¿Qué compañías generarán más valor dentro de diez años?
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Juan Gómez Bada

Rumbo Inversor

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¿Qué compañías generarán más valor dentro de diez años?

La respuesta más habitual a esta pregunta, y por tanto la principal propuesta que recibimos a día de hoy, tiene que ver con los sectores de moda

Foto: Jeff Bezos, fundador de Amazon. (Reuters)
Jeff Bezos, fundador de Amazon. (Reuters)

La respuesta más habitual a esta pregunta, y por tanto la principal propuesta que recibimos a día de hoy, tiene que ver con los sectores de moda: biotecnología; la industria aeroespacial; nuevas tecnologías como Blockchain, DeFi, Inteligencia Artificial, etc.

A largo plazo, sin embargo, las generalidades no sirven: no se trata de elegir la industria o la temática que mejor se va a desarrollar, sino que se trata de entender, en primer lugar, que en los próximos años convivirán grandes éxitos empresariales con fracasos y quiebras —más numerosas que los éxitos—, en todos los sectores y también entre las empresas que utilicen esas nuevas tecnologías.

En las últimas décadas han brillado en los mercados empresas muy distintas: desde Inditex o Ryanair, pasando por Facebook o Amazon, a día de hoy, Tesla o Fluidra son las que más y mejor suenan. Pero, ¿cuál será la próxima empresa ganadora?

Foto: Los paisajes con bosques mixtos guardan un gran valor. (José Luis Gallego)

En la actualidad es prácticamente imposible encontrar un valor cotizado en bolsa en el que podamos recuperar la inversión a los cinco años, vía dividendos. Por ello, el análisis que se realiza hoy para dar sentido a las inversiones que llevamos a cabo, ha de hacerse a más largo plazo: para justificar el precio que pagamos, analizamos sus valoraciones ad infinitum o a varias décadas vista.

Sin embargo, la inmensa mayoría de las valoraciones que podamos hacer se suelen quedar obsoletas en pocos años. No podemos asumir que los ingresos van a seguir siendo similares o van a crecer a una determinada tasa eternamente. Es decir, durante el tiempo en que nos es útil la valoración no obtenemos más que una parte muy pequeña del valor que esperamos que la empresa genere.

Por lo tanto, desde el inicio, debe haber otros motivos para confiar en los resultados a largo plazo de la empresa. Esos motivos deben ser, necesariamente, aspectos que hacen a esos negocios mejores que otros similares. Esos motivos son sus ventajas competitivas.

En los próximos años convivirán grandes éxitos empresariales con fracasos y quiebras

Este tipo de análisis nos será más útil para confiar en los resultados futuros de una compañía, ya que nos da una visión a más largo plazo. De todas formas, y aunque es muy posible que su validez supere una década, llegarán cambios tecnológicos, nuevos competidores, los clientes cambiarán la manera de demandar los productos y servicios y las empresas deberán adaptarse. ¿Cómo podemos saber si la empresa en la que invertimos se adaptará? ¿Fortalecerá sus ventajas competitivas? ¿Desarrollará nuevas líneas de negocio?

Diez años después de la inversión, muy probablemente todavía no hayamos recuperado lo invertido vía dividendos, ya se habrá quedado obsoleta la valoración que hicimos y empezará a flojear el análisis inicial del modelo de negocio. ¿Qué otros aspectos deberíamos haber estudiado al invertir que nos sean de utilidad una década después?

La respuesta a esta pregunta está en la capacidad de adaptación de las organizaciones y en la visión de negocio de las personas que las dirigen. Los directivos deben estar comprometidos con la empresa y respaldados por el capital. Deben poder reestructurar la empresa, sacrificar resultados en el corto plazo para generar ventajas competitivas y deben ser capaces de identificar oportunidades de negocio y desarrollarlas dentro de la empresa.

Foto: Foto: iStock.

Un ejemplo claro es Amazon con su división de servicios en la nube (Amazon Web Services). Si Jeff Bezos no hubiera estado lo suficientemente comprometido con la empresa de la cual era fundador, CEO y máximo accionista, no habría desarrollado dentro de Amazon un negocio que representa cerca de la mitad del beneficio del grupo a nivel global y que muy poco tiene que ver con su negocio principal.

Un analista o inversor de Amazon en 2005, ¿cómo podía hacer una valoración o analizar las ventajas competitivas de AWS si no existía esa línea de negocio? Simplemente no podía. Lo que sí conocía era el nivel de compromiso que tenía el señor Bezos con Amazon.

Foto: Línea de producción del Model 3 de Tesla. (Reuters)

Hoy, tampoco nosotros podemos valorar los negocios que tendrán las empresas cotizadas dentro de 20 ó 30 años. Sin embargo, eso que no podemos analizar es parte relevante del precio que pagamos por las acciones. Por ello, es absolutamente necesario poder confiar en la visión y capacidad de adaptación de las personas que están al frente de los negocios en los que invertimos y hacer un seguimiento de la evolución de sus ventajas competitivas en el tiempo.

Solamente así podremos prever con alguna garantía y suficiente antelación qué empresas generarán valor y cuales acabarán quebrando. Si queremos rentabilidades significativas, debemos invertir antes de que los beneficios pasen por la cuenta de resultados. Debemos mirar hacia adelante y no hacer proyecciones ad infinitum de los resultados pasados.

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