¿Una historia nueva para este curso?
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Juan Gómez Bada

Rumbo Inversor

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¿Una historia nueva para este curso?

¿Qué pasaría si un asesor dijera a su cliente que mantiene intactos sus criterios de inversión y su forma de seleccionar inversiones? Probablemente saldría de la reunión encantado

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Estos días muchos gestores patrimoniales, banqueros privados o asesores financieros retoman sus conversaciones con sus clientes después del parón estival. Los inversores preguntan qué les recomiendan para este curso y esperan que les cuenten algo nuevo. Los asesores no suelen defraudar y suelen haber preparado una narrativa diferente.

El mensaje que trasladan es sencillo: este año es el mejor para invertir en este país, Oportulandia; en el nuevo sector estrella; en la recuperación económica; en activos que se beneficien de la vuelta de la inflación; de la retirada parcial de los estímulos monetarios, etcétera. Conclusión: ligero cambio en las carteras y cliente en el bote.

¿Qué pasaría si un asesor dijera a su cliente que mantiene intactos sus criterios de inversión y su forma de seleccionar inversiones? Probablemente saldría de la reunión encantado, pero en el momento en que alguien le comentara una conversación distinta, le entrarían las dudas. ¿Me voy a perder esa súper oportunidad? ¿Estaré haciendo el «primo» por mantener una cartera parecida a la del año pasado? ¿Qué emoción hay en seguir haciendo lo mismo?

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Pocos inversores son los que se paran a pensar que realmente son ellos los están demandando a sus asesores cambios en las carteras. Como si del catálogo de unos grandes almacenes se tratara, piden para otoño-invierno seleccionar inversiones con una perspectiva diferente a la de primavera-verano. Y las empresas de asesoramiento financiero, lo saben.

Si queremos invertir con criterios sólidos y consistentes, no podemos sentirnos defraudados porque esos criterios no cambien. Si queremos invertir a largo plazo, no podemos demandar a los asesores que actúen como veletas. Al contrario, debemos valorar la coherencia de quienes mantienen sus criterios de inversión en el tiempo.

Por supuesto, es necesario hacer un seguimiento de las inversiones y tomar decisiones si algo significativo altera nuestras tesis iniciales o dejamos de confiar en determinadas personas. Hay que replantearse las decisiones tomadas y hacer cambios, pero no demandar un cambio de narrativa de nuestro asesor, ni cambios constantes en la cartera.

Debemos plantearnos qué queremos para nuestro patrimonio ¿rentabilidad a largo plazo o emociones?

*Juan Gómez Bada es director de inversiones de Avantage Capital y asesor de Avantage Fund

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