¿Qué sería Inglaterra fuera de la UE? La Isla de Barbados con mal tiempo

Reino Unido perdería Escocia y el poder de la City. Y por decirlo todo, se habría revertido el resultado de abril de 1945. En fin, que Alemania todavía está a tiempo de ganar la guerra

Foto: Fuegos artificiales con la cara de Shakespeare (Reuters).
Fuegos artificiales con la cara de Shakespeare (Reuters).

Cameron ha recibido a Juncker en la Residencia Oficial del Primer Ministro, Chequers, y le ha recordado los tres grandes discursos que Winston Churchill compuso allí. "Lucharemos en las playas", "Sangre, sudor y lágrimas" y el el arrogante desafío del que solo se cita el final. "Aquel fue su momento mas hermoso" (The finest hour). Vayamos a las palabras anteriores: "que si el Imperio Británico y su Commonwealth duran mil años, la humanidad todavía podrá decir: fue su momento mas hermoso".

¿Qué sería Reino Unido sin Escocia y con la City en Frankfurtnbsp;Una especie de Isla de Barbados con mal tiempo.

Una lástima que Cameron haya omitido la iniciativa de Confederación franco-inglesa que por aquellos tiempos propuso el viejo león a la vista de la debacle de Dunquerque. Es lo que tiene el relato nacional. Sus recuerdos y olvidos son selectivos.

Por cierto, el Imperio duró bastante menos de mil años. En Otoño de 1941, el Presidente de EEUU, Franklin Delano Roosevelt, le pidió a Churchill, como condición para entrar en guerra, el fin de las preferencias imperiales, a su juicio causa de todos conflictos. Churchill aceptó como futuro paradigma de la victoria del libre comercio. El acuerdo se llama "La Carta del Atlántico", aunque la posteridad prefiera llamarla "Ley de Préstamo y Arriendo" para subrayar el apoyo USA a Inglaterra que, recordemos, solo se produjo de verdad cuando Alemania declaró la guerra a los EEUU.

Londres cumplió su palabra. Hizo independiente a la India, pasó todos los archivos del MI5 a la recién nacida CIA, dejó de sostener al Gobierno griego en su guerra civil anticomunista y, en general, entregó el testigo a EEUU con la misma elegancia con la que se hundió la primera clase del Titanic. Pero hubo algo que el Reino Unido no rindió nunca y sigue sin rendir: el relato nacional.

En lugar de entender que tanto la I Guerra Mundial como la segunda eran graves derrotas, la Primera de la Balanza de Poder y la Segunda del error del apaciguamiento y el diagnóstico de Stalin como enemigo estratégico y no Hitler, el relato que se impuso fue el de la victoria total poco menos que en solitario. 

Reciente está todavía la afirmación de Cameron de que los Estados Unidos fueron "socios menores" en la II Guerra Mundial de donde se infiere que Inglaterra no necesita al Continente para nada y, con un poco de suerte, ni siquiera a los EEUU. Admito que la Invencible, Napoleon y Hitler sean episodios de envergadura.

Un país con 73 Premios Nobel en su haber debía de haber comprendido que su Siglo de Oro había empezado en Waterloo y terminado en el Somme

Pero un país con 73 Premios Nobel en su haber debía de haber comprendido que su Siglo de Oro había empezado en Waterloo y terminado en el Somme y que tras 1945 era uno mas de nuestros Estados nación, vencido, arruinado, falto de confianza en si mismo y necesitado de poner sus recursos en común ante una globalización que habría de irnos haciendo cada vez mas insignificantes.

No hubo forma. Cuando ya después del fiasco de Suez (1956), momento en el que los EEUU y la URSS colocan en su sitio a Francia e Inglaterra, esto es, en el asiento de atrás, los emisarios de Europa propusieron a Inglaterra ser socio fundador de la CEE, la respuesta no solo fue un no rotundo, sino que incluso el Foreign Office se permitió organizar un área de libre cambio alternativa, la EFTA, fracaso total enterrado con el ingreso en la CE en 1973.

Pero como dicen los franceses "no tenían puesto allí el corazón" ('le coeur n´y était pas'). Y desde entonces todo ha sido un continuo repelón, un si pero no, una lucha entre el cerebro y los sentimientos. En ello siguen.

Lean esta pieza inolvidable del periodista Matt Ridley, The Times, 4 Mayo.

"Solo hay una institución que se parezca a ese monstruo de Bruselas en su arrogante, reaccionaria y decadente inercia: al papado antes de la Reforma...temo que Cameron no sea capaz de deshacer el nudo corredizo con que nos ahorca Bruselas y librarnos de el sea tan difícil como lo fue deshacernos de Roma en el S. XVI".

Naturalmente la UE también tiene sus partidarios. The Times, este pasado 20 de Mayo, pedía al mundo de los negocios que hablase en favor de la UE. The Guardian, el 28 de Mayo, iba mas lejos. Decía que Cameron luchaba contra molinos de viento.

La Reina Isabel II (Efe).
La Reina Isabel II (Efe).

