Pido perdón a Guardiola por ser blanco

Juzgar por el color de la piel se ha puesto de moda. Ahora no solo no es racista parecer racista, ¡sino que lo llaman antirracismo! Me da un asco que me tengo que agarrar al remo de la galera

Foto: El entrenador del Manchester City, Pep Guardiola. (EFE)
El entrenador del Manchester City, Pep Guardiola. (EFE)

Ha dicho Guardiola, millonario que nunca ha dejado pasar la ocasión de ejercer la petulancia, que tienen que pedir perdón los blancos a los negros. No los magnates a los pobres, no los explotadores a los explotados, no el maltratador a su víctima, no: los blancos a los negros. Porque, según nos recuerda el sabio Guardiola, fueron los blancos quienes esclavizaron a los negros, ¿vale?

El razonamiento funciona más o menos así: dado que eran blancos los que llenaban barcos y vendían seres humanos, los que tiranizaban a inocentes nativos, los que usaban el látigo, etcétera, los blancos son hoy culpables por herencia. Da igual que no haya esclavistas en España desde hace 200 años o que tu familia provenga de la mucho más amplia servidumbre. Como eres blanco, pides perdón. Y punto.

Si Guardiola dice esto, es porque juzgar por el color de la piel se ha puesto de moda. Ahora no solo no es racista parecer racista, ¡sino que lo llaman antirracismo! Me da un asco que me tengo que agarrar al remo de la galera. Anécdota:

La primera vez que vino una niñata a llamarme “blanquito de mierda” en Twitter, creí que estaba haciendo una imitación de los racistas. No fue hasta días después que me enteré, gracias a un artículo de 'Cosmopolitan', de que la chavala hablaba en serio. Me estaba afeando ser blanco. ¡Y ella era del mismo color que yo!

Esto es básicamente lo mismo que ha dicho Guardiola: si has nacido con un color de piel, las demás consideraciones quedan suprimidas y tienes que entonar el 'mea culpa' aunque tú no tengas culpa de nada. Nacer sin melanina te convierte en agresor pasivo de cualquier persona con más melanina que tú.

Si has nacido con un color de piel, las demás consideraciones quedan suprimidas y tienes que entonar el 'mea culpa' aunque tú no tengas culpa

De este modo, Barack Obama es víctima de José Pérez, mecánico, nacido en Tomelloso, hijo, nieto y bisnieto de siervos castellanos y más blanco que el papel de folio. El identitarismo racial estadounidense, autor de grandes éxitos como las leyes Jim Crow o el nacionalismo afroamericano, ha vuelto cambiado de color.

Según este identitarismo en boga, el racismo no depende de la ideología, el menosprecio o los prejuicios, sino del color de la piel con que has nacido. Con el mismo razonamiento, te convertían hace 300 años en esclavo, habiendo nacido con un cerebro digno de Einstein, solo porque tenías el pelo rizado.

Ricos antirracistas

Lo que más me jode de que salga Guardiola a decir esta mamarrachada es que Guardiola está forrado y yo no. Me jode esta caterva de millonarios progres que ha adquirido en Gucci el complemento de la superioridad moral, y esa altanería al entonar falsos 'mea culpa', que rebasa con mucho los dígitos de sus cuentas corrientes.

Hace dos años, todos estos magnates moralistas eran más feministas que Clara Serra. Después, les dio brevemente por salvar el planeta de los gases de efecto invernadero y aplaudir con las manos blandas a Greta, pero el viento del compromiso ha vuelto a soplar y ahora se dedican al raca-raca del privilegio racial. Privilegiados sí son, esto hay que admitirlo.

En la línea de lo que ha pedido Guardiola, en Estados Unidos se han visto estos días imágenes de gente color jamón de York arrodillada delante de gente color chocolate, y hasta un besapiés en el que estúpidos hombres blancos lameteaban las botas de fornidos y contentos hombres negros.

Ignoro si los que se daban tantos golpes en el pecho eran descendientes de Escarlata O'Hara, pero les ha quedado muy aparente el "a Dios pongo por testigo de que nunca más volveré a tener dignidad".

Acláreme las dudas, míster

El mensaje de Guardiola ha sido contundente, aparente y virtuoso, pero le ha faltado explicar la letra pequeña. Espero que este artículo le acabe llegando, porque los siervos necesitamos instrucciones claras. Primero me gustaría saber por qué hay tanta gente que se declara portavoz de razas, tanto para pedir perdón como para exigir cuentas, como si la melanina provocase mentes de colmena en las que todo el mundo piensa igual.

No ha explicado el míster si el arrodillamiento que pide tiene que hacerlo individualmente cada Manolo delante de cada senegalés que se cruce por la calle, o si basta con una disculpa al aire en ceremonia privada de contrición. Que lo aclare, porque tengo a la camarera del bar de abajo, blanca de nacimiento y pálida por el ERTE que le ha caído, esperando su confirmación.

Y que nos aclare también Guardiola, de paso, por qué hace unos años le pidió a Roberto Carlos que no se quejara tanto cuando los aficionados más gorilescos del Camp Nou le llamaban simio desde las gradas. Si es que ha cambiado la normativa, o si ahora toca responder colectivamente a siglos de insultos que antes se disculpaban, o si es que ha tenido una iluminación leyendo Buzzfeed.

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