Cuando acabe la pandemia

Quedan meses difíciles. Sin embargo, como inversores tenemos que ser conscientes de que esta situación se acabará relativamente pronto.

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“El año que viene Juan no me invita a la conferencia de inversores”. De esta manera, Javier Quintana Plaza, doctor en medicina, mostró a quienes seguían la conferencia anual de Avantage Fund que está convencido de que dentro de un año las preocupaciones de los inversores serán otras diferentes al Covid 19.

Es cierto que quedan meses difíciles y sigue habiendo mucha incertidumbre respecto al impacto final de la pandemia en las cuentas de resultados de las compañías. Sin embargo, como inversores tenemos que ser conscientes de que esta situación se acabará relativamente pronto. No obstante, la realidad que nos encontraremos será, desde el punto de vista de los negocios, diferente a la que vivimos antes de la aparición del virus.

El impulso en la digitalización de la economía no tendrá vuelta atrás. Están cambiando los hábitos de consumo y los procesos de compra de los clientes de la mayoría de empresas. En este sentido, los modelos de negocio en los que las empresas tratan de “ordeñar” a sus clientes todo lo que pueden antes de que decidan marcharse a la competencia tienen sus días contados. La pérdida de clientes está siendo mucho más rápida de la que podían prever hace solo unos meses.

La pandemia se irá y dejará los modelos de negocio anticuados tocados de muerte. Por otro lado, los modelos más jóvenes se fortalecerán

Por otro lado, se ha acelerado el desarrollo los modelos de negocio que estaban creciendo de manera sostenida. Se están beneficiando aquellas empresas que ofrecen mejores productos y servicios porque los clientes se han replanteado muchas de sus costumbres.

Por estos motivos, es todavía más importante de lo habitual que los inversores seamos capaces de diferenciar los modelos de negocio que van a más, de aquellos que sufren fugas de clientes. Para ello, no debemos poner el foco en los resultados pasados, sino tener claras las ventajas y desventajas competitivas de las compañías.

Además, como la situación actual va a seguir evolucionando, tenemos que prever qué empresas se adaptarán mejor a los cambios en las preferencias de los clientes. Para ello es fundamental que los directivos tengan bien alineados sus intereses con los de los accionistas. Si los directivos no priorizan la generación de valor a largo plazo, difícilmente podrán sacrificar resultados a corto para obtener mejoras a largo. Esto es necesario en la inmensa mayoría de los procesos de innovación y mejora.

En conclusión, la pandemia se irá y dejará los modelos de negocio anticuados tocados de muerte. Por otro lado, los modelos más jóvenes y de mejor calidad saldrán fortalecidos. Los inversores debemos ser capaces de diferenciarlos y las empresas tienen dos opciones: adaptarse o morir.

Rumbo Inversor
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