Sobre el 'paquete covid', los Demócratas de EEUU están siendo egoístas y deberían ceder

El virus está provocando el mayor ascenso en la desigualdad económica de las últimas décadas, tanto globalmente como en Estados Unidos

Foto: La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi. (EFE)
La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi. (EFE)

Las pandemias deberían ser el gran igualador. Afectan a todo el mundo, ricos y pobres, negros o blancos, urbanitas o rurales. Después de todo, incluso el presidente de Estados Unidos contrajo el virus. Pero el covid-19 tiene en realidad el efecto opuesto. El virus está provocando el mayor ascenso en la desigualdad económica de las últimas décadas, tanto globalmente como en Estados Unidos.

A pesar de toda la preocupación sobre la desigualdad en EEUU, merece la pena destacar que la desigualdad global, la diferencia entre los más ricos y los más pobres en el mundo, ha disminuido en las últimas décadas. Gracias al ascenso de China, India y otros países, el porcentaje de gente viviendo en una abyecta pobreza (con menos de dos dólares al día) es menos de una cuarta parte de lo que era en 1990.

Pero un chocante conjunto de estadísticas recopiladas por 'The Economist' muestra cómo años de progreso se deshacen en meses. El Banco Mundial estima que alrededor de 100 millones de personas han vuelto a caer en la pobreza extrema este año. África subsahariana, que ha disfrutado del crecimiento económico cada año durante los últimos 25 años, se contraerá en 2020. El Programa Mundial de Alimentos, ganador del Premio Nobel de la Paz de este año, estima que el número de personas que padecen hambre se duplicará este año, hasta los 265 millones de personas. La Fundación Bill y Melinda Gates advierte que las tasas de vacunación infantil son tan bajas como hace más de dos décadas. Detrás de todas estas estadísticas hay seres humanos individuales que se mueren de hambre o están enfermos, sus hijos se están consumiendo, desesperados y privados de esperanza.

La brecha entre ricos y pobres está fuertemente marcada incluso en Estados Unidos. Dos nuevos estudios estiman que entre 6 y 8 millones de personas se han visto empujadas a la pobreza en los últimos meses. Millones de estadounidenses no pueden pagar sus facturas de electricidad o se saltan comidas para ahorrar dinero. Una encuesta reciente encontró que el 38% de los que han perdido el trabajo debido al covid-19 no tienen ni un mes de ahorros.

Pensemos en cómo la pandemia está ampliando la desigualdad en los Estados Unidos. 'The Post' analizó los datos del Departamento de Trabajo sobre cómo las últimas cuatro recesiones afectaron al 25% superior con mayores ingresos frente al 25% inferior. En las recesiones de 1990, 2001 y 2008, ambos grupos perdieron empleo aproximadamente al mismo ritmo, que fue un pequeño porcentaje. En la recesión actual, el 25% más rico, después de una leve caída inicial, se ha recuperado por completo. El 25% inferior, por otro lado, se ha hundido, con pérdidas de empleo de más del 20%. Está claro el motivo. Para aquellos cuyo trabajo se puede hacer de forma remota (banqueros, consultores, abogados, ejecutivos, académicos), la vida continúa con algunos contratiempos. Para quienes trabajaban en restaurantes, hoteles, cruceros, parques temáticos, centros comerciales... el trabajo simplemente ha desaparecido.

Ahora ese paquete ha expirado en gran medida y las dos partes, republicanos y demócratas, han vuelto a su guerra partidista

La tragedia es que sabemos lo que tenemos que hacer para solventarlo. En marzo, el Congreso y la Administración Trump actuaron rápida y audazmente para aprobar un paquete de estímulo y alivio masivo, que tuvo tanto éxito que parece haber vuelto complacientes a muchos en Washington. Ahora ese paquete ha expirado en gran medida y las dos partes, republicanos y demócratas, han vuelto a su guerra partidista. Los demócratas tienen razón al querer un paquete de ayuda mucho más grande que el que ofrece la administración. Las ciudades y los estados no deben ser castigados por el colapso de los ingresos fiscales como resultado de la pandemia. Pero seguramente el mejor camino para el país es que los demócratas acepten las concesiones que han obtenido de los republicanos y luego presionen para obtener más después del día de las elecciones.

Esta semana, el periodista de la CNN Wolf Blitzer presionó a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-Calif), sobre por qué no aceptaba la oferta de la Administración de un paquete de 1,8 billones de dólares. Su respuesta fue a la defensiva y combativa. Acusó injustamente a Blitzer de hacer apología del Partido Republicano. Dijo algo sobre cómo los republicanos "no comparten nuestros valores" (por supuesto que no, por eso hay dos partidos y en política hay que hacer concesiones). Nada de eso contribuyó a una posición coherente en un momento de emergencia nacional. Los republicanos en el Senado bien podrían bloquear lo que ha ofrecido la Administración Trump. Han manifestado un gran descontento con el tamaño del paquete de medidas. Pero entonces, ¿por qué no aprobar el proyecto de ley y poner la presión de negarse al líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell y sus colegas republicanos?

No puedo evitar preguntarme si la relativa normalidad de la vida de las élites nos ha impedido comprender la verdadera gravedad del problema. Para aquellos de nosotros que usamos Zoom, las cosas han sido un poco extrañas. Pero para decenas de millones de personas en los Estados Unidos, y cientos de millones en todo el mundo, esta es la Gran Depresión. ¿Podemos, por favor, ayudarlos?

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