La bomba de relojería financiera ya tiene hora

Imagínense el día en el que los deudores de esa inmensa cantidad de dinero se vean obligados a pagar aunque solo sea un 1% más de lo que pagan ahora

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No, no crean que me he unido al coro de los que, para captar clientes, seguidores o lectores, se dedican a anunciar la próxima crisis de forma recurrente. De hecho sigo siendo “alcista”, como se dice en los mercados. Y el mayor riesgo que veo a corto plazo es un conflicto entre Irán y Estados Unidos, que no es poco, pero que está claro quien lo ganaría. Y lo veo más como un conflicto de sanciones y acciones militares selectivas que como una guerra abierta.

No, hoy sugiero que hablemos de cómo puede acabar el asunto de la deuda con rentabilidad negativa. Pero, antes de nada, una explicación sencilla del problema para los que están menos puestos en temas financieros: si lo normal es pagar (intereses) por pedir prestado, resulta que actualmente en una gran parte de la deuda emitida por los países desarrollados el que presta tiene que pagar por prestar. Como lo oyen. El que compra ahora un bono de Suiza, Japón, Alemania o incluso España tiene que pagar por tenerlo, en lugar de cobrar intereses. Es como si el banco nos pagara por prestarnos dinero.

Que Suiza cobre en todas —si, todas— las emisiones de deuda que realiza actualmente es algo extraño, pero no deja de ser Suiza, donde durante mucho tiempo la gente pagaba por tener una cuenta corriente por la sencilla razón de que era un lugar seguro y protegido del fisco. Pero que la deuda que emite España con vencimiento inferior a diez años esté en una situación parecida, eso sí que es una distorsión financiera.

La enorme deuda que se ha ido acumulando en el mundo ha sido y sigue siendo sostenible porque, en paralelo, los tipos de interés han caído a los niveles surrealistas de los que estoy hablando. Si debes 100 euros a un tipo de interés del 5% tienes que pagar cinco euros todos los años. Si aumentas tu deuda a 500 € y el tipo de interés sigue en el 5% tendrás que pagar 25 € todos los años, lo cual duele cinco veces más en el bolsillo. Pero si pasas de deber 100 € a deber 500 pero, ojo, en paralelo los tipos de interés bajan al 0%, estás mejor que cuando debías 100 y los tipos de interés eran del 5%, porque ahora, aunque debas cinco veces más, no pagas un euro de intereses. Y no les quiero contar si encima te pagan.

Según lo explico ya estarán viendo ustedes por dónde puede venir el problema: el día que suban los tipos de interés y pases de pagar un 0% a pagar un 5%. Si no has reducido el tamaño de tu deuda pasas de no pagar nada a pagar 25 €. Pues el cálculo es igual de sencillo si sustituimos 500 euros por 13 billones de dólares que hay actualmente en bonos con rentabilidad negativa. La cifra aumenta significativamente si consideramos los bonos cuyos intereses son cero o “cero coma”.

Así que imagínense el día en el que los deudores de esa inmensa cantidad de dinero se vean obligados a pagar aunque solo sea un 1% más de lo que pagan ahora. Eso sí que será el Armagedon financiero por el que llevan años rezando los voceros de la crisis. Ciertamente, ironías de la vida, podrían volver a fallar, si gobiernos valientes dirigidos por políticos de alto nivel profesional y personal tuvieran la valentía de reducir, a lo largo de los próximos años, el tamaño de esa deuda. Pero me da la risa cuando escribo lo de “gobiernos valientes dirigidos por políticos de alto nivel profesional y personal”. Poca esperanza de reducción de la deuda.

La mala noticia es que ya les podemos decir a los agoreros cómo va a llegar esa crisis que suelen plantear en abstracto. La buena es que ellos pueden esperar sentados y ustedes tranquilos, porque, como digo, es condición necesaria que suban los tipos de interés y para que suban tiene que aumentar la inflación. O al menos las expectativas de inflación. Y ni la una ni la otra parece que estén por la labor.

Una de las mejores películas que he visto sobre temas financieros creo recordar se llamaba 'The Big Short', título que hace referencia a apostar fuertemente a que caiga un activo de tamaño sistémico. En el caso de la película era la deuda hipotecaria en Estados Unidos que generó la gran recesión. El próximo “Big Short” será ponerse corto contra esa enorme deuda a tipo cero o negativo que hay en el mundo. Pero no se lancen a ponerse cortos en deuda o largos en tipos de interés. Sin un cambio estructural que modifique el comportamiento de la inflación va a ser difícil que aumente y, en consecuencia, que haya una subida fuerte y sostenida de los tipos de interés. Eso sí: cuando venga, el “short” va a ser como chutar a balón parado.

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