Esta vez no hay que vender con la noticia

Porque cuando todo está confirmado ya lo sabe todo el mundo y lo que está confirmado no mueve los precios. “Agua pasada no mueve molino”

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Lo bueno de los refranes es que concentran mucha sabiduría en muy pocas palabras. En los mercados también tenemos algunos. Hay uno que dice que hay que “comprar con el rumor y vender con la noticia “.

Este refrán resume en pocas palabras dos leyes fundamentales de la inversión. La primera, que se compra pensando en lo que va a ocurrir en el futuro y no en base a lo que ocurre en el presente. Si se espera para comprar a que esté todo confirmado, se gana muy poco. Porque cuando todo está confirmado ya lo sabe todo el mundo y lo que está confirmado no mueve los precios. “Agua pasada no mueve molino”.

La segunda ley es consecuencia de lo anterior: si eres un inversor de corto plazo, vende cuando algo empieza a ser conocido porque ya queda poco margen de beneficio, al menos en el corto plazo.

En el mes de mayo el representante de Moderna adelantó cuándo llegaría su vacuna e hizo una estimación sobre el grado de efectividad y dijo que se estaban preparando para una vacunación rápida y masiva. Más recientemente, el director de investigación de AstraZeneca anunció algo parecido. Pero como coincidía con el rebrote del virus, la mayoría de analistas aconsejó a los inversores mantenerse al margen “porque las cosas están muy mal”. Muy poca gente aconsejó a sus clientes comprar con el rumor - que en realidad era un secreto a voces - de que, en pocas semanas, llegarían los primeros resultados oficiales de las vacunas en fases más avanzadas. Llegaron y el mercado se disparó al alza.

Afortunadamente en Nextep respetamos la primera regla. Ahora la cuestión es si vamos a respetar la segunda (vender con la noticia). O si esta puede ser una excepción. Y a mí no me gusta mucho saltarme la reglas de los mercados. Afortunadamente en este caso no tenemos que saltarnos nada si queremos hacer las cosas bien.

Ahora la cuestión es si vamos a vender con la noticia. O si esta puede ser una excepción. Y a mí no me gusta mucho saltarme la reglas

Lo primero que hay que plantearse es qué hay que vender y qué hay que comprar con ese dinero. Vender no significa siempre vender renta variable y llevar ese dinero a liquidez o a renta fija. En este caso la llegada de las vacunas va a producir una rotación y unos cambios dentro de la propia renta variable de una intensidad desconocida, pero insisto: dentro de la renta variable. Y cuidado: a lo mejor se trata más de añadir que de quitar.

Por poner un ejemplo: el hecho de que los valores cíclicos e industriales deban tomar más peso en las carteras no significa que haya que abandonar la tecnología. Estamos en plena revolución digital y las grandes – y pequeñas - empresas digitales han venido para quedarse. Para quedarse entre otras cosas con el negocio de las empresas Off Line que no se espabilen. Aunque odio esa frase de “hay que ser selectivos” - porque se usa mucho para no “mojarse”, que es para mí el peor pecado de un asesor financiero -, en este caso está bien planteada. Hay empresas de valor que van a seguir perdiendo cuota de mercado aunque desaparezca el virus, porque sus problemas ya venían de antes. Y no hablo solo de pequeñas empresas.

También se puede vender con la noticia la renta variable de unos países y comprar la de otros, pero teniendo cuidado porque, por ejemplo, habrá países en los que la vuelta a la normalidad será mucho más lenta que en otros y, por lo tanto, también la vuelta al crecimiento económico.

Tampoco es necesario que el refrán diga “compre con el rumor y venda gradualmente con la noticia, en la medida en que el rumor se confirme o no queden otras noticias de igual calado por llegar“. Y no se dice porque, como dice otro refrán, “a buen entendedor pocas palabras sobran”.

Lo que vamos a ver a partir de ahora son varios rumores que se irán confirmando. En primer lugar, varias vacunas. Por lo tanto la vacuna ya no es noticia, pero si empieza a haber “inflación” de vacunas nos podríamos vacunar mucho antes y, a más pronto nos vacunemos, más pronto disminuirá la presión hospitalaria y más pronto desaparecerán las restricciones al movimiento y antes llegará la normalización económica.

En segundo lugar está por ver los calendarios de vacunaciones. Si nos atenemos a lo visto aquí en España con la gestión de la pandemia, a lo mejor llega el verano y todavía está sin vacunar más de la mitad de la población de riesgo. Pero probablemente en Alemania o en Holanda todo el que se quiera vacunar lo estará en el mes de marzo. O incluso antes. Selección de países.

Asimismo hay otras dos cuestiones que siguen siendo rumores pero que se convertirán en noticias tan importantes como las vacunas. Por ejemplo los primeros tratamientos realmente eficaces. Habrá gente que se niegue a vacunarse, pero casi nadie va a negarse a recibir tratamiento cuando esté sufriendo los síntomas del virus. Y nadie se va a negar a hacer test rápidos y fiables, especialmente si por negarte te impiden subir a un avión o alojarte en un hotel. Y ha quedado demostrada la eficacia de los test a la hora de controlar la expansión del virus.

Finalmente, hay otra cosa que no está descontada: la actitud de los consumidores una vez se vuelva a la normalidad sin adjetivos. No me queda espacio aquí para explicar porqué creo que nos van a sorprender las ganas de vivir y, por lo tanto, de consumir, que va a tener la población cuando el virus empiece a ser el recuerdo de una pesadilla. Cuando no sea necesario ponerse una mascarilla antes de salir de casa y, como diría mi amigo Cipri Quintas, recuperemos la energía que generan los abrazos.

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