los combustibles fósiles. No obstante, cuando observa las carteras de los fondos que se venden con la etiqueta de sostenibles se encuentra lo de siempre: Telefónica, Repsol, Inditex, grandes bancos, etcétera.

El cuarto gran cambio es sectorial. En 2009 las diez mayores compañías por capitalización bursátil eran: PetroChina, ExxonMobil, ICBC, Microsoft, HSBC, Wallmart, China Construction Bank, Petrobras, China Mobile y BHP Billiton. A día de hoy solamente Microsoft sigue dentro de las diez primeras. Al inversor le sorprenderá ver cómo petroleras y bancos han ido claramente a menos. Por otro lado, las grandes revalorizaciones provienen de las tecnológicas y de las farmacéuticas.

En el ámbito geopolítico, lo más asombroso para el inversor sería la inminente salida de Reino Unido de la Unión Europea y la vuelta al proteccionismo económico con una guerra arancelaria abierta entre Estados Unidos y China.

Por último, si enviáramos de vuelta al inversor a 2009 para que cuente qué ocurrirá en los próximos diez años, este probablemente empezaría por: ¡No os lo vais a creer!...

Rumbo Inversor
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