Ya tenemos la emergencia climática, ¿qué hacemos ahora con los coches?

España ha sido un país pionero en la puesta en marcha de la denominada emergencia climática. Y con ello puede parecer que vamos a solucionar todos

Foto: 145 ciudades de toda España deberán seguir el ejemplo de Madrid Central y prohibir circular en el centro.
145 ciudades de toda España deberán seguir el ejemplo de Madrid Central y prohibir circular en el centro.

España ha sido un país pionero en la puesta en marcha de la denominada emergencia climática. Y con ello puede parecer que vamos a solucionar todos los problemas medioambientales y de contaminación, pero en realidad no va a servir para nada. Si hay una emergencia climática, y está claro que la hay, lo que hay que hacer es tomar medidas inteligentes con las que reducir las emisiones de CO2, pero sin renunciar al progreso.

Y, sobre todo, tenemos que tener en cuenta una cosa, España es un país más en las emisiones, pero un porcentaje casi ínfimo en relación con las grandes naciones que están detrás de casi todas las emisiones de CO2, China, India o Estados Unidos. De nada sirve imponer unas limitaciones brutales a los ciudadanos españoles si los chinos siguen abriendo nuevas plantas de producción de electricidad quemando carbón.

En todo lo relacionado con la contaminación y con el cambio climático, España lo hace muy mal. Se apuesta a tope por el coche eléctrico, o al menos eso dicen nuestros políticos. Pero la realidad es que un coche eléctrico paga más impuestos que uno de gasolina por la diferencia de precio entre ambos y, sobre todo, no hay infraestructura de recarga. Y un detalle más, en España se producen mayoritariamente coches diésel y de gasolina y es una industria clave para el futuro de la economía española.

Creo que si hay una emergencia climática hay que primar al coche eléctrico, y en su defecto apostar por el diésel o el de gas natural o de GLP, y no hacerlo por el coche de gasolina que emite un 30 % más de CO2 que un diésel equivalente. Porque lo primero que deberíamos aclarar, y lo primero que debería tener en cuenta el Gobierno, es que un coche de gasolina es lo peor que hay en el mercado actual, el que más emite en cuanto a CO2. Ese es otro argumento importante, que estamos hablando de emergencia climática, y esa emergencia climática está basada en las emisiones de CO2 pero no en las emisiones contaminantes que afectan fundamentalmente a las ciudades.

145 ciudades

El decretar la emergencia climática va a obligar a que 145 ciudades de toda España, todas las de más de 50.000 habitantes, tengan que poner en marcha planes para prohibir la circulación en el centro de sus ciudades, con proyectos similares al de Madrid Central. Madrid Central fue una buena idea pero que se puso en marcha de manera muy precipitada y sin dar antes los pasos necesarios para su correcta implementación. Y ahora se va a obligar a que todas las ciudades de más de 50.000 habitantes hagan un plan parecido, igual de acelerado. Es decir, comprar cámaras y poner un gran ordenador central para imponer multas.

Si lo que queremos es reducir las emisiones de CO2 y que se utilice más transporte público, la única solución es invertir más en transporte público, aumentar su capilaridad, y ofrecer muchos, pero muchos aparcamientos disuasorios para que todos los ciudadanos pueden llegar a las ciudades sin tener que entrar hasta el centro de las mismas. Madrid ha iniciado un proyecto de puesta en marcha de este tipo de instalaciones con una primera instalación en Getafe pero que va a tener al menos dos o tres más antes de acabar el año. Esa es la única solución. Lo demás es hacer discurso político, garantizarse horas de discursos en televisión, pero con una efectividad cero.

Ahora, un ciudadano de Madrid por ejemplo que quiere ir a una ciudad de Burgos, como Aranda de Duero, coge su coche el sábado por la mañana y se va a comer un cordero alli. Pero pronto tendrá que pensar primero si puede sacar su coche de Madrid, y cuando llegue a Aranda de Duero deberá decidir dónde va a tener que dejar su coche para llegar después en transporte público, un sábado por la mañana, hasta el restaurante. El resultado será que cada día menos gente se moverá para ir a Aranda de Duero, o a Salamanca o Valencia o cualquier otra ciudad para ir.

Si eso se va a poner en marcha, la única solución es que en todas las carreteras de entrada a cada una de las ciudades de más de 50.000 habitantes haya un aparcamiento disuasorio, y un rápido y eficaz transporte público que nos lleve al centro de las ciudades. Pero eso no lo ha debido pensar el gobierno al que le basta con decir que es un país pionero en la Unión Europea por poner en marcha la emergencia climática.

Acaso habrá pensado el Gobierno, habrá cuantificado la cantidad de dinero que hay que invertir en las 150 ciudades de más de 50.000 habitantes para tener aparcamientos disuasorios en las entradas y para tener un transporte público apropiado para todo el tránsito adicional que van a tener. Porque según ha avanzado la vicepresidenta del Gobierno para la Transición Ecológica, en 2023 se prohibirá la entrada de los vehículos con motor térmico al centro de las 150 ciudades españolas con más de 50.000 habitantes. Un detalle importante, en 2023 habrá nuevas elecciones, por lo que ni siquiera piensan implementar estas medidas y ya se las quieren colocar al siguiente Gobierno.

Estamos a la cabeza de Europa en decir lo que hay que hacer, pero desgraciadamente estamos a la cola entre los países europeos para hacer lo que realmente hay que hacer para reducir las emisiones de CO2. Lo peor es que dentro de cuatro años seguiremos exactamente igual, seguiremos estando a la cola en cuanto a ventas de coches eléctricos, en el furgón de cola europeo en cuanto a reducción de nuestras emisiones de CO2, pero como el país líder en tener más cantidad de políticos, y muchos de ellos inútiles, por cada millón de habitantes.

Automaníacos
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