Una nueva narrativa

Con todo, el artículo que mas me ha conmovido ha sido el de Philip Stephens en el FT de 25 de Febrero. "The end of the British Establishment", quizás porque atribuye la causa de todo, como yo, al famoso relato nacional. "Bretaña necesita una nueva historia, una narrativa que nos una y que, rindiendo pleitesía al pasado, no se deje aprisionar por el".

Sin embargo, los euroescépticos siguen en la lucha. Cincuenta parlamentarios conservadores han solicitado libertad para hacer campaña contra la pertenencia del RU en la UE.

No voy a hacer un recuento de lo que perdería la UE si el Reino Unido se va y de lo que ganaría el Reino Unido quedándose. No es comparable. A la UE el que se vaya el Reino Unido le supone solo el 16% de su PNB. El asiento en el Consejo de Seguridad es irrelevante, ya tenemos el francés, y sus Fuerzas Armadas lo mismo porque el plan es reducir el Ejército de Tierra a 50.000 efectivos. Sin embargo es Bruselas la que tiene la llave de dos activos estratégicos insulares: Escocia y la City.

El tema escocés arranca de antiguo e incluye algún episodio chusco reciente como el robo de la piedra de la coronación ('the stone of Scone') de la Catedral de Westminster en 1950, objeto simbólico llevado allí en 1296 por Guillermo II y que solo volvió a Escocia legalmente en 1996. Pero quien empezó el desguace en serio fue Margaret Thatcher.

A los escoceses no les gustó nada su política de recortes, privatización y desigualdad social subsiguiente y se pasaron al Labour con armas y bagajes. Pero el Labour Party de Tony Blair tampoco tuvo mucho predicamento. Los pictos lo vieron como un "thatcherismo de rostro humano". Terminó de clavar el ataud el famoso informe de la inteligencia británica confirmando que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva y Blair agravó la cosa creando Parlamentos regionales. No solo institucionalizó un pensamiento antiunitario sino que, dado el sistema electoral británico, First Past the Post (el primero se lo lleva todo) el electorado ha escogido al 100% SNP con solo un 50% de la población a su favor.

Escocia es aguerrida y rechaza tanto la política exterior de Westminster como el legado de la Thatcher

Escocia es aguerrida y rechaza tanto la política exterior de Westminster como el legado de la Thatcher. Salmond condenó el bombardeo de Kosovo, se lleva bien con Putin, rechazó ver al Dalai Lama y no está dispuesto a consentir bases militares con activos nucleares en su territorio, hecho de enorme gravedad pues en Escocia están las bases de los submarinos nucleares OTAN. De hecho el SNP es radicalmente antinuclear. En cuanto a Europa su europeísmo es bien conocido y la Sra. Sturgeon ya ya dicho que si los ingleses ganan un referéndum contra la UE ellos irán a otro referéndum cuyo resultado se antoja evidente. Scotexit.

No parece que importe mucho a los euroescépticos que ya hablan de que siempre se han sentido mas ingleses que británicos. Los hay que incluso invocan a los muertos y aseguran que los caídos en las dos guerras no dieron su vida por la Comisión Europea. Cierto.

Pero seguro que cayeron para que el Reino Unido siguiese unido. Además: ¿No cayeron irlandeses, galeses y escoceses junto con ingleses? ¿Acaso está en los planes de los euroescépticos ingleses, cuando se salgan de la EU y pierdan Escocia, trocear el cenotafio de Whitehall en partes proporcionales a sus caídos?

¿Y los cementerios militares británicos que los honran en tantas partes del mundo? ¿Se va a desenterrar de ellos a los escoceses? Al fin y al cabo Rupert Brooke en su popularísimo epitafio no habla de británicos. Dice: "Si llegase a morir / pensad de mi / que un rincón del mundo / es ya para siempre tierra inglesa".

Ahora bien: no todo es tan inglés y los españoles tenemos algo que decir al respecto. Cuando en el lejano 1741 el Reino Unido intentó el asalto a Cartagena de Indias acuñó unas medallas conmemorativas de la victoria (algo prematuras, por cierto) en las que decía: "el patriotismo británico humilla el orgullo español" ('British patriotism puts down Spanish pride').

El otro activo en juego es la City. De él ha hablado Daniel Lacalle con su habitual autoridad en este mismo medio y a él me remito. Solo añadir que según el profesor Ronen Palan (Política Exterior, Mayo/Junio 2015) la City y sus sedes ex imperiales pueden suponer casi el 40% de todas las transacciones financieras del planeta. Ese "Segundo Imperio", si hubiese Brexit, terminaría en Frankfurt, el otro gran centro financiero de Europa.

¿Y qué sería Inglaterra sin Escocia y con la City en Frankfurt? Una especie de Isla de Barbados con mal tiempo. Y por decirlo todo, se habría revertido el resultado de Abril de 1945. En fin, que Alemania todavía está a tiempo de ganar la guerra. Esa sería your finest hour, Brexit.

Las tres voces
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