La polémica del coche eléctrico por los años de rodaje que aún falta para que sea real

La polémica con el coche eléctrico está cada día más presente en la sociedad. Para unos es la solución única y definitiva, pero para otros, entre

Foto: Reducir el tráfico de nuestras ciudades pero sin prohibir, solo concienciando a los ciudadanos.
Reducir el tráfico de nuestras ciudades pero sin prohibir, solo concienciando a los ciudadanos.

La polémica con el coche eléctrico está cada día más presente en la sociedad. Para unos es la solución única y definitiva, pero para otros, entre los que me incluyo, es una buena solución a medio plazo pero a la que le faltan todavía al menos un par de años de rodaje.

En este plazo de tiempo todos debemos aprender mucho de esta nueva tecnología y trabajar mirando hacia el futuro. Porque ni las administraciones están haciendo su trabajo, ni las empresas eléctricas, ni los fabricantes de coches. Y también los ciudadanos debemos aprender a conducir, a enchufar el vehículo en las mejores condiciones y a sacar el máximo partido a esta nueva forma de entender la movilidad.

Diésel vs. coche eléctrico

La opinión pública está muy polarizada en torno al coche eléctrico, como en casi todo. Hay muchos informes técnicos elaborados por ingenieros expertos que demuestran que un coche cero emisiones no es tan bueno como nos dicen, pero en el otro lado de la balanza también los hay que demuestran que en ciertas situaciones los coches diésel son bastante peores de lo que nos quieren contar.

El cambio climático, entendido de una u otra forma, está llegando a nuestra sociedad. Nuevamente en este aspecto hay posturas muy enfrentadas. Mientras que unos creen que a la Tierra le quedan 10 o 12 años si no cambiamos radicalmente todo, otros muchos ven la situación contraria, que no es el cambio climático, si no que se trata de una evolución natural de la tierra.

En cualquier caso, creo que hay que tomar medidas para reducir el nivel de emisiones, pero también el de residuos, el del despilfarro energético de nuestra sociedad en todo lo que hacemos. Y solo así se podrá tener un planeta cada día más habitable, en el que puedan vivir bien las nuevas generaciones.

Los mismos que quieren prohibir el coche que no sea eléctrico para reducir la contaminación del automóvil, no se plantean que tampoco se debería poder comprar fruta de Brasil o las compras de productos fabricados en China. O la cantidad de árboles que se cortan cada año para producir el papel que usamos en nuestra impresora, que casi siempre no es necesario imprimir. Y con los aviones ocurre lo mismo, de la misma forma que se prohíben los coches térmicos por qué no prohibimos los vuelos en avión o al menos se limitan drásticamente.

Menos prohibir

La solución no es prohibir nada, sino más bien evolucionar y sobre todo concienciar a la sociedad de reducir el despilfarro que hacemos de todo y en todos los sentidos. Un consumo exagerado que nos llevará a agotar las existencias de todo lo que hay en la tierra en unos pocos años. Eso es cuestión de cada uno, hacer todo lo posible por reducir su impacto, y no prohibir para que otros no hagan algo.

En lugar de prohibir el uso del coche diésel e imponer el eléctrico, no será mejor ir empezando a implementar poco a poco el vehículo eléctrico, mejorar las infraestructuras y permitir que llegue una nueva generación de baterías más capaces. O ir desarrollando la tecnología del hidrógeno, la mejor y con más futuro por su limpieza.

Pero mientras se van poniendo en marcha, utilicemos durante los próximos años coches cada vez menos contaminantes, como un diésel moderno, o los coches de gas o GLP o los modelos híbridos. Y solo los que puedan pagar un precio más alto, los eléctricos. Hay que analizar el tipo de coche que necesitamos. Si hacemos una vez al año un viaje largo con cinco personas y maletas, no tiene sentido usar todo el año un gran todocamino para desplazarse.

También hay que hacer un uso racional de ellos. Utilizar a diario el coche particular si hay unos medios de transporte que nos llevan y traen de manera tranquila y eficiente, no tiene mucho sentido. Hay muchas personas que no tienen un transporte razonable desde su lugar de residencia, pero se pueden buscar opciones intermedias como combinar el transporte privado con el público. Lo importante es plantearse el problema cada uno e intentar buscar soluciones menos dañinas para el medioambiente. Pero buscar cada uno la suya en concreto y aplicarla.

Todo lo que ocurre en nuestra sociedad, el aumento de la contaminación, la gran cantidad de coches circulando, la cantidad de aviones que cada día sobrevuelan nuestras ciudades, la sobreexplotación de nuestros mares, todo es consecuencia de un consumismo excesivo. Y contra eso no hay prohibiciones que valgan, sino simplemente la concienciación de todos los ciudadanos. Mientras eso no funcione las prohibiciones solo complicarán aún más nuestras vidas.

Automaníacos
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