Un sistema de puntos para migrantes y otras recetas de la aspiradora multicultural

El modelo canadiense es el más efectivo para absorber grandes cantidades de inmigrantes sin crear problemas sociales. El secreto está en la selección y la asistencia durante el asentamiento

Foto: Justin Trudeau, en una visita a la Royal Canadian Legion. (Reuters)
Justin Trudeau, en una visita a la Royal Canadian Legion. (Reuters)

Hace años, en una 'trattoria' de Roma, al entonces director de Políticas Migratorias italiano le preguntaron por qué su Gobierno no podía aplicar las mismas recetas que funcionan desde hace décadas en Canadá. “Es una magnífica idea, pero antes de ponerla en marcha necesitamos dos cosas: que nuestro país esté en Canadá y que nuestra gente sea canadiense”, dijo.

Hay cierto consenso en que el país norteamericano es el que mejor ha logrado gestionar los flujos migratorios, aprovechando las ventajas de un modelo demográfico basado en asentar población extranjera, pero evitando la mayoría de los problemas que han surgido en otros países, incluida la inmigración irregular o la formación de guetos problemáticos. También hay cierto consenso en que el caso de Canadá es único por sus particularidades geográficas e históricas, que lo hacen difícilmente exportable. Desgranamos las tripas de la 'aspiradora multicultural' con la ayuda de tres grandes expertos:

- Abdie Kazemipur. Director de Estudios Étnicos de la Universidad de Calgary.

- Audrey Macklin. Directora de Derechos Humanos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Toronto.

- Suzanne Huot. Profesora asociada de la University of British Columbia, experta en inmigración.

PREGUNTA. ¿Por qué el modelo canadiense funciona tan bien?

Abdie. Desde finales de los sesenta, la política migratoria ha estado centrada en la selección. Se decide quién entra y quién en términos de “capital humano”, teniendo en cuenta su empleabilidad. A los que quieren vivir en Canadá se les puntúa según sus habilidades, premiando a quienes están en edad de trabajar. Cuando alcanzan un número mínimo de puntos, pueden optar a convertirse en “residentes permanentes”. El éxito económico de los migrantes que llegan a Canadá impulsa un círculo virtuoso porque la mayor parte de la población los percibe como un activo para su economía y no como un problema.

P. ¿Y todos entran así?

Abdie. Más del 60% de los inmigrantes llegan a través de este sistema de puntos. Se les denomina “migrantes económicos”. Del resto, el 20% llegan a través de la categoría de ‘migrantes familiares’, por criterios de reagrupación. Otro 10% son refugiados, provenientes de países en guerra o con expedientes humanitarios.

Distribución de la inmigración en Canadá según categoría de llegada.
Distribución de la inmigración en Canadá según categoría de llegada.

P. ¿Y hay algo más que explique el éxito del modelo?

Audrey. Canadá ha construido su identidad nacional en torno a la idea de la migración. Nos consideramos una sociedad de asentamientos y lo tenemos incorporado en nuestra narrativa nacional. Esto nos distingue de los estados europeos, que se representan a sí mismos como estados previos a la inmigración. En realidad, todos los países del mundo son técnicamente países de inmigración, pero no todos tienen esto incorporado en la narrativa nacional. La canadiense tampoco es una historia totalmente feliz porque, como todas las sociedades de asentamiento, Canadá se construyó desplazando a la población indígena.

P. Canadá tiene una única frontera y es con la primera potencia mundial. ¿Eso ayuda a mantener una inmigración ordenada?

Audrey. Sin duda. Canadá está aislada del tipo de movimientos demográficos que otros países experimentan. Y esto nos ha permitido construir la fantasía del control total de las fronteras. El número de personas que entran por sus propios medios, atravesando los Estados Unidos, es casi anecdótico. No hay apenas inmigración irregular. Cuando ocurre, también aquí se utiliza políticamente para crear una suerte de pánico moral, basado en la idea de que se está perdiendo el control. Las imágenes de gente llegando por mar o por tierra son muy impactantes y son perfectas para crear una histeria injustificada. Aquí hay muchas menos que en otros sitios.

P. Otra característica del modelo canadiense es que se dedican muchos recursos y esfuerzos en asentar a los recién llegados.

