La escandalosa Christine Keeler, Lord Altrincham..., nombres clave de 'The Crown'

La nueva temporada de la producción de Netflix rescata varios nombres muy relevantes en la escena mediática británica de los años 50 y 60

Foto: Christine Keeler, la mujer que provocó la dimisión de John Profumo.
Christine Keeler, la mujer que provocó la dimisión de John Profumo.

El calendario de estrenos de Netflix, que ha dejado la nueva temporada de ‘Black Mirror’ para el último viernes de 2017, ha hecho posible que una de las semanas más festivas de nuestro país coincida con el estreno de la última entrega de su serie más reconocida, ‘The Crown’. Una afortunada casualidad para los amantes de la producción creada por Peter Morgan, que a muchos les habrá permitido sumergirse de lleno en los diez episodios que transcurren entre 1956 y 1964. Tanto que, muy probablemente, a estas horas ya no quede ni un episodio de la segunda temporada que llevarse a la boca.

Si el viernes, el día que la plataforma de streaming estrenó los últimos episodios, algunos espectadores pasaron la tarde en la Crisis de Suez, a última hora del domingo, quizá antes de cenar, recordaron (o descubrieron) el escándalo Profumo. Entre ambos eventos pasaron ocho años, en los cuales Isabel II vivió una época de cambios, tanto personales como profesionales. Las arenas movedizas de Downing Street, la vida sentimental de su hermana, la Princesa Margarita, sus recepciones y viajes, o su relación con el (ya) Príncipe Felipe fueron algunos de los sucesos de este momento en la vida de la monarca en la que además experimentó cierta curiosidad religiosa.


Para aquellos que nunca han mostrado interés por la actualidad británica, y siempre vieron a Isabel II como carne de papel cuché, más que de libro de Historia, ‘The Crown’ es una atractiva narración de los hechos históricos más reseñables del país. Y convierte a personas reales en personajes televisivos, que por su forma de ser o su importancia en la trama, logran despertar el interés del espectador. Pero a diferencia de los roles de ficción, cuentan con un antes y un después de su papel en la Historia.

Estos son algunos de los personajes, y personas, más relevantes de la segunda temporada de ‘The Crown’. (Obviamente, con SPOILERS, si es que eso es posible en una serie histórica).

Christine Keeler en una imagen de archivo. (REUTERS)
Christine Keeler en una imagen de archivo. (REUTERS)

Christine Keeler

El pasado lunes 4 de diciembre falleció en un hospital de Londres Christine Keeler, la mujer que protagonizó uno de los escándalos político-sentimentales más conocidos del siglo XX, el caso Profumo. Keeler, que sufrió abusos sexuales durante la adolescencia, fue bailarina en un club nocturno del Soho entre los años 50 y 60 y allí conoció a Stephan Ward. Osteópata de profesión, Ward se codeaba con las altas esferas, y junto a la joven, frecuentaba fiestas de la alta sociedad.

En 1961 Keeler conoció en uno de estos eventos a John Profumo, que por aquel entonces ya era Secretario de Estado para la Guerra. Entre los invitados a la velada también se encontraba Yevgeny Ivanov, el agregado militar del gobierno ruso en Londres. A lo largo de ese año, la joven mantuvo relaciones con ambos, y el MI5 llegó a pensar que la seguridad nacional estaba comprometida si Profumo le revelaba algo que posteriormente ella pudiese compartir con Ivanov.

John Profumo y su mujer, la actriz Valerie Robson en 1959.
John Profumo y su mujer, la actriz Valerie Robson en 1959.

Fueron los celos de otros dos amantes de Keeler los que desembocaron en una reyerta que dio lugar a una investigación policial. Preguntado en el Parlamento sobre su relación con la joven, Profumo declaró que “no hubo falta de decoro en nuestra relación”. El comienzo del fin del gobierno de Macmillan, que terminó de oficializarse cuando Ward confesó ante la policía, a pesar de los esfuerzos de Isabel II por conservar a su (tercer) Primer Ministro.

Durante las semanas en los que la prensa explotó el escándalo, Keeler se convirtió en un icono que le llevó a dar nombre a una silla (arriba), además de escribir varios libros sobre su vida. La BBC convertirá el caso en una serie el año que viene, pero la bailarina sólo estuvo seis meses en prisión. Transcurrido ese tiempo la presión mediática se redujo, aunque tuvo que cambiar su nombre para poder vivir en el anonimato. En 1983, en la presentación de sus memorias, explicó que “nunca hablé de política con Profumo y nunca llegué a ser amante de Ivanov”.

La Princesa Margarita y Lord Snowdon en una imagen de archivo.
La Princesa Margarita y Lord Snowdon en una imagen de archivo.

Tony Armstrong-Jones

El fotógrafo más fotografiado del mundo contrajo matrimonio con la Princesa Margarita el 6 de mayo de 1960, en una ceremonia celebrada en la Abadía de Westminster y televisada mundialmente. Tres años antes él mismo se había encargado de inmortalizar a Isabel II y el Príncipe Felipe, pero por aquel entonces la hermana de la reina seguía enamorada de Peter Townsed.

Antes de emparentar con la realeza Tony era un joven con una azarosa vida social y sentimental y una carrera artística que no se detuvo ni por los compromisos oficiales. Su afición por la fotografía comenzó en Eton, donde construyó su primer y precario laboratorio. Tras pasar por Cambridge, en Londres trabajó para un fotógrafo de sociedad, y con el tiempo se convirtió en un habitual de la escena teatral de la ciudad.

Su matrimonio con Margarita fue tan tempestuoso como su romance, pero nunca dejó de mantener una buena relación con la familia real, e incluso se encargó del retrato oficial de la Reina en su 80º cumpleaños. Lord Snowdon, un título con linaje pero otorgado para que su descendencia no naciese sin él, tuvo tres hijos reconocidos, y (que se sepa) dos más fuera de sus matrimonios. Entre ellos, tal y como se demostró en 2004, Polly Fry, fruto del embarazo que Parker y su amante comentan en la fiesta que la Reina da en honor a su hermana. Que nació tres semanas después de la boda celebrada en Westminster.

Lord Altrincham

En el ecuador de la segunda temporada, Peter Morgan vuelve a jugar (magistralmente) con los tiempos para presentar uno de los personajes más curiosos de la historia reciente de la nobleza británica, Lord Altrincham. Hijo de una familia con títulos y poder, durante la II Guerra Mundial luchó contra el ejército alemán en suelo francés. Hasta que heredó el título de su padre, el joven trató de hacer carrera política pero sus fracasos le llevaron a desistir.

Al frente del “National and English Review”, Altrincham atacó al gobierno de Eden por la crisis de Suez poco antes de su sonado desahogo contra Isabel II. Algo que ya había hecho en el momento de su coronación, pero a lo que nadie prestó atención en 1953. Quizá, porque como señala la propia Reina, cuando los medios recogieron sus opiniones estaban en “agosto y hay un receso del gobierno”.

Cuatro años después del escándalo, que pudo ser o no el causante de diversos cambios en la Casa Real, la revista de Altrincham cerró y comenzó a trabajar como columnista en varios periódicos. Desde 1963 era simplemente John Grigg, después de renunciar a sus títulos, y hasta su muerte en 2001, trabajó en la biografía del primer ministro británico David Lloyd George.

Billy Graham en 1988. (REUTERS)
Billy Graham en 1988. (REUTERS)

Billy Graham

“Casi todas las veces que he estado con ella ha sido en un ambiente cálido e informal, como un almuerzo o una cena, ya sea solo o con algunos familiares u otros amigos cercanos”. Así habla el reverendo Billy Graham en sus memorias de Isabel II, una mujer con la que se ha reunido en numerosas ocasiones a lo largo de sus 99 años de vida. Encuentros privados que también le han llevado a escribir que la Reina es “una de las personas mejor informadas sobre asuntos mundiales que he conocido”.

William Franklin Graham nació en 1918 en una familia granjera de Carolina del Norte. En 1939 fue ordenado por un grupo de clérigos bautistas, y cuatro años más tarde se graduó en antropología a la vez que se convertía en pastor. Una carrera evangelizadora que todavía hoy no ha abandonado, y que le ha llevado a ser un predicador muy popular entre los cristianos evangelistas angloparlantes.

Habitual en la escena política de Washington, Graham presume de haber asesorado a más de una decena de presidentes desde los años cuarenta. Fue en esa época cuando dio forma a lo que se conoce como “la regla Billy Graham”, según la cual no se quedaba a solas con una mujer que no fuese su esposa. O la Reina Isabel II, supongo.

Desde Melmac
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