Qué pasaría con sus ahorros si resulta que tengo razón

Cuanto más tarden los banqueros centrales en entender el cambio que se está produciendo, más tiempo se mantendrán bajos los tipos de interés y más durará la supuesta represión financiera

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Lo prometido es deuda. En el artículo anterior les dije que en el siguiente explicaría las consecuencias para el inversor de que, como creo, los bancos centrales de la eurozona y de los Estados Unidos no se estén dando cuenta del gran cambio que se está produciendo en la economía. Especialmente de las consecuencias sobre los mecanismos de formación de precios.

En Estados Unidos, el proceso de subida de los tipos de interés se basa en la idea de que no puede haber crecimiento sin inflación. Es lo que piensan la mayoría de los miembros de la Fed y de los economistas que les dan cobertura (los que hablan de la “represión financiera”). Según ellos, hay que adelantarse y subir tipos antes de que, como consecuencia de la mejora del crecimiento, se dispare la inflación. Si admitieran la posibilidad de que estamos en un mundo de muy baja inflación como consecuencia de los cambios estructurales que se están produciendo, no les preocuparía tanto que los tipos fueran bajos, porque también lo sería la inflación.

No voy a entrar en los motivos por los que crecimiento e inflación no tienen por qué ir necesariamente siempre de la mano, porque es lo que explicaba en el artículo anterior. Pero sí entraremos en las consecuencias del posible error. Si la hipótesis de partida de la Fed fuera equivocada, podría no solo estar poniendo freno a la recuperación económica de los EEUU, sino también perpetuando el escenario de baja inflación y bajos tipos de interés que quiere cambiar. Respecto al BCE, si tengo razón, habría que decirles que está muy bien finalizar el QE, pero ojo con lanzarse a subir tipos como si quemaran. Y más con el efecto desinflacionista que supone un euro fuerte.

Ese dinero que tiene usted en un depósito va a seguir dando cero rentabilidad durante mucho más tiempo del inicialmente previsto

Cuanto más tarden los banqueros centrales en entender el cambio que se está produciendo, más tiempo se mantendrán bajos los tipos de interés y más durará la supuesta represión financiera. Cuanto más suban los tipos sin que haya inflación ni se la espere, menos probabilidades de que llegue. Ese dinero que tiene usted en un depósito va a seguir dando cero rentabilidad durante mucho más tiempo del inicialmente previsto. Y los fondos garantizados que le coloca el banco van a seguir garantizando que no obtendrá rentabilidad en años. Agradézcaselo —qué ironía— a los que decían que iban a liberarle de la “represión financiera”, responsables también de lo mal que van sus fondos y planes de renta fija.

Aunque ahora parezca mentira, otra consecuencia de la lejanía de la realidad de los bancos centrales será la aparición de fuertes repuntes temporales en la volatilidad. No en el corto plazo, pero a medio y, sobre todo, largo plazo, tendremos movimientos inusuales en los precios de los activos financieros. Un poco como esos huracanes que duran dos días y luego amanece un estupendo día de playa.

El motivo es que mucha gente acabará invirtiendo parte de sus ahorros en renta variable, pero lo hará más por necesidad que por convencimiento. Ese dinero es gasolina para las bolsas, cierto, mantendrá la tendencia alcista. Pero muchos de esos inversores estarían mucho más tranquilos con un depósito al 3%. A la mínima que haya una fuerte corrección bursátil, saldrán despavoridos en busca de la salida, magnificando la caída y potenciando el incremento de volatilidad. Creo que ha quedado demostrado que, como dije en mi primer informe del año, tener una pequeña posición en volatilidad adquirida en momentos de máxima tranquilidad puede servir para dar un auténtico 'pelotazo' el día que repunta. También dije que el oro es una opción similar, pero cuidado: no es lo mismo. No cae tanto como la volatilidad y por lo tanto no se puede comprar tan barato. Ni te sube un 40% en un día, como el VIX (índice de volatilidad del mercado de futuros de Chicago).

A la mínima que haya una fuerte corrección, saldrán despavoridos en busca de la salida, magnificando la caída y potenciando el incremento de volatilidad

Otra consecuencia de la 'lowflation' —que a este paso convertirán en estructural los economistas de la 'represión' por su poca cercanía con la realidad económica del siglo XXI— la veremos en el mercado inmobiliario. Subiendo los tipos demasiado y demasiado pronto, lo que harán es anclar definitivamente la inflación en el fondo del mar y, con ella, los tipos de interés.

De momento no puede ser más interesante participar en la burbuja inmobiliaria que se está creando. Cuando a un español le dicen en el banco que no le dan nada por su dinero, la reacción natural —genética, diría yo— es invertir en ladrillo. Hay un montón de dinero esperando a que suban los tipos de los depósitos y cuando se harten de esperar, se irán al ladrillo. Si a eso añadimos la subida de los alquileres por la disminución de oferta gracias a cómo copan el mercado empresas como Airbnb, a corto plazo tenemos la tormenta perfecta. Ya recomendaba hace tres años en 'mi libro' el mercado inmobiliario, y sigo recomendándolo ahora.

Hay un montón de dinero esperando a que suban los tipos de los depósitos y cuando se harten de esperar, se irán al ladrillo

Ahora bien, ¿qué pasará dentro de unos años, cuando todo el mundo haya decidido invertir su dinero en pisos para alquilarlos? Pues que se creará una sobreoferta de pisos de alquiler y bajarán los alquileres. Y como todo el mundo habrá invertido en 'pisios', que diría el fallecido Jesús Gil, “tonto el último” cuando empiecen a vaciarse o el inquilino te presione a la baja con el alquiler. Esto tardará años en producirse, pero no olviden que la liquidez de un bien inmobiliario no es la misma que la de un fondo de inversión. Habrá que adelantarse para no quedarse con el florero. Y valorar la longitud de los contratos de alquiler.

En la mayoría de los países, la reacción ante los bajos tipos de interés es incrementar la posición en renta variable, y eso inflará las bolsas

Cierto, en las bolsas acabará ocurriendo algo parecido. En la mayoría de los países, la reacción ante los bajos tipos de interés es incrementar la posición en renta variable, y eso inflará las bolsas. El primer aviso serán fuertes incrementos de la volatilidad. Luego habrá un momento en el que, como en el mercado inmobiliario, en lugar de compradores quedará un gran florero. Finalmente, tras una década de anunciarlo, los agoreros habrán, por fin, acertado. Aunque el 'timing' habrá dejado mucho que desear.

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