'Stranger Things', la serie revelación que nos enamorará de los ochenta

La nueva producción de Netflix es un sentido homenaje a una época que marcó a muchos

Foto: 'Stranger Things' es la última serie original estrenada por Netflix y que ha cosechado grandes críticas.
'Stranger Things' es la última serie original estrenada por Netflix y que ha cosechado grandes críticas.

Cuando algunas marcas recurren a un diseño retro que evoca décadas pasadas, no es que el creativo se haya quedado sin ideas. Cuando Facebook insiste en sorprenderte con un recuerdo, un estado que dejaste en la red social hace años, no es que quiera demostrarte que, por mucho que luches contra ello, envejeces. Estos viajes al pasado que encontramos en nuestro día a día llegan por la misma razón por la que la ficción audiovisual lleva años revisitando viejas historias. Ya sea como una producción derivada, una continuación o una recreación del original, tanto en el cine como en la televisión. Porque la nostalgia vende.

En el caso de la pequeña pantalla y su hermana grande, todo vale para devolverle al espectador aquello con lo que disfrutaba décadas atrás, porque en muchas ocasiones es mucho más lucrativo que una creación original. En televisión, regresos recientes como el de 'Expediente X' despertaron un enorme interés, al igual que lo hace el próximo retorno de 'Twin Peaks'. Sin embargo, desde el pasado viernes, apelar a la añoranza de un tiempo que no volverá está a otro nivel, en lo que a la ficción televisiva se refiere. Porque fue entonces cuando Netflix estrenó 'Stranger Things', una de sus series que, lejos de ceñirse a una historia que tuvo éxito hace años, ha concentrado lo mejor de muchas de ellas. Y gracias a los hermanos Duffer, en pleno 2016, podemos disfrutar de una creación que bebe hasta emborracharse del cine de aventuras de los ochenta, de los clásicos del terror y de la ciencia ficción de maestros como John Carpenter o Stephen King.

'Stranger Things', la serie revelación que nos enamorará de los ochenta

Bicis infantiles y 'walkie-talkies'

A pesar de que su título no es precisamente un ejercicio de imaginación, en su primera serie, Matt y Ross Duffer han desplegado lo mejor y más significativo de películas como 'Los Goonies', 'E.T. el extraterrestre' o 'Cuenta conmigo'. Y antes de llegar a la mitad del primer episodio, los sentimientos de melancolía del espectador se despiertan bruscamente, gracias a un entrañable grupo de niños que, cómo no, se trasladan en bici y se comunican con 'walkie-talkies'. Los teléfonos de disco, la sobriedad cromática del vestuario propio de los ochenta y los cigarros por doquier terminan por trasladarnos a un momento de la historia que, a medida que se aleja, inspira a más creadores.

Antes de llegar a la mitad del primer episodio, los sentimientos de melancolía del espectador se despiertan bruscamente

Si bien todos estos recursos resultan familiares para el espectador, los gemelos Duffer han sabido crear con 'Stranger Things' una historia consistente e interesante que, lejos de limitarse a repetir clichés, combina lo mejor de ellos con otros temas propios de la ficción actual. A sus 32 años, esta pareja de creadores, que tiene un currículo bastante discreto, ha sabido cambiar la blancura y el idealismo propios de las películas en las que se inspira, por preocupaciones reales de la época que describe y niños algo más malhablados de lo acostumbrado. Unas criaturas que se encargan de la parte cómica de la historia, y lo hacen con una brillantez y un desparpajo que consigue enamorar a todo aquel que ve la serie.

'Stranger Things', la serie revelación que nos enamorará de los ochenta

Unidos por un bien común

Porque aunque la cara reconocible de esta serie sea Winona Ryder, el corazón y el interés de los espectadores se lo ganan a pulso Mike, Dustin y Lucas. Este grupo de amigos no está completo tras la desaparición de Will, y, a pesar de la advertencia del jefe de policía, deciden salir en su busca. Lejos de encontrar algo que aclare dónde está su colega, el trío se encuentra, en medio de una tormenta, con una misteriosa niña. Cuando la llevan al sótano de la casa de Mike, consiguen saber su nombre, Once, pero su silencio lleva a los niños a pensar que se trata de alguien peligroso. A pesar de que la situación no mejora cuando ella saca a relucir sus habilidades, la necesidad de encontrar a Will les une, y todos ellos dejarán de lado sus miedos si quieren lograr que su misión sea exitosa.

Aunque la cara reconocible de esta serie sea Winona Ryder, el corazón y el interés de los espectadores se lo ganan a pulso los niños Mike, Dustin y Lucas

Con Mike (Finn Wolfhard) como líder intelectual y Dustin (Gaten Matarazzo) ejerciendo con encanto de 'gordo-simpático pero miedoso', el atrevimiento corre a cargo del afroamericano Lucas (Caleb MacLaughlin). Sus prejuicios les sitúan lejos del ideal de la perfección, pero precisamente esto les convierte en un grupo del que te hubiera gustado formar parte en tu infancia. Además de porque jugaban a 'Dragones y mazmorras' y en su vida era fácil encontrar referencias a 'Star Wars' y 'El señor de los Anillos'. Perdón, 'El Hobbit'. Todo ello, unido al acierto de 'casting' y la química que fluye entre ellos, les convierte en un grupo entrañable que a los verdaderos amantes de la ficción audiovisual les toca en lo más profundo de su memoria cinematográfica.

Más allá de los chiquillos que, con intención o sin ella, se han convertido en los personajes que más alabanzas han despertado, en 'Stranger Things' confluyen otras tres historias. Si con el grupo de niños se pone sobre la mesa el acoso escolar, entre otros temas, con la hermana de Mike y el hermano de Will, Nancy y Jonathan, se describe el despertar sexual de una adolescencia que transcurre entre madres con carácter y obligaciones.

El peso adulto de la producción de Netflix lo soportan David Harbour como Jim Hopper, el jefe de policía de Hawkins, y la mencionada Winona Ryder, en el papel de Joyce Byers, la sufrida madre que trata de recuperar a su hijo. A pesar de que en un primer momento parece que están destinados a chocar, porque el alcohólico y holgazán Hopper no comprende el trance que atraviesa la madre, el espectador pronto descubre que tienen una historia en común que puede reconducir su relación.

La pasión de Ryder

La elección de ambos actores ha provocado numerosos comentarios y opiniones, tanto para bien como para mal. Porque son muchos los sorprendidos por encontrar en Harbour, que en sus últimos papeles en 'Manhattan' y 'The Newsroom' era un trabajador de cuello blanco, un excelente policía desquiciado. Un hombre que niega sus dificultades personales y se plantea seriamente que el problema es él, porque el cúmulo de sucesos que ocurren tras la desaparición de Will le llevan a pensar que es gafe. Un agente del orden mucho más profundo y cualificado de lo habitual en este tipo de historias.

Por el contrario, la intensidad y el dramatismo propios del personaje de la madre, y el brillo con el que se desenvuelve la trama del grupo de amigos, han hecho que para muchos la interpretación de Ryder se encuentre entre lo peor de 'Stranger Things'. La pasión y la vehemencia con que la actriz lleva a cabo su primer papel protagonista en televisión juega en contra de la credibilidad del personaje y, en consecuencia, de su interés. Algo que choca con la dedicación que la actriz ha puesto en este proyecto, tal y como comentó Matt Duffer en una entrevista a Vulture. Según el creador, Ryder es una fanática de las películas de los ochenta, y, entre otras aportaciones, pidió específicamente que su personaje llevase el mismo peinado que Meryl Streep en el drama de 1983 'Silkwood'.

Que la actriz conocida por sus papeles en 'Eduardo Manostijeras' o 'Beetlejuice' comenzase su carrera en los años ochenta, al igual que otro de los actores de renombre de la serie, Matthew Modine, no ha pasado desapercibido para algunos críticos televisivos. Son varios los que señalan este hecho como una de las razones para que los creadores se decantasen por ambos, como si se tratase de otro guiño a la filmografía ochentera. Una curiosidad que los creadores reconocen como involuntaria.

Quiso ser 'Tiburón'

Para el capítulo de anécdotas, quedará también que 'Stranger Things' iba ser inicialmente 'Montauk' e iba a transcurrir en la localidad costera homónima de Long Island. Porque el deseo de los gemelos creadores era hacer un homenaje a otra película, y otra época, mítica en el mundo del cine, 'Tiburón'. Sin embargo, las dificultades logísticas de un rodaje de esa magnitud provocaron que la acción se trasladase a una localidad ficticia de Indiana. Y la memoria audiovisual de los Duffer se preocupó entonces de aquellas películas que fueron un éxito una década después, la década en la que ellos mismos nacieron y que probablemente fue su primer contacto con el mundo del cine.

El resultado es una producción que, a estas alturas de julio, tiene muchas papeletas para ser la serie revelación del verano y, por qué no, una de las imprescindibles de 2016. Porque 'Stranger Things' es una historia compacta en la que no caben secundarios y tramas pasajeras, que juega con varios géneros a través de historias interesantes repletas de homenajes. Es decir, que no engaña al espectador, le seduce, va al grano y encima apela a sus instintos culturales más primarios, los que van cargados de nostalgia. Un cóctel perfecto en un momento de letargo televisivo en el que se agradece una propuesta que, precisamente, nos traslade a épocas mejores. Esas en las que disfrutar de una gran aventura en la televisión era más emocionante y menos complicado.

Desde Melmac
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