Olvídate de la economía. Ahora mismo lo único importante es acabar con el Covid-19

Esto no es una crisis económica, sino una crisis sanitaria. Las medidas económicas planteadas podrían ser insuficientes si no se consigue acabar con esta pandemia

Foto: Donald Trump y el vicepresidente de EEUU, Mike Pence. (Reuters)
Donald Trump y el vicepresidente de EEUU, Mike Pence. (Reuters)

Todo el mundo en Washington se ha centrado en la respuesta económica a la pandemia del coronavirus, en la que expertos y políticos han propuesto sus medidas políticas preferidas -desde bajadas de impuestos a rescates a las grandes empresas pasando por pagos directos en efectivo-. Es cierto que merece la pena discutir cada uno, pero el foco no es el correcto. Esto no es una crisis económica: es una crisis de salud.

La distinción puede sonar académica. Pero entender esto es vital para diseñar las políticas que deberíamos seguir después. En una crisis económica puedes imaginar la situación en la que la gente pierde sus trabajos y no puede gastar dinero. Eso se llama un “shock de demanda”, que es lo que ocurrió durante la crisis global financiera de 2008. Nuestros productores subieron precios (por varios razones) haciendo más difícil comprar sus productos. Y eso se llama “un shock de oferta”, tal y como ocurrió durante las crisis de 1973 y 1979. Pero lo que está ocurriendo ahora no puede simplemente solucionarse con respuestas económicas, porque estamos presenciando la suspensión de la economía misma.

Ahora mismo, incluso aunque tengas dinero, casi no puedes ir a una tienda, restaurante, estadio o centros comercial, porque esos sitios están cerrados. Y si eres propietario de una fábrica que no se ha cerrado por razones de salud probablemente tengas que cerrarla porque no puedes conseguir productos clave de tus proveedores o no puedes encontrar suficientes tiendas abiertas que te vendan tus productos.

De camino a la Gran Depresión

En estas condiciones, dar efectivo a los consumidores no provocará un aumento del consumo, al igual que aliviar a los productores tampoco generará un aumento de la producción. Estamos ante un escenario diferente y mucho más grande que la recesión de 2008 o el resultado del 9/11. De hecho, si la crisis continúa varios meses, podría ser peor que la Gran Depresión.

No estoy criticando ninguna de las medidas económicas que se han propuesto. La gente debe comer, comprar medicinas y pagar sus facturas. El columnista del New York Times Ross Sorkin ha preguntado a los expertos y concluido que la mejor solución sería un “préstamo puente” a todos los negocios y autónomos a un interés cero siempre que mantengan a la mayoría de su plantilla. Probablemente esto sea lo más conveniente: un gasto masivo pero más barato que una Gran Depresión en toda regla.

Pero incluso eso podría no ser suficiente si no reconocemos que, sobre todo, Estados Unidos se enfrenta a una crisis sanitaria. Y esa crisis no se está solucionando. China ha anunciado que no ha tenido ninguna infección local más. Corea del Sur, Taiwán y Singapur también han hecho progreso “aplanando la curva” -la frase del año”- porque han dado prioridad a solucionar la crisis sanitaria antes de realizar grandes estímulos económicos.

Estados Unidos todavía se encuentra peligrosamente detrás de esa curva. Un titular del 'Wall Street Journal' el jueves: “Las caóticas pruebas de coronavirus por toda América”. El artículo detalla cómo el país todavía tiene un panorama caótico en los sitios de prueba, con un procedimiento de testeo “mucho más lento” del que los expertos dicen que es necesario, en parte debido a la lenta respuesta federal”. La tasa de test de Estados Unidos permanece muy por debajo de los países asiáticos que mejor están controlando la crisis. En todo EEUU los hospitales advierten de una grave escasez de camas, material médico y productos. Y lo peor aún está por venir. Con los contagios multiplicándose por dos cada dos o tres días, el sistema sanitario estadounidense se va a enfrentar a lo que el Governador de Nueva Nork Andrew Cuomo ha descrito como “tsunami”.

¿A qué está esperando Trump?

La Administración todavía actúa de forma muy lenta. Los expertos ya predijeron hace semanas que las ciudades necesitarían miles de camas hospitalarias más. Y, sin embargo, la Marina sigue realizando tareas de mantenimiento en dos barcos hospitalarios y calculando el personal necesario. El presidente dice que invocará “la producción de defensa” solo si es necesario. ¿A qué está esperando?

Debería pedir a las empresas que empezarán la producción de productos médicos clave ante una escasez de la oferta. Se debería enviar a las fuerzas armadas de forma inmediata para que establecer zonas de testeo y centros hospitalarios. Los centros de convención y los hoteles deberían ser convertidos en hospitales. El Gobierno Federal debería anunciar un Proyecto Manhattan en un consorcio entre lo público y privado para encontrar una vacuna. Después de déacadas de ataques al gobierno, a las agencias federales les falta personal, financiación y están mal equipadas para gestionar una crisis de esta magnitud. Necesitan ayuda, y la necesitan rápido.

Y aquí propongo otra idea: el presidente Trump podría impulsar un esfuerzo internacional para unir al mundo contra esta amenaza común. Las posibilidades de éxito si EEUU, China y la Unión Europea trabajaran juntos -en una vacuna, por ejemplo- serían mayores. China, por ejemplo, produce la gran parte de los suministros y de los productos médicos que necesita el resto del mundo. Trump debería eliminar todos los aranceles autodestructivos para que los consumidores norteamericanos no tengan que pagar más por estos productos y China pueda aumentar su producción. Él debería dejar de polarizar con China e incentivar la xenofobia llamando a esto el “virus chino”.

Esto es la guerra. Y en una guerra intentas encontrar aliados en vez de crear enemigos.

El GPS global
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