Abdie. Hay un buen número de organizaciones comunitarias que ofrecen servicios a los inmigrantes. Les ayudan a instalarse, a aprender el idioma, los preparan para el mercado laboral y para encontrar casa, entre otras muchas cosas. Muchos de estos programas están bien financiados por el Gobierno. La mayoría de estas ayudas van a los refugiados, ya que el resto tienen más medios para instalarse. Hay dos tipos de refugiados, los asistidos por el Gobierno y los asistidos por grupos privados.

Crecimiento económico de Canadá frente al saldo migratorio.
Crecimiento económico de Canadá frente al saldo migratorio.

P. ¿Qué tipo de ayuda pueden solicitar?

Abdie. Por ejemplo, alojamiento temporal y asistencia para encontrar uno permanente. Además, se les ofrece un paquete de ayuda económica para instalarse y luego, si lo necesitan, un subsidio mensual. Se les guía a través de todos los trámites burocráticos para asentarse, encontrar trabajo... y se les da información constante para hacer más fácil su vida: del transporte al clima...

Audrey. Hay que decir que el sistema canadiense es muy eficaz para frenar la inmigración irregular y las solicitudes de asilo. Ahora bien, los que llegan pueden trabajar, tienen unos ingresos asegurados si lo necesitan, asistencia médica básica, educación para los niños…

Suzanne. A todo esto lo llamamos el 'sector de asentamiento' y es muy amplio. Aquí se entiende que para que los recién llegados se conviertan en miembros de la sociedad y contribuyentes lo antes posible, es necesario ayudarles en los inicios para que se puedan establecer adecuadamente. Se considera como una inversión.

P. ¿Y cómo funciona cuando son acogidos por colectivos privados?

Audrey. Se trata de grupos de canadienses, yo estoy en uno de ellos, que pueden inscribirse como receptores si ofrecer el equivalente a un año de salario para asegurar que sea sostenible. En mi grupo, por ejemplo, les ayudamos en todo el proceso: búsqueda de trabajo, educación, clases de idiomas, colegios para sus hijos, asistencia médica. Hay muchos programas así que complementan los estatales, pagados por empresas, instituciones, provincias, etcétera.

P. ¿También disponen de formación para ayudarles a encontrar trabajo?

Suzanne. Algunos sectores clave que tienen problemas para satisfacer sus necesidades, crean programas para formar inmigrantes para ciertos trabajos. Sucede por ejemplo en la educación infantil (profesores de guardería) y en el transporte (conductores de camión).

P. Aunque llegan muy pocos, ¿qué ocurre si llega un inmigrante de manera ilegal?

Suzanne. Aquí no le llamamos ilegal, sino irregular porque técnicamente no es ilegal emigrar. Cuando cruzan la frontera sin autorización, pueden pedir asilo. Si su solicitud se deniega y, una vez agotados los recursos, pueden ser deportados.


P. ¿Y no hay críticas feroces a este sistema?

Audrey. Hace 150 años, antes de que el Gobierno lo apoyase, ya había organizaciones equivalentes a ONG haciendo este trabajo porque Canadá necesitaba inmigrantes. Al país le interesaba que la gente llegase y floreciese. Por eso los programas son extensos, aunque en mi opinión no están lo suficientemente bien financiados ni sus trabajadores lo suficientemente bien pagados. Tienen muchas limitaciones también, no quiero romantizar Canadá. Pero es cierto que, a nivel gubernamental, y a nivel individual en general, hay un reconocimiento de que Canadá no se está haciendo un favor a los inmigrantes por dejarlos pasar y ayudarles a asentarse, sino que el país los quiere y se beneficia de su llegada.

La tasa de inmigración ideal para nuestra economía estaría en torno al 1% de la población, unos 400.000 cada año

P. ¿Es realmente tan importante la inmigración para la economía canadiense?

Audrey. Es que es la única manera de mantener nuestra fuerza laboral. En este artículo del 'Financial Post', que no es exactamente un periódico proinmigración, explican que necesitamos incluso más inmigración. Aparentemente, la tasa de inmigración ideal para nuestra economía estaría en torno al 1% de la población, unos 400.000 cada año. Y actualmente estamos recibiendo unos 300.000, un 0,8%.

Abdie. Sin mantener o incrementar el ritmo de llegadas actual, Canadá lo tendrá muy difícil para mantener su estado del bienestar. Como muchos otros países industrializados, tenemos una tasa de natalidad que está por debajo del nivel de reemplazo y el envejecimiento deja cada vez más gente fuera del mercado laboral.

Suzanne. Hay sectores de la economía que actualmente no consiguen atraer a suficientes trabajadores, por ejemplo, el sector agrícola.

Evolución demográfica del país por segmentos de edad.
Evolución demográfica del país por segmentos de edad.

P. A pesar de todo, un estudio reciente, por el que se preguntó hace poco en una entrevista al primer ministro, Justine Trudeau, refleja que un 40% de los canadienses sienten que hay demasiados inmigrantes en el país. ¿Se percibe ya como un problema a pesar de los buenos resultados?

Abdie. Realmente no creo que sea un problema. Todos los estudios muestran una opinión pública favorable y prácticamente estable en sus opiniones en las últimas dos décadas. Las cifras negativas de algunos sondeos se refieren al número de inmigrantes admitidos en el país anualmente. Esto es de esperar cuando las condiciones económicas de un país se deterioran. De hecho, en el ‘barómetro’ canadiense la inmigración es una de las últimas preocupaciones de la población. Entre un 3 y un 5% lo consideran un problema importante. El 70% no creen que la inmigración esté aumentando la tasa de criminalidad.

Audrey. Hay que tener en cuenta que alrededor del 20% de nuestra población ha nacido fuera de Canadá. Muchos de ellos son ciudadanos y votan. Y su voto importa. Los políticos no pueden permitirse ignorar sus intereses porque son ya ciudadanos. Aun así, ocurren cosas paradójicas. En cualquier caso, siempre que hay inmigración hay gente en contra. Algunos son hijos de inmigrantes que quieren que se cierre la puerta por la que entraron sus padres. Se reproducen discursos sobre buenos y malos inmigrantes, que apelan a las comunidades más asentadas. Hace 150 años, los malos eran los chinos, luego los japoneses, luego los del sudeste asiático, luego los judíos, luego los italianos, luego los de Europa del Este, luego los musulmanes. La historia es siempre la misma.

Europa a veces nos envidia porque solo elegimos a los mejores, pero nuestras cifras demuestran que esa percepción es exagerada

P. ¿El rechazo es mayor con las comunidades que no entraron con programas económicos, como los refugiados?

Audrey. Suceden cosas curiosas. Por ejemplo, la gente tiende a pensar que los refugiados, que son admitidos por motivos humanitarios, son un lastre, al revés que los atraídos en los programas económicos, que son escogidos por talentos y sectores. Pero no es exactamente así. En el corto plazo los refugiados necesitan más asistencia y financiación, pero en el largo plazo ya no. Pueden ganar un poco menos que los inmigrantes económicos, pero increíblemente, a largo plazo, a unos 10 años vista, alcanzan casi los mismos niveles.

Europa a veces nos envidia porque solo elegimos a los mejores de cada país, pero nuestras cifras demuestran que esa percepción es exagerada. Los refugiados no están tan seleccionados, pero llegan con muchas ganas, empuje, y ambición. Y lo que es todavía más increíble: en las cifras agregadas, la mayoría de los inmigrantes acaban ganando casi lo mismo que el canadiense medio. Y sus hijos incluso superan a la población establecida en indicadores como la educación universitaria. Van más a la universidad. Hay que entender que estamos admitiendo padres de futuros canadienses y es importante darles a sus hijos las mismas oportunidades que a los locales.

P. ¿Hay algo que podamos aprender en países del entorno europeo como España?

Abdie. Por supuesto. Incluso Trump ha dicho que EEUU debería adoptar un sistema parecido al canadiense. Los cambios introducidos en materia de ‘green cards’ por su Gobierno son un paso hacia nuestro modelo.

Suzanne. Se pueden exportar muchas cosas, por ejemplo, atender al desafío de crear mecanismos para absorber todo ese capital humano y sacar su potencial haciéndoles sentir en su casa y parte del país.

Audrey. Lo más significativo es la narrativa. Dejar de pensar en los inmigrantes como un problema derivado de una acción básicamente humanitaria, de un accidente fronterizo, y pensar en una nación en la que la inmigración aporta valor y es necesaria para el bienestar económico.